El 5G desvela a los meteorólogos
El 5G está en boca de todos. Esta nueva tecnología móvil se supone que aumentará la velocidad de conexión a extremos impensados y multiplicará exponencialmente el número de dispositivos conectados. En otras palabras: estaremos conectados a todo, todo el día, y en el menor tiempo posible. Al menos eso dice la teoría, sin entrar en detalles técnicos.
Se supone que con enlaces a mayor velocidad será posible alcanzar mayor productividad y ofrecer mejores servicios en el futuro, pero hay un grupo de profesionales que no está nada feliz con el 5G: se trata de los meteorólogos, quienes advierten que no podrán separar la observación de la Tierra y la radiación atmosférica, debido a la interferencia del 5G.

Es que el 5G, como todo lo que es telefonía celular, funciona basado en ondas de radio. Sí, el celular es en esencia un equipo de radio y, como tal, ocupa un lugar en lo que se denomina “espectro radial”, donde conviven desde la TV hasta las radios de AM, FM, los equipos de los remises, radioaficionados, sistemas de aeronavegación y el monitor de la cuna del bebé, cada uno dentro de un rango de frecuencias llamado “banda”, establecida por el ENACOM en nuestro país, de acuerdo con convenciones internacionales.
En la última edición de la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones, que se llevó a cabo en Egipto, los delegados votaron en favor de la creación de un nuevo estándar internacional más “relajado” en lo que se refiere a límites de interferencia provenientes del nuevo sistema, que como todo sistema basado en radiofrecuencias puede interferir con otros y, aunque sea poco conocido, es un asunto preocupante a medida que somos esclavos de las tecnologías de comunicación.

Uno de los conflictos mayores se encuentra en la banda de los 24 GHz. Las compañías de telecomunicaciones insisten en que deben ocupar esas frecuencias, pero los meteorólogos las utilizan para estudiar el vapor de agua a través de sus sistemas remotos y satelitales.
El clima en problemas
Algunos países decidieron contactar directamente a especialistas en el campo de las telecomunicaciones para ver si los intereses de las telefónicas no terminarán avanzando sobre una porción del espectro vital para la predicción meteorológica.
A principios de diciembre, dos miembros de alto nivel del Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología de los EEUU enviaron una carta al Contralor General Gene Dodaro, expresando su “profunda preocupación” por el “potencial de degradación” que ese país podría sufrir debido a interferencias en el espectro electromagnético. Se cree que las emisiones de la banda de 5G se “encimarán” indefectiblemente con las señales de los sensores remotos.

El texto describe algunas contradicciones entre la FCC, NOAA y NASA. La agencia espacial indicó que los límites de interferencia propuestos por la FCC podrían causar 77% de pérdida de datos en sus sondas pasivas de microondas, equivalente a un 30% de degradación en la predicción del clima.
Es posible que las partes involucradas terminen negociando nuevos límites de interferencia, garantizando así cierta coexistencia entre las nuevas plataformas 5G y los servicios meteorológicos modernos. Sin embargo, eso no quiere decir que el proceso vaya a ser sencillo: hay demasiado dinero en juego a ambos lados del mostrador.










