Los remiseros en situación crítica por las medidas contra la pandemia
Trabajan en condiciones de riesgo por su edad y por los clientes, con precarios elementos de limpieza, porque las cuentas no les cierran.
Las medidas para que el Covid-19 o coronavirus no se propague en la provincia tienen sus consecuencias positivas. Claro está, lo más importante es cuidar la salud de la población, pero uno de los efectos colaterales en la disminución de gente en la calle.

Esto impide a los remiseros levantar pasajeros e incluso que sean llamados por los vecinos para trasladarse a algún punto de la ciudad.
En una recorrida de NORTE por bases de remises de la ciudad, se pudo charlar con algunos choferes.
Una decena de ellos sentados en el barrio Paykín, precisamente en avenida Sarmiento 1103, esperaban una llamada que les permitiese juntar unos pesos.
Eran las 11 de la mañana y apenas habían hecho dos viajes cada uno.

“Hace dos o tres días está todo parado”, contó uno de los trabajadores, quien sostiene que desde Navidad existía un movimiento aceptable de personas que se mantuvo en enero y febrero. Sin embargo, a raíz del virus se vieron menguados en su actividad.
Incluso Paulo Medina, un remisero de 64 años que forma parte del grupo de riesgo ante el contagio del coronavirus. “No me queda otra, tengo que salir a buscar el pan para llevar a mi casa”, lamentó.
“Sería bueno que el gobierno nos brinde alimento y elementos de higiene como alcohol en gel y barbijos”, agregó Vargas, mientras que refirió que “nosotros subimos a cualquiera y no sabemos si está infectado o no”.
En ese marco, aseguran que los elementos de limpieza e higiene que tienen son los más básicos y comunes, como un trapo y un poco de detergente y agua. No existe en su bolsillo pensar en alcohol en gel o barbijos.

Trabajar 16 horas por $300
Uno de los remiseros entrevistados contó que el pasado lunes 16 entró a trabajar a las 7 y recién volvió a su casa a las 23. Es que apenas logró juntar $600 en toda la jornada.
Días de movimiento normal logran recaudar $1000 en un turno, pero desde hace 3 días la situación se torna complicada.
"Estamos trabajando un 75% menos que la semana pasada", lamentó uno de los choferes.
Cabe destacar que no todo lo recaudado va a sus bolsillos, sino que la mitad se distibuye entre el combustible para el coche y el costo de la base.
“El lunes trabajé 16 horas, desde las 7 hasta las 23, junté $600, y encima la mitad es para cargarle nafta al auto, o sea que me quedó $300 para mi familia. Es muy triste lo que estamos viviendo. No podemos llegar a nuestras casas sin la plata para nuestros hijos”, relató uno de los remiseros.
Es que se trata de uno de los rubros que dependen del movimiento constante de gente en el centro o en los barrios aledaños. La pandemia les trajo desilución tras dos buenos meses de recaudación.













