Tiempo de cambiar en las Pymes
En 1968, Suiza dominaba el 65% del mercado mundial de relojes y se hacía con más del 80% de sus ganancias. Diez años más tarde, su participación disminuyó a menos del 10%, al punto que, en la actualidad, el comercio relojero lo domina Japón, quien en la década del ‘60 no tenía participación alguna en esta industria.

¿Cómo pudieron los suizos perder el liderazgo tan drásticamente? La respuesta está en su fanatismo y obstinación en relación con su paradigma sobre la fabricación de relojes, entendiendo a este como verdad única y absoluta y no dando espacio a otros, más exactos y económicos, como lo hicieron los orientales. Estos, desafiando la norma, reemplazaron los dispositivos mecánicos por otros electrónicos, a batería, de cuarzo.
Paradójicamente, el reloj de cuarzo fue inventado por un equipo de investigación suizo en 1967, siendo rechazado por sus coterráneos porque no tenía ningún aspecto de lo que prevalecía en la industria en ese entonces. Ese mismo año, los investigadores presentaron su proyecto en el congreso mundial relojeros, de donde una pyme nipona tomó su idea y la hizo realidad, cambiando para siempre la historia de la medición del tiempo.
No obstante, esta no es una historia sobre relojes, sino sobre cualquier organización que se convence de que lo que ha tenido éxito en el pasado, lo tendrá indefectiblemente en el futuro, sesgándose y cerrándose al cambio. Es que, cuando un paradigma cambia, todos vuelven a cero y ni los mejores relojeros del mundo pueden parar el tiempo. Por ello que resulta fundamental estar abiertos a las nuevas ideas.
De eso se trata el mundo pyme, de flexibilizar la mente de quienes forman parte de ella para detectar oportunidades a partir de una necesidad o resolución de un problema concreto. Esta actitud se logra cultivando una filosofía de cambio, acción y mejora.

De este modo, si las frases “las cosas siempre se hicieron así” o “porque sí” o “esto es más de lo mismo” son recurrentes en una empresa, se amerita reflexionar seriamente si esta se encuentra más cerca de funcionar como un relojito o de quedar atrasada en el tiempo como los relojes suizos.
Ahora bien, ¿cuáles son las características de una pyme que tiene al cambio y mejora como caballo de batalla? A saber: cuentan con capacidad de identificar nuevas formas de desarrollo y progreso. A su vez, tienen la habilidad para encontrar, mediante procesos creativos, soluciones para necesidades y deseos, y la aspiración de poner en ejecución esos procedimientos. Por último, son las empresas capaces de mantener una actitud de progreso permanente, corregir los errores que se presenten y construir sobre aciertos detectados.
Como se ve, el ciclo que estimula la filosofía de mejora y cambio en las empresas consta de cuatro instancias, e inicia con la identificación de oportunidades.
Pongamos por caso un local de comidas rápidas ubicado en un centro comercial. En un principio, la estrategia de su fundador fue diferenciarse de sus competidores ofreciendo alternativas de menú autóctonas, reemplazando, por ejemplo, las papas fritas por mandiocas y las hamburguesas de carne por pescados de río grillados, alcanzando con esto un gran éxito. Sin embargo, el dueño de este emprendimiento, siendo conciente del incipiente pero imparable cambio de paradigma en la alimentación global, vislumbró una nueva oportunidad en este entorno. Fue como se dio paso a la segunda fase de esta filosofía, la de realizar constantemente propuestas de soluciones creativas e innovadoras. Este emprendedor, luego de reuniones con su equipo, proveedores y clientes, empezó a ofrecer propuestas saludables, con productos orgánicos e inclusivos, con menú para veganos, diabéticos, celíacos, haciendo foco en la sustentabilidad en sus procesos de cocina.
Por supuesto, lo anterior no debería quedar tan solo en papeles, cuadros y planillas, la tercera etapa implica llevarlo todo a la acción. Para esto, el empresario se asesoró con especialistas en nutrición y estudiosos del medio ambiente, lanzó un slogan pegadizo, contrató influencers del fitness para difusión de sus planes y, en estos momentos, se encuentra en pleno proceso de volverse un pionero del área en el NEA.
Por último, dado que no puede haber iniciativa que no sea plausible de ser medida, es menester plantear un hito de revisión, constatando en efecto los puntos de mejora y reiniciando cíclicamente el proceso identificando las oportunidades. En ese sentido, este empresario tiene una política a imitar, que es la de contratar mistery shoppers que se acerquen al local, y analicen la reacción de la clientela a la oferta para luego, de manera regular, leer con ellos el informe de esta investigación y realizar nuevas propuestas al respecto.
En conclusión, estimado lector, más allá del momento del ciclo en el cual uno se encuentre, conviene no olvidar la regla de oro del modelo de filosofía de cambio y transformación propuesto: cambiar lo que hay que cambiar, cambiarlo bien; mantener lo que haya que mantener, mantenerlo bien. Pues, siguiendo al gran escritor y pensador Eduardo Galeano: “Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.
Temas en esta nota

Banca y empresarios formoseños potencian financiamiento PyME

"La Argentina necesita previsibilidad para captar inversiones"
Gustavo Delbón

Capitanich asumió la presidencia de una comisión clave del Senado con agenda en las PyMEs

Pisetta advirtió que las pymes atraviesan "la peor crisis de su historia"
Diagnóstico empresario sobre la economía real

Pymes de Resistencia y Sáenz Peña en la vidriera internacional
Producción chaqueña a Brasil

Impulsan una reducción de la tarifa de energía para las pymes chaqueñas

Sáenz Peña: el ministro Ferro presento herramientas para fortalecer a las pymes
Fuerte trabajo articulado entre el sector público y el privado










