“Hay adultos mayores que piden si los podemos llevar a una plaza por unos 15 minutos”
La subsecretaria de Personas Adultas Mayores repasó algunos de los primeros pasos en políticas destinadas a una parte de la población de riesgo.
Durante la emergencia sanitaria se siguen denunciando vulneraciones a derechos de personas adultas mayores: hijos u otros familiares que se apropian de la tarjeta de débito o los violentan social y económicamente. Quienes suelen llamar a la Línea 108 para alertar sobre esos casos son vecinos o familiares que viven lejos, explica Cristina Aboitiz.
La titular de la Subsecretaría que atiende a una de las poblaciones de mayor riesgo señala que aparecieron otras demandas generadas a partir del aislamiento. Un tercio de los llamados fue por asistencia alimentaria y otro tercio buscó orientación para realizar trámites en internet, como sacar un turno en la aplicación de la farmacia del Insssep o completar un permiso para circulación. Mientras un 20% de los planteos se relacionan con información sobre vacunación antigripal y acceso o provisión de medicamentos.
Entre las comunicaciones que más sensibilizan hubo quienes preguntaron si sería posible que el Estado organice visitas para llevar a adultos mayores a plazas o a un parque, aunque sea por turnos de quince minutos. “Es difícil decirles que les pedimos paciencia y que hay que esperar un poquito más”, describe Aboitiz.
Como la contención es diversa la atención de 24 horas agregó una línea telefónica complementaria: el celular 3625191003. “Sin exceso de demanda, los casos son puntuales y se responde; y en general fue muy satisfactoria la vacunación domiciliaria”, señala en un repaso de las demandas prioritarias. Para los casos más complejos de abandono o violencia se articulan acciones con la justicia –el ministerio público de la defensa- y asistencia también se coordina con espacios como la mesa interreligiosa, o con organizaciones como la CCC, Somos o Mala Junta que están colaborando con campañas o distintas formas de ayuda.


Otra de las formas solidarias que se gestaron en grupos de adultos mayores fue a través de familiares que con alimentos no perecederos entregados por Desarrollo Social permitieron ampliar la provisión de raciones de comida donde hace falta: “Ellos pusieron los perecederos como verduras y carne para dar de comer a personas que viven en el barrio Cacique Pelayo y cerca del centro Jesús de Nazaret”, explicó la funcionaria.
Además mencionó a varias costureras que aportan tiempo de trabajo: “Hay mucho voluntariado que está haciendo camisolines y barbijos”.
En un repaso de las medidas que se anunciaron desde el comienzo del aislamiento provincial aclara que en 26 dispositivos de atención, que no todos son residencias, se abarca a uso 600 adultos mayores. En ese sistema trabajan unas 250 a 350 personas que cumplen medidas exhaustivas, como el cambio de ropa, el control de temperatura corporal y la higiene en el comienzo de cada jornada.


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