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Covid 19 pone a prueba a EEUU

Estados Unidos se convirtió en las últimas horas en el país con la mayor cantidad de personas contagiadas por coronavirus, con más de 135.000 afectados. Expertos advierten que la demora de la administración Trump para ordenar estrictas medidas de aislamiento social en una nación que tiene más de 300 millones de habitantes tendrá un fuerte impacto en la población y la economía de la primera potencial mundial.

Las noticias que llegan desde EEUU no son, lamentablemente, alentadoras. Especialistas que siguen de cerca la evolución de la pandemia en el país del norte creen que la rapidez con la que se contagia el virus podría hacer trepar la curva de infectados en relativamente poco tiempo. Uno de los mayores expertos estadounidenses en enfermedades infecciosas, Anthony Fauci, dijo a la cadena de noticias CNN que no se descarta que el virus infecte a millones de personas y provoque entre 100 mil y 200 mil muertes.

Otras cifras también dan cuenta de la gravedad de la situación: en el Estado de Nueva York, donde la pandemia registra el mayor número de infectados, solamente el Departamento de Policía informó que ya tiene casi 900 contagiados y que 5.000 efectivos están de licencia por la enfermedad. Por otra parte, en grandes conglomerados urbanos como Nueva York y Nueva Orleans, entre otras ciudades donde la alta densidad de población es un factor que juega en contra en estos casos, las autoridades admitieron que no tendrán la suficiente cantidad de respiradores artificiales y otros insumos médicos, como máscaras y batas especiales, que son fundamentales en la lucha contra el coronavirus, para dar respuesta a la crisis ante el aumento exponencial de contagios que se espera en las próximas semanas.

A diferencia de las medidas que se adoptaron en otros países, entre ellos la Argentina, ante los primeros casos detectados del virus, en Estados Unidos el presidente Donald Trump subestimó los riesgos y demoró un tiempo valioso en ordenar restricciones para frenar el rápido avance de la pandemia. Tuvieron que pasar varios días desde que el virus registró un primer caso en EEUU a fines de enero, para que el mandatario comenzara a cambiar su discurso. Por estas horas, en las que el número de casos conocidos de infectados superó la barrera de 130.000, una de las preguntas que se hacen los especialistas es cómo impactará la crisis en los inmigrantes indocumentados y en millones de personas que no cuentan con protección social y están al margen del sistema de salud norteamericano.

En este difícil contexto, y pese a los reclamos que se hacen desde algunas de las áreas más afectadas por la crisis sanitaria, el presidente Trump, reiteró que “no será necesario” poner en cuarentena al estado de Nueva York. El mandatario dijo que esa decisión fue tomada tras una consulta al grupo especial de trabajo de la Casa Blanca que lo asesora sobre la evolución de la pandemia de coronavirus. Casi al mismo tiempo se conoció un informe elaborado por Sthepan Luck, del Banco de la Reserva Federal de Nueva York y Emil Verner, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, entre otros expertos, que asegura que los registros de otras pandemias en EEUU revelan que las ciudades que se adelantaron en la toma de medidas de distanciamiento social y fueron más agresivas en su aplicación “no solo no tuvieron un desempeño peor, sino que crecieron más rápido cuando la pandemia pasó”. Y que “las intervenciones no farmacológicas (entre ellas, el cierre de colegios, teatros e iglesias; la prohibición de reuniones públicas y funerales; la puesta en cuarentena de los casos sospechosos y la restricción en los horarios de apertura de negocios) no solo redujeron la mortalidad: también mitigaron las consecuencias económicas adversas de la pandemia”. Según este estudio, titulado “Las pandemias deprimen la economía, las intervenciones de salud pública no: evidencia de la gripe de 1918”, las denominadas intervenciones no farmacológicas “pueden tener réditos económicos, más allá de la reducción en la mortalidad”. Los autores del estudio sostienen, además, que la experiencia sugiere que las ciudades que aplicaron mayores medidas de distanciamiento social “también crecieron más en el medio plazo”. Y concluyen que la pandemia “deprimió la economía, pero las intervenciones de salud pública no”.

Mientras el mundo sigue con atención la evolución de la epidemia en la primera potencia mundial, muchos países, entre ellos la Argentina, redoblan sus esfuerzos para luchar contra el virus y atenuar, en la medida de lo posible, el impacto sobre la economía.

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