Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°

Pymes AC/DC

AC/DC son siglas temporales que refieren a la era cristiana. Sin embargo, bien podrían ser usadas para aludir a los tiempos que corren, ya sea como Antes/Después de la Cuarentena, o Antes/Después del Coronavirus.

De momento, conocemos y podemos dar cuenta de las épocas previas a este fenómeno, pero no del después, ya que aún nos encontramos en el durante de este hecho inesperado y sin precedentes.

acciones-crisis-pyme.jpg

Ahora bien, las letras AC/DC también se relacionan con el famoso grupo de heavy metal creador del hit “Autopista al infierno”. Si bien este artículo no pretende ahondar en un género musical, la referencia a esta canción puede remontar de modo directo al camino que se ven atravesando muchas pymes por estos días.

Es que todos estamos siendo testigos de un suceso que hasta hace unos meses pensábamos improbable, pero que en definitiva está ocurriendo y ya tiene consecuencias importantes. Denominado por el célebre autor Nassim Taleb como Cisne Negro, este es un tipo de evento que nadie puede predecir ni identificar hasta que ocurre. Al mismo tiempo, cuando pasa, su impacto deriva en un profundo punto de inflexión para todos. Son ejemplos de Cisnes Negros la caída de las torres gemelas en 2001 o el quiebre de Lehman Brothers en 2008. Claramente, el Coronavirus transformará nuestra forma de mirar el mundo de acá en adelante.

No obstante, el problema radica en qué hacer mientras tanto. La realidad es que todos los días nos levantamos con las noticias de nuevas personas infectadas o fallecidas por este virus, pero aún no conocemos cuántas empresas están muriendo a diario por esta situación.  Es probable que, terminada la cuarentena, el cementerio de pymes sea mucho más extenso que el de víctimas fatales por coronavirus. Hay datos alarmantes que sostienen este argumento, provenientes de estadísticas oficiales del Ministerio de Economía de nuestro país: por cada semana donde la Argentina funciona al 50%, se pierde cerca del 1% del PBI anual. Más aún, el escenario más optimista plantea que el PBI nacional caerá un 5% en 2020, siendo este un contexto similar al año 2009.

Cabe destacar que aun cuando todavía no somos conscientes de las huellas de esta crisis, podemos valorar su alcance: nadie quedará fuera de su radar. Por ello, a continuación, intentaré brindar algunas consideraciones a fin de acompañar a las pymes durante estos días caóticos.

unnamed.jpg

Para empezar, el primer dilema a resolver es, ¿cómo hacer para que las autopistas DC (después de la cuarentena) no conduzcan a nuestra organización al infierno, sino más bien poder encontrar una salida? Al respecto, existe un término llamado precisamente “autopista de las empresas” que establece la expectativa de vida de una compañía.  En concreto, se refiere al efectivo en existencia en la caja o banco de la pyme, dividido por sus gastos mensuales.  En esta lógica, cuando empieza a escasear el dinero, se podrá extender la pista por dos caminos. A saber: la reducción de costos y/o la adquisición de fondos adicionales. Entonces, mi primera sugerencia es que cada empresario sea consciente del tamaño de su autopista, es decir, cuanto tiempo de sobrevida le queda a su emprendimiento.

Es una verdad de Perogrullo el mencionar que hay que conseguir fondos adicionales y reducir costos para atravesar esta tormenta. La disyuntiva es por dónde empezar.  

Así, una manera de aumentar la liquidez es endeudarse con uno mismo a una tasa nula, aportando capital propio a la pyme. Si este camino no es viable, es oportuno estar atento a todas las medidas del gobierno nacional, provincial y de la propia ciudad relativas a atenuar este inconveniente.  Esto, claro está, siendo conocedores que dichas regulaciones públicas son paliativas y no van a salvar a la empresa. Solamente van a aliviar ciertos síntomas o amortiguar el golpe. Por lo cual, corresponde tener cuidado, porque si hoy la compañía tiene grandes posibilidades de fundirse, no sirve de mucho convertirla en una organización en quiebra y además sobre-endeudada.

En mi opinión, en el panorama actual, los verdaderos hospitales de campaña para las pymes son las cámaras empresarias, incubadoras, aceleradoras y las secretarias de desarrollo municipales. Por ello, esta podría ser una buena oportunidad para acercarse a dichos organismos y elevar las propias inquietudes, dado que de seguro cuentan con “respiradores” y tratamientos para mejorar la salud de las compañías.

Asimismo, otra alternativa de prolongar la autopista de una empresa es la de reducir los costos operativos.  En ese sentido, este puede ser momento para escapar a la lógica del “sálvese quien pueda” y, al contrario, tirar todos para el mismo lado. Una opción es conversar con los competidores directos, con el propósito de ir juntos a charlar con sus proveedores más importantes. Es elemental comprender que, en una renegociación, no todo pasa por los precios de los productos. También se pueden rever plazos de pago o de entrega de mercadería, gastos de flete, mínimos de compra, etc., en función de lo que sea más urgente.

Otro método para minimizar los egresos es atender a los costos financieros y tener bien definidos la estructura de deudas. A la hora de ver cuales cancelar primero, se recomienda priorizar los pasivos de menor monto, pero con potencial capacidad de generar intereses.  El objetivo tiene que ser evitar que los compromisos chicos se tornen grandes e incontrolables. Lo fundamental es demostrar siempre, a todos los acreedores, total voluntad de pago. Por ejemplo, si se cuenta con $1000 y 10 fiadores o cuentas por pagar, se puede ir con $200 al de menor volumen, pero con intereses más onerosos, distribuyendo los $800 de saldo entre los 9 restantes, siguiendo este criterio.

Además, a este parate de actividades se lo puede concebir como una excelente ocasión para la introspección o la mirada hacia adentro. Esto supone revisar los procesos internos, analizar qué es lo que en definitiva no se puede dejar de hacer cuando todo se reactive, y cuál actividad o tarea es plausible de ir dejando en un segundo plano. Revisar demoras y reprocesos ahora que todo está más quieto es otra táctica para reducir costos ocultos.

Por otra parte, también se debe mirar alrededor, es decir, a los colaboradores directos e indirectos. En relación con este punto, un empresario pyme me dijo en estos días: “Yo me fundí y salí adelante 20 veces, el tema son mis empleados, porque si cierro la empresa no sé qué van a hacer. Por ellos es que tengo que sacarla a flote”. Mi sugerencia en este aspecto es comunicarse con la verdad. Igualmente, transmitir tranquilidad, no por medio de la negación o de promesas inverosímiles, sino a través de planes concretos.  A la par, en caso de verse obligado a recortar ingresos, empezar por arriba en el organigrama y ser lo más equitativos posibles, exponiendo siempre las razones, así como la duración estimada de la medida y las perspectivas reales a futuro.

Por último, cabe reconocer que nada ni nadie nos preparó para esta crisis en particular, pero que el empresario pyme argentino se puede doctorar en liderazgo en tiempos de incertidumbre. Por lo tanto, si esta es la primera mega crisis que le toca lidiar a tu emprendimiento, puede ser muy provechoso conversar con quienes atravesaron turbulencias anteriores, como las mencionadas del 2001 o 2008. Nadie mejor que estos sobrevivientes para aconsejar y contener en este proceso.

En conclusión y hablando de sobrevivientes, Víctor Frankl, quien subsistió al holocausto para dejarnos sus enseñanzas, nos dijo: “Cuando la situación es buena, disfrútala. Cuando es mala, transfórmala y, cuando no puede ser transformada, transfórmate”.   

Te puede interesar