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En barrios populares de Resistencia y Corrientes

La pandemia también exacerba la falta de vivienda y servicios

La emergencia sanitaria evidencia problemas estructurales anteriores. Lo confirma una consulta en dos capitales de provincia del NEA. 

Una encuesta sobre condiciones de vivienda y acceso a servicios en el Gran Resistencia y Gran Corrientes expuso lo mucho que aún falta resolver en barrios populares.

Para registrar consecuencias en las condiciones de vida de sus habitantes el colectivo Turba además indagó sobre problemas que surgieron o se agravaron por la pandemia.

Con disparidad de situaciones en un mismo territorio, hay desde dificultades para pagar alquiler o tener que compartir la vivienda con familiares mientras se completan mejoras, hasta la falta de provisión de agua de red.  

Otra necesidad que atraviesa a la mayoría de las poblaciones es la descentralización de servicios: trámites de obra social, farmacia y varios tipos de pagos.

El relevamiento se desplegó mayoritariamente en abril, contactó a unas 500 personas –entre 556 encuestas virtuales y 23 entrevistas telefónicas- y aunque no representa a la totalidad suma voces significativas.  

Acceso al agua 

En relación con la provisión de agua, uno de los señalamientos más graves se da en algunas áreas de los barrios Villa Encarnación y La Rubita, en Resistencia; y El Japonés, en Barranqueras sólo se cuenta con una canilla pública.

En otros casos, aunque existe la red domiciliaria el problema es la falta de presión suficiente para algo tan sencillo como abrir una canilla y lavarse las manos. “No contamos ni con el 20% de la cañería (...) y en días de calor esto es un calvario, la gente espera a veces hasta las 2, 3 de la madrugada para juntar agua, cargar un balde, o bañarse”, describe Hernán Sandoval, presidente de la comisión vecinal del barrio Primavera, de Resistencia.

La proporción de las respuestas representadas en los círculos rojos. Gráfico de la encuesta de Turba, colectivo de Hábitat.

Una de las áreas más estigmatizadas y castigadas por un brote de contagios de Covid-19 son los barrios que conforman el Gran Toba. Allí a los altos niveles de hacinamiento, con hasta cuatro familias por lote y 16 personas en promedio por vivienda, aún hay construcciones de chapa -tipo casillas- y con acceso a agua no segura.

Lagunas y basurales

En el informe de 25 páginas se menciona que la higiene de los barrios también está condicionada por la presencia de basurales. En algunos casos son la única solución de algunos vecinos ante la ausencia de servicio de recolección. Y en barrios Luz y Esperanza I y II de Resistencia, la situación se agudiza con residuos de otros sectores. “Todo el mundo tira su basura en esa zona, los basurales a cielo abierto están conviviendo con la gente”, describe Susana González, de la Fundación Amadeo Capital Humano.

Fotografías en la encuesta de Turba, colectivo de Hábitat.

El panorama analizado por integrantes de Turba agrega que “todo se agrava con las lluvias, que además de contribuir al deterioro de calles de tierra ahora más transitadas que antes, como la avenida Bogotá (paralela al canal de la Soberanía), en ciertos barrios produce el desborde de las cloacas, causando inundaciones al interior de las viviendas como en el Nuevo Don Bosco, de Resistencia”.

Percepción del perjuicio

El 42,40% del total de personas encuestadas mencionó como dificultad principal cuestiones laborales/económicas, seguida en frecuencia por la necesidad de salir del barrio para acceder a cajeros, rapipagos, comercios (33,4%) y complicaciones para acceder a la salud (29,4%).

A la pregunta sobre cuánto afectó la pandemia a la economía familiar, un 52,5% de las personas encuestadas afirmó que “bastante” y “mucho”.

Entre las dificultades en relación con la actividad laboral: hay personas que debieron interrumpirla o sus ingresos, porque implican aglomeración, o por no estar contempladas como actividades esenciales.

Entre los rubros más afectados están la construcción, actividades culturales o deportivas autogestionadas (talleres, cursos), empresas de turismo, hotelería, bares, imprentas, estéticas. También trabajos que dependían de viajes a ciudades de la provincia o a otros lugares del país.

Por otro lado, el 23,3% identificó como dificultad el acceso a la educación, el 19,9% mencionó problemas con la realización de grandes compras de mercaderías para varios días, el 19,5% afirmó advertir mayor demanda en horas de trabajo (laborales y del hogar), y un 18,6% mencionó la necesidad de salir de la vivienda para asistir a familiares que requieren de cuidados y acompañamiento.

Otras dificultades, aunque menos frecuentes, fueron: en relación a la permanencia en la vivienda por las condiciones habitacionales (6,1%) o por la necesidad de salir a trabajar (10,8%), problemas con acceso a internet y telefonía celular (11%), problemas con las fuerzas de seguridad (9%).

Cuesta pagar el alquiler 

La mayor parte de las personas encuestadas (71%) afirmó que durante la cuarentena permaneció en una vivienda habitada por dos a cuatro personas.  

Que en mayor medida la casa es propia, seguida por viviendas en alquiler, de las cuales un tercio (33,3%) afirma no haber podido pagar en los últimos meses.  

Al consultarse sobre la cantidad de cuartos de cada hogar (sin considerar baño ni cocina), solamente en un caso se planteó una situación de hacinamiento crítico; es decir, un hogar con más de tres personas por cuarto. “Resulta muy excepcional, frente a la holgada media de una persona por cuarto (0,83), común a las encuestas de ambas áreas metropolitanas”, se explica.

Acerca de los materiales con los que están construidas, casi todas las respuestas describen una calidad adecuada, y casi la totalidad (98%) afirma tener agua potable.

Con falencias

Mientras que como se sabe las precipitaciones afectan de manera general a las áreas bajas, especialmente a las que cuentan con poca o ninguna infraestructura como el barrio Facundo en la capital chaqueña. Una precariedad histórica de calles, servicios y viviendas ciertos espacios se vuelven extremadamente insalubres. Barrios como 2 de Septiembre junto a lagunas de oxidación plantean condiciones en las que es casi absurdo hablar de cuidar la salud propia y de los demás.