Más solidaridad con los pueblos indígenas
En el marco de la conmemoración de la Semana de los Pueblos Indígenas, la Comisión de Pastoral Aborigen de la Conferencia Episcopal Argentina hizo un llamado a visibilizar la realidad de los pueblos originarios en la actual situación de emergencia que vive el país por la pandemia del nuevo coronavirus Covid-19.
A través de un documento que lleva las firmas de los obispos de San Carlos de Bariloche, Juan José Chaparro Stivanello; de Orán, Luis Scozzina; y de Reconquista, Ángel José Macín -todos integrantes de la Comisión de Pastoral Aborigen del Episcopado-, los religiosos observan que aunque en la actual coyuntura de emergencia sanitaria puedan darse distintas situaciones que merecen ser atendidas con prioridad, “no sería razonable y justo perder de vista a nuestros hermanos y hermanas de los pueblos originarios, ya que en muchas de sus comunidades esto los golpea de un modo particular y se constituye en un eslabón más de dolor y sufrimiento, en medio de tantas postergaciones y olvidos”.
Los obispos remarcan, de manera especial, la situación de las comunidades wichíes de la zona del Chaco salteño, donde la falta de agua -que es un elemento clave en la lucha contra el nuevo coronavirus- “es una grave emergencia crónica, de la cual todos somos responsables”. “A pesar de la atención de tantas urgencias, no tenemos que abandonar el compromiso por resolver este y otros flagelos”, advierten los obispos, destacando por otra parte que “el valor del territorio vinculado con la vida lo estamos redescubriendo en este tiempo, en el cual tenemos que quedarnos en nuestras casas”. “Para algunos, esto implica un redescubrimiento de la pertenencia a un lugar, al espacio que ocupamos, y deviene una experiencia a la saga positiva. Para otros, lamentablemente, se transforma en un problema por el hacinamiento y la falta de infraestructura básica para la vida cotidiana”, señalan los religiosos, para citar luego las palabras del Papa Francisco cuando reflexiona que los pueblos indígenas “tienen mucho para enseñar a la humanidad”.
Cabe recordar que en estos días se celebra la Semana de los Pueblos Indígenas bajo el lema “Somos vida en el territorio”. En rigor, cada 19 de abril se conmemora el Día del Indígena Americano, fecha que evoca la jornada en la que se celebró el Primer Congreso Indigenista Panamericano, realizado por primera vez en México, en el año 1940. En esa oportunidad, los Estados americanos suscribieron el llamado Documento de Pátzcuaro en el cual se instituyó el 19 de abril como el “Día del Aborigen Americano”. En nuestro país, este año el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen entendió la necesidad de dar mayor visibilidad a los temas relacionados con los pueblos indígenas y por eso propuso extender la celebración desde el 19 al 25 de abril. Este equipo de pastoral, además, difundió un video de corta duración en el que se puede apreciar la presencia en todo el territorio nacional de más de 40 pueblos originarios con sus culturas, idiomas y costumbres que permanecen vivas y que demuestran la enorme riqueza de la diversidad que tiene nuestro país y que debe ser valorada por todos los sectores de la sociedad.
Respecto de lo que remarcan los obispos sobre la situación de las comunidades wichíes en Salta, debe recordarse que la vida de esas familias siente el impacto del desmonte en la zona del Chaco Salteño, donde el avance de la frontera agropecuaria golpeó con dureza en la vida de las familias indígenas y en la alimentación de los niños de esas comunidades. Ya en febrero pasado se había dado cuenta del fallecimiento por desnutrición de niños wichíes en Salta y se había alertado sobre el drama de la pobreza, la falta de agua y de acceso a una nutrición adecuada y a una cobertura médica que padecen estas familias de pueblos originarios. Según referentes indígenas de esas comunidades, el acelerado proceso de deforestación de los últimos años, así como el empleo de agroquímicos en los cultivos de soja en las zonas donde habitan esas familias, son algunas de las causas que agravaron los cuadros de desnutrición en la población wichí.
Por eso, no debe ser desoído el llamado de los obispos a redoblar los esfuerzos y la solidaridad hacia las familias de los pueblos originarios, que en la actual crisis sanitaria vieron agravados sus padecimientos.










