Duro golpe para el transporte aéreo
La pandemia de coronavirus asestó un duro golpe a la industria aerocomercial que, en todo el mundo, comienza adoptar medidas para hacer frente a la drástica caída de la demanda debido a las fuertes restricciones impuestas por gobiernos que buscan evitar la propagación del virus.
“La industria aérea nos libera de los límites de la geografía, la distancia y el tiempo. La aviación es el negocio de la libertad”, asegura una frase publicada en el sitio web oficial de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, la entidad que esta semana dio a conocer un informe donde se señala que el conjunto de empresas aéreas que están operativas en el mundo estiman pérdidas por más de 39 mil millones de dólares en el segundo trimestre de este año y un gasto gasto de 61 mil millones de dólares de sus reservas debido a la pandemia de coronavirus que paralizó casi la totalidad de las rutas aéreas. Según el documento de la entidad, por la actual crisis la demanda proyectada de todo el año caería cerca de un 38 por ciento y los ingresos de pasajeros previstos en 252 mil millones de dólares, comparado con lo registrado en 2019.
Empresas como la aerolínea británica de bajo costo EasyJet, la irlandesa Ryanair (también de bajo costo, que es la que más viajes realiza en Europa con más de 2000 rutas), la noruega Norwegian, la alemana Lufthansa, y las compañías del grupo IAG (Iberia, Vueling, British Airways, Air Lingus) ya anunciaron que reducirán su capacidad hasta un 90 por ciento, obligadas por la crisis que golpea con dureza al sector. A su vez, la aerolínea British Airways confirmó la suspensión de todos sus vuelos hacia y desde el aeropuerto de Gatwick, el segundo más importante del Reino Unido, en medio de la drástica caída de las demandas de pasajes.
Por otra parte, las tres principales alianzas de aerolíneas del mundo, Oneworld, SkyTeam (en la que participa Aerolíneas Argentinas) y Star Alliance, alertaron también sobre la situación excepcional que atraviesa el sector y solicitaron a gobiernos de distintos países ayudas para evitar la quiebra de empresas.
La aerolínea más grande de Medio Oriente, Emirates, con sede central en Dubai, informó que canceló todas sus rutas a China, Irán, Hong Kong y Singapur y que mantiene vuelos a Arabia Saudita, pero con fuertes restricciones. Directivos de la empresa reconocieron que la compañía debe enfrentar graves problemas y por ese motivo solicitaron a sus empleados que se tomen licencias sin goce de sueldo. Singapore Airlines, la aerolínea de bandera de Singapur, que tiene una fuerte presencia en el mercado aerocomercial del sudeste de Asia, también tuvo que adoptar medidas para hacer frente a la crisis.
En nuestro país, en tanto, Aerolíneas Argentinas informó que no realizará más vuelos especiales entre las provincias para evitar así que el coronavirus se expanda por las distintas regiones del país.
Se trata, por cierto, de un grave problema para las economías de prácticamente todos los países. Es que la suerte del negocio aeronáutico afecta además a otros sectores vinculados al transporte aéreo civil que también sufren el impacto de esta inesperada crisis, igual o incluso más que las aerolíneas. También acusan la dramática caída de la demanda las agencias de viajes, las empresas que administran y operan las terminales aéreas y de cargas y las constructoras de aeronaves. Debe tenerse en cuenta que la actividad aerocomercial es una industria que, en este mundo globalizado, genera grandes volúmenes de venta, pero tiene la particularidad de obtener bajos márgenes de utilidades. Esto es así porque es una actividad que requiere una exigente logística y servicio, tiene altos costos fijos y una demanda muy variable, sensible a los ciclos de la economía y a factores externos.
El último gran traspié que sufrió el sector fue el generado por los atentados del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos, donde los terroristas emplearon aeronaves comerciales para impactar contra diversos objetivos en ese país, entre ellos las Torres Gemelas de Nueva York.
El director general de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo y expresidente Air France, Alexandre de Juniac, dijo hace pocas horas que en el actual escenario las aerolíneas no lograrán reducir los costos lo suficientemente rápido como para adelantarse al impacto de la crisis desatada por el Covid-19. Es de esperar que el mundo logre superar lo más rápido posible la parálisis provocada por la pandemia y que la industria aerocomercial recupere su actividad que impacta también en otros sectores de la economía.










