Brasil: renunció el Ministro de Justicia y acusó a Bolsonaro de injerencia en la Policía
Sergio Moro insinuó que falsificaron su firma en el decreto de despido del jefe de la fuerza de seguridad, lo que abre posibilidades de juicio político al mandatario.

Brasilia, 24 (AFP, Reuters, NA y Télam) - El ministro de Justicia y Seguridad Pública de Brasil, Sergio Moro, renunció este viernes a su cargo, con duras palabras contra la decisión del presidente Jair Bolsonaro por haber cambiado el mando de la Policía Federal, que según él representa una “intromisión política” e incumple la promesa de que tendría libertad de acción en su área.
La decisión de Moro, quien ganó notoriedad como juez principal de la Operación Lava Jato, se conoce después de que Bolsonaro despidiera del director general de la Policía Federal, Maurício Valeixo. El decreto se publicó en la mañana del viernes con las firmas del presidente y de Moro. Sin embargo, horas después, al presentar la renuncia, el ministro de Justicia se manifestó “totalmente sorprendido” por el hecho.
En forma un tanto oblicua pero igualmente contundente, Moro acusó al presidente de pretender cambiar el liderazgo de la fuerza para “influir políticamente” en investigaciones en curso y para tener acceso privilegiado a informes confidenciales de la Policía. Agregó que Bolsonaro estaría preocupado por procesos que lleva el Supremo Tribunal Federal, otro motivo que lo habría hecho despedir a Valeixo.
Moro dijo que desde el periodo del Lava Jato siempre le preocupó la posibilidad de una interferencia política en la Policía Federal y que “ni el anterior gobierno” de Dilma Rousseff había pretendido interferir de tal manera cuando se investigaba al PT.

La gravedad de las acusaciones podría dar lugar procedimientos políticos y judiciales contra Bolsonaro. El ahora exministro recordó que el mandatario de ultraderecha teme las investigaciones del máximo tribunal del país, sin dar detalles, y que quería información privilegiada sobre su jefe policial, condiciones que calificó como “intolerables”.
“El presidente me enfatizó, explícitamente, más de una vez, que quería a alguien que fuera su contacto personal, a quien pudiera llamar, de quien pudiera obtener información, informes de inteligencia”, aseguró Moro. “Y realmente no es el trabajo de la Policía Federal dar esa información”.
Cuando Moro terminó su discurso televisado, se produjeron protestas en todo Brasil, con personas golpeando ollas y sartenes desde sus departamentos y gritando “¡Fuera Bolsonaro!”. Protestas similares habían estallado la semana pasada después de que Bolsonaro despidiera al popular ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, quien se había enfrentado con el presidente sobre cómo combatir el brote de coronavirus.
La partida de Moro podría acarrear mayores riesgos para la coalición de Bolsonaro, que en su momento reunió a activistas sociales conservadores con una amplia gama de brasileños que exigían el cese de la corrupción en el gobierno.
En tanto, los mercados financieros brasileños cayeron tras la renuncia de Moro. Las acciones perdieron hasta 8% y el real cedía 3%, cayendo a mínimos históricos de cotización, mientras los inversores especulaban con que el ministro de Economía, Paulo Guedes, será el próximo “superministro” civil en dejar el gabinete.
Descargo de Bolsonaro
Por la tarde, el presidente brindó una conferencia de prensa en la que negó haber pedido informes de la PF y cualquier tipo de interferencia. “Nunca le pedí información de ningún proceso”, aseguró. Rodeado de todo su equipo de ministros, unas 20 personas, todas sin barbijo, al igual que el propio Bolsonaro, el gobierno trató de mostrar fortaleza en su peor momento desde que asumiera, hace 15 meses.
Bolsonaro reivindicó que “todos los cargos” que dependen del Ejecutivo deben contar con su aprobación, “incluso los colaboradores de sus ministros”, y se quejó de que Moro “intentó poner una cuña entre el presidente y el pueblo brasileño”. Al mismo tiempo que ofrecía la conferencia de prensa, la Fiscalía General pidió a la Corte Suprema que abriera una investigación sobre las acusaciones del exministro al Presidente.
Tras la renuncia de Moro, en la mayoría de las ciudades de Brasil se produjeron cacerolazos en repudio al presidente Bolsonaro.
El rey del dicho insólito
En medio de la crisis de gobierno, Jair Bolsonaro no se privó de continuar con su permanente show de declaraciones insólitas en referencia al coronavirus, reafirmando su negación de la gravedad de la pandemia.
Mientras tanto, cuando un periodista lo consultó por el balance de víctimas y contagiados, su respuesta fue: “Oye, hombre, quién habla de ese asunto... Yo no soy sepulturero, ¿de acuerdo?”. Brasil sumó este viernes otras 357 muertes por Covid-19, según datos oficiales. El número total de decesos aumentó a 3670, mientras que hubo 3503 infecciones en las últimas 24 horas, para un total de 52.995. El estado de San Pablo se mantiene como el más afectado, con 1512 muertes, seguido por el de Río de Janeiro, con 570.
También atacó a la OMS
Bolsonaro también arremetió contra la OMS, al decir que su presidente, el etíope Tedros Ghedreywsu, no tendría autoridad para
hablar de coronavirus ‘porque no es médico‘. Tedros es doctor en salud comunitaria por la Universidad de Nottingham y master en inmunología de enfermedades infecciosas por la Universidad de Londres.
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