Aprender a aprender
Se cuenta que un día un agricultor habló con Dios, en la soledad de su campo, y le dijo: “Sé que Tú has creado el mundo pero no eres un campesino, no conoces la agricultura. Tienes mucho que aprender”. Entonces Dios le preguntó: -¿Cuál es tu consejo, hijo? -Dame un año y deja que las cosas ocurran tal y como yo quiero. La pobreza no existirá nunca más, le dijo el chacarero.

Dios aceptó el pedido, y el campesino pidió lo mejor: ni tormentas, ni ningún tipo de peligro para el grano. El trigo crecía y el campesino era feliz. Todo era perfecto. Al final del ciclo de maduración del cultivo, el campesino encontró a Dios y le dijo, orgulloso: -¿Has visto cuánto trigo tenemos? ¡Habrá comida suficiente por 10 años sin tener que trabajar!
Sin embargo, cuando recogió los granos, se dio cuenta de que estaban vacíos. Entonces, desconcertado, le preguntó a Dios qué había pasado, a lo que el Creador le respondió: -“Hijo, haz eliminado los conflictos y las fricciones, así que el trigo no terminó de germinar, porque no tuvo el proceso de crecimiento que naturalmente necesita”.
UN MUNDO DIFERENTE
Fue interesante escuchar el relato de un productor agropecuario que días atrás se encontraba en la noche en la zona de Castelli, con un cielo despejado, al ver una extraña formación de luces en el espacio que “como que se perseguían entre ellas”. Obviamente el productor sabía que se trataba de los satélites Starlink de Elon Musk, poniendo en órbita de la Tierra estos equipos que serán el sistema de Internet satelital mundial que su empresa está desarrollando.
Esto es parte de lo que se viene, cuando hay lugares del país como gran parte del oeste y noroeste chaqueño que no tienen conectividad. A ello se suma lo del tremendo impacto negativo del coronavirus.
Está en marcha un nuevo modelo de mundo. Un nuevo orden mundial. Y sin embargo, pareciera ser que en el campo argentino, y en particular en el norte del país, todavía estamos discutiendo cuestiones de la famosa “grieta”. Se escuchan opiniones sobre posicionamientos políticos, pero no se escuchan propuestas. Y es, precisamente, ese el nuevo desafío.
EL OBJETIVO
El campo debe entender que tiene que dejar de lado las diferencias políticas y buscar otras maneras de relacionarse. Hay muchas herramientas para interactuar entre los distintos sistemas de producción, de manera que los productores más pequeños pueden sumarse al uso de tecnologías y buscar una base de oportunidades como la que ofrece el INTA. Un caso concreto lo dan los productores de alfalfa que lograron vender sus productos el año pasado al exterior, a través del programa Cambio Rural.
El algodón sigue siendo un desafío, como también es el avance que debe tener el maíz por el uso tanto en la ganadería como también pensando en una fuente de energías alternativas.
Pero nada se podrá solo. Habrá que buscar esquemas de asociativismo, y seguramente el fantasma de la deslealtad estará presente. Pero es el momento de pensar en reaccionar ante un mundo altamente competitivo en lo que hace a sistemas de producción. Ese es el desafío. Y la dirigencia agropecuaria deberá tomar nota de ello.










