“Necesitamos tener una comunicación clara con el Estado”
“Con enojo veo muchas divisiones y necesitamos tener una comunicación clara con el Estado”, plantea Laura Pérez, vicepresidenta de la comisión vecinal del barrio Toba.
Con 30 años la universitaria (Ciencias de la Información) encarna a otra generación de referentes: lamenta que diferencias entre dirigentes no ayuden a atender lo importante. “Tenemos ancianos en riesgo que en algunos casos llegan a los cien años, además de otras personas con diabetes, TBC, Chagas o bajo peso”, prioriza.

Además está la necesidad de asegurar la comida: con las 620 raciones que entrega el Ejército todos los días más el esfuerzo que hacen tres comedores -para unas cien personas cada uno- tres veces a la semana no alcanza para una demanda que superaría las 2.000 personas. Con la pérdida de ocupaciones por el aislamiento se triplicó la demanda y con lo que se previó no hay para changarines ni desempleados.
También falta personal estatal que acuda al territorio para dar transparencia a las entregas de elementos, como por ejemplo de módulos de alimentos.
Mientras que en el aspecto sanitario lamenta que hayan trascendido datos de los primeros confirmados: “Sentimos mucha exposición y que Salud comunica a la prensa antes que a las personas que estamos contagiadas”.
Por otra parte señala que así como una parte de la sociedad discrimina a los originarios, otra se solidariza. “Recibimos donaciones anónimas de productos de limpieza, por ejemplo, que aunque alcanzan para unas pocas familias son un gesto importante”. De conversaciones con mujeres y jóvenes de los barrios Camalote y Chillillí salieron algunas propuestas como una campaña para reunir donaciones porque “si nos dividimos y nos quedamos sentadas nos llega el virus”, dice.
Laura vive en el sector 1 del barrio y cuenta que hace dos meses, cuando empezó la cuarentena, se vienen organizando reuniones para coordinar medidas entre la comunidad y el Estado.
Ahora remarca que se necesita acelerar una contención integral, especialmente en lo sanitario, en asistencia alimentaria y en seguridad.
Acordar con referentes locales
La infectóloga Carlota Russ considera que en barrios vulnerables más importante que pensar prever la magnitud de los contagios es trabajar con los referentes del lugar. “Porque no se puede ir de pronto con una ambulancia, golpear la puerta y pedirle a la gente que no salga y que se haga los estudios. La gente tiene que saber qué va a pasar y tiene que confiar. Sobre todo en sus referentes”, declaró a radio Futurock.
Para la especialista -que integra el equipo de expertos que asesoran al presidente- si no se trabaja con referentes de una comunidad la gente se niega a colaborar. “No digo que esto sea lo que sucede en este momento pero quizá la percepción de otro momento no lo consideró”.
Además a la pregunta sobre si es preocupante el aumento de casos contesta que no lo es y que la situación actual era previsible. "Sabíamos que en la medida de que se buscaran con más estudios se confirmarían más casos. Y que eso probablemente sucedería en mayo y junio".
"Lo que hay que ver es si un sistema sanitario puede prever esos aumentos. En la medida de que tenga capacidad operativa y se trate de casos leves que no requieran internación".
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