Miden el impacto de la pandemia en barrios de Resistencia y Buenos Aires
Investigación nacional observa zonas vulnerables del área capitalina chaqueña donde se produjeron brotes importantes de contagio
Los barrios populares de Resistencia son observados por especialistas que miden el impacto de la pandemia del coronavirus en estos sectores de la población más expuestos por la situación social en la que viven.

La preocupación nacional puso el foco de la investigación tanto en la zona más sensible de la capital chaqueña como en el área metropolitana de Buenos Aires.
La tarea es financiada con recursos del Ministerio de Ciencia y Tecnología.
Andrea Mastrángelo, investigadora del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín, lidera el grupo que medirá la circulación de la enfermedad y el impacto de la cuarentena en los barrios vulnerables del Área Metropolitana de Buenos Aires y de Resistencia en nuestra provincia.
El sistema de medicina privada que atiende al 9 % de la población de medianos a altos ingresos -alrededor de 4 millones de personas- tiene casi la misma cantidad de camas que el sistema de salud público, que asiste al 37 % de la población que no cuenta con ningún tipo de cobertura. Los datos se desprenden de un estudio reciente publicado por la Universidad Nacional de Tres de Febrero. ‘El sistema de salud refleja la desigualdad estructural de la sociedad‘ explicó Andrea Mastrángelo, docente e investigadora del Instituto de Altos Estudios Sociales de la UNSAM, para quien el acceso a la salud de la población ‘debe ser entendido como un proceso social‘ y analizado desde las ciencias sociales.
Mastrángelo conduce la investigación monitoreo de la eficacia de la medidas de aislamiento social preventivo obligatorio según estratificación socioeconómica (indicador NBI vivienda) en los dos núcleos urbanos de mayor prevalencia (AMBA y Resistencia), uno de los 64 proyectos vinculados al coronavirus que serán financiados por la Agencia de Promoción de la Investigación, el Desarrollo y la Innovación (Agencia I+D+i) del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

El objetivo principal del proyecto presentado desde la UNSAM y el Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemoepidemias (CENDIE) del ANLIS-Malbrán, está centrado en conocer la circulación de la infección por Covid-19 y el impacto del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio en el Área Metropolitana de Buenos Aires y en la Ciudad de Resistencia (Chaco), pero el Ministerio de Ciencia propuso ampliar la propuesta.
‘El MinCyT nos propuso asociarnos con otros tres proyectos de otras universidades para darle una escala nacional, para hacer un monitoreo de escala multidimensional‘, cuenta Mastrángelo, que ahora forma parte de la investigación en la que participan las universidades nacionales de Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, La Plata y General Sarmiento y que medirá el impacto de la cuarentena en zonas vulnerables.
Pero las desigualdades que se viven en los barrios populares del AMBA y Resistencia no son las mismas que las que acechan en los de Santiago del Estero, Tucumán y Catamarca.
Mientras en AMBA la desigualdad está centrada en el acceso al agua potable y servicios básicos de vivienda, en las provincias se observa desnutrición infantil y condiciones propias de la periferia‘, explica Mastrangelo y cuenta: ‘Lo que buscamos con este consorcio es que cada región pueda volcar su problemática específica en relación con la infección por Covid-19 y con las desigualdades o determinantes de enfermedades que preexisten a esta pandemia‘.
Para llevar adelante la investigación, el equipo trabajará codo a codo con organizaciones sociales de barrios vulnerables para lograr un monitoreo cualitativo y cuantitativo. ‘La idea es generar un sistema de monitoreo que sea sensible de abajo hacia arriba. No solamente que sea directivo desde el Estado hacia la comunidad, sino que la comunidad forme parte de la observación del proceso de aislamiento‘, adelanta la investigadora.
‘La desigualdad social es la razón de ser de la sociedad que tenemos porque el modo de producción se sostiene con desigualdad y sin resolver cuestiones de pobreza estructural. El sistema sigue produciendo exclusión. Tomamos como indicador censal el Necesidades Básicas Insatisfechas de vivienda, porque describe el hacinamiento de los hogares -tres o más personas por cuarto-, materialidad de la vivienda y el abastecimiento de agua para consumo y eliminación de excretas‘, concluye Mastrángelo.
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