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Efectos de la pandemia en el mundo laboral

La Organización Internacional del Trabajo calcula que a nivel mundial la crisis por el Covid-19 hará desaparecer 6,7 por ciento de las horas de trabajo en el segundo trimestre de este año, lo que equivale a 195 millones de trabajadores a tiempo completo. Por su parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe estima que alrededor del cinco por ciento de la población económicamente activa de la región dejaría de tener ingresos por los efectos económicos de la pandemia.

Expertos de ambos organismos coinciden en señalar que, por la crisis sanitaria que atraviesa el mundo, aumentarán los índices de desempleo en los distintos países y el flagelo de la desocupación afectará de manera desproporcionada a los sectores más humildes y a los estratos vulnerables de ingresos medios de la población. Algunos indicadores confirman el severo deterioro que sufrirá el mercado laboral: en Estados Unidos, por ejemplo, en apenas dos semanas, 10 millones de personas se quedaron sin trabajo, mientras que un lapso de seis días —entre el 22 y el 28 de marzo pasado— 6,6 millones de norteamericanos se anotaron para recibir una cobertura de seguro de desempleo, un beneficio que deja afuera a millones de inmigrantes indocumentados que también sienten el rigor de la ola de despidos en el país del norte. En España, en tanto, economistas advierten que en la península ibérica el total de desempleados del país asciende a 3,54 millones, y que en menos de un mes por la pandemia se perdieron más de 900.000 empleos, convirtiéndose así en la mayor destrucción de fuentes trabajo que se registra en ese país después de la Segunda Guerra Mundial. En Italia, otro de los países que encabeza la lista de naciones más afectadas por el coronavirus, la cifra de muertos por el virus puso en un segundo plano a los números de desempleo, pero el drama que ya empezaron a vivir los trabajadores informales que no tienen ingresos fijos ha encendido las luces de alerta y el gobierno resolvió prohibir durante dos meses los despidos en las empresas por motivos económicos derivados de la situación de emergencia.


Frente a este desolador panorama, la Organización Internacional del Trabajo, alertó que se está ante la peor crisis mundial desde la Segunda Guerra Mundial y que en todo el mundo 1250 millones de personas trabajan en los sectores considerados de alto riesgo de sufrir “drásticos y devastadores” aumentos en los despidos y disminución de los salarios y horas de trabajo. El organismo observa, además, que “muchas de estas personas están empleadas en trabajos mal remunerados, de baja calificación, donde una pérdida imprevista de ingreso tiene consecuencias devastadoras”.

En América Latina la situación también es, por supuesto, preocupante. En ese sentido, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe estimó que este año la región sumará 23 millones de nuevos pobres por efecto de la crisis sanitaria; y calculó que 15 millones de personas pasarán a vivir en condiciones de indigencia. Según el organismo de Naciones Unidas, en total habrá 209 millones de latinoamericanos viviendo en situación de pobreza, es decir una de cada tres personas que viven en los países de la región. En un reciente documento publicado por el organismo explica que esas proyecciones se desprenden del dato que revela que cerca del 60 por ciento del empleo en América Latina se explica por el trabajo generado por las micro, pequeñas y medianas empresas, un sector donde la pérdida de facturación pone en riesgo la continuidad de estos emprendimientos.

No caben dudas de que el nuevo e inesperado escenario mundial generado a partir de la pandemia de Covid-19 hace que sea necesario adoptar medidas innovadoras que permitan atenuar todo lo posible el duro impacto de una crisis que, tal como afirma el economista norteamericano y Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, el mundo vive por esta horas, una crisis que está muy lejos de ser convencional y, por lo tanto, merece respuestas diferentes a las que se han venido dando antes del coronavirus para reactivar las economías.

¿Cómo garantizar medios de supervivencia a millones de personas que, en esta emergencia, perdieron sus trabajos? ¿Puede el resto de la sociedad que todavía no se ha visto afectada por el devastador nivel de desempleo mirar para otro lado? Es de esperar que de esta crisis emerjan nuevos acuerdos sociales, que permitan estimular la economía y avanzar hacia mercados laborales más seguros.

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