Emprender con visión de género
Las mujeres son un pilar clave para la economía del país, y por eso resulta fundamental promover el desarrollo de emprendimientos dirigidos por ellas y generar espacios que brinden capacitación y herramientas desde una perspectiva de género, para poder avanzar hacia una Argentina con mayor igualdad, inclusión y oportunidades para todas las mujeres.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, ONU Mujeres acaba de presentar
el informe “Los derechos de las mujeres, una revisión 25 años después de
Beijing”, donde se realiza un balance sobre la implementación de la Plataforma
de Acción de Beijing, que sigue siendo la agenda más completa en favor de la
igualdad de género. Allí, los responsables de ese documento advierten que, a
nivel global, el progreso hacia la igualdad de género no es estable y se están revirtiendo
logros conquistados con un enorme esfuerzo. La desigualdad generalizada,
la emergencia climática, los conflictos y el auge alarmante de las políticas
excluyentes amenazan el progreso futuro hacia la igualdad de género”, señala el
informe que, además, hace un llamado de atención sobre la falta de medidas eficaces
para incrementar la representación de las mujeres en los cargos de poder y
advierte que la visión de Beijing nunca se hará realidad a menos que las mujeres
y niñas más excluidas sean reconocidas y se conviertan en una prioridad. Este
organismo de la ONU viene remarcando, desde que se puso en marcha en 2010,
que las economías de los diferentes países y regiones deben invertir en el empoderamiento
económico de las mujeres, como una forma efectiva de contribuir
directamente a la igualdad de género, a la erradicación de la pobreza, al crecimiento
económico inclusivo y al desarrollo sostenible.
En la Argentina, diversas organizaciones que trabajan por los derechos de las
mujeres proponen que el 19 de noviembre de cada año se conmemore el Día Nacional
de la Mujer Emprendedora, en sintonía con la propuesta que a nivel mundial
surgió en el año 2013 a través de la organización Women’s Entrepreneurship
Day, también conocida por las siglas WED, con el objetivo de formar redes
de mujeres líderes y capacitar a mujeres de diversas edades para convertirse en
participes activas de la economía de las regiones en las que viven. De hecho, ya
son 144 los países que dedican ese día del calendario para generar conciencia de
la importancia que tiene para las sociedades el fortalecimiento del emprendedorismo
femenino y en el nuestro actualmente en la Cámara de Diputados tiene
media sanción un proyecto de ley para declarar esa fecha Día Nacional de la
Mujer Emprendedora. En sus fundamentos, la iniciativa legislativa sostiene que
“resulta indispensable tomar acciones positivas que tengan como fin visibilizar,
concientizar y promover el desarrollo de las mujeres en diversas disciplinas y
materias, tales como las ciencias, la tecnología, la ingeniería, las matemáticas y
la cultura”, a la vez que plantea la necesidad de “trabajar por la igualdad de género
y el empoderamiento de todas las mujeres, adolescentes y niñas en todos los
ámbitos de participación, contando con políticas que rompan con las barreras
estructurales existentes”. Es de esperar, entonces, que esta propuesta se transforme
en ley y que, a la vez, los distintos sectores de la sociedad se sumen a la
tarea fortalecer el rol de las mujeres dentro del ámbito económico. Es necesario
generar sistemas económicos más inclusivos y, como señala el mismo proyecto
de ley, de mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres, su capacidad de generar
ingresos y las habilidades de liderazgo.
En los últimos años, afortunadamente, surgieron en el país diversos espacios
para apuntalar la labor de las mujeres que emprenden. Se pueden citar, a modo
de ejemplo, Mujeres Argentinas por las Pymes que tiene como objetivo la defensa
de las pequeñas y medianas empresas, el trabajo y la producción nacional;
Emprendedoras en Red, que viene desarrollando su labor desde 1993; o la organización
Chicas en Tecnología, que advierte que en América Latina menos del
10 por ciento de las mujeres trabaja en la industria tecnológica y por eso trabaja
para reducir la brecha de género en este campo.
Los grandes progresos educativos realizados por las mujeres en las últimas
décadas debe traducirse en una mayor participación femenina en la economía.
Solo de esa manera la Argentina podrá avanzar en la construcción de una sociedad
más justa e igualitaria.










