El derecho a una educación inclusiva
El inicio de un nuevo ciclo escolar plantea, como todos los años, el reto de avanzar en la construcción de una escuela más inclusiva que garantice a todos los niños y las niñas el acceso a la educación, sin discriminación y sobre la base de la igualdad de oportunidades.
Ese desafío, que resulta fácil de enunciar pero que no siempre es llevado a la práctica en las escuelas comunes, implica -como bien señala la especialista en Educación, María Rosa Blanco Guijarro- que en las aulas se transformen las prácticas educativas para que todos los niños, sea cual sea su condición social, cultural, individual, o su discapacidad, puedan participar los más posible en las actividades, en el currículum y aprendan lo máximo posible.
Por lo general, se suele asociar el término “educación inclusiva” al derecho a la educación de las personas con discapacidad. En buena medida eso se debe a los numerosos casos que existen de padres de alumnos con algún tipo de discapacidad que se ven obligados a peregrinar por varias escuelas comunes antes de lograr que acepten al niño en uno de esos establecimientos. Pero en el caso, por ejemplo, de niños de familias de pueblos originarios, la inclusión escolar implica asegurar que el pequeño estudiante pueda hablar su lengua materna.
Es decir, la educación inclusiva debe ser entendida como un esfuerzo coordinado, con la participación del Estado, padres, docentes y otros profesionales, para que las escuelas respondan de la mejor manera posible a la diversidad de necesidades, intereses, identidades y características de todos los alumnos. Dicho de otro modo, la escuela no debe atender sólo las demandas de determinados grupos de la sociedad, sino que debe garantizar el acceso universal a la educación.
Los especialistas en la temática coinciden en señalar que la comunidad educativa debe tener una visión de la educación basada en la diversidad y no en la homogeneidad. Sobre este tema, Blanco Guijarro plantea -en el documento “La Educación Inclusiva. El camino hacia el futuro”- que la atención a la diversidad es una responsabilidad del sistema educativo en su conjunto que requiere necesariamente avanzar desde enfoques homogéneos, en los que se ofrece lo mismo a todos, a modelos educativos que consideren la diversidad de necesidades, capacidades e identidades de forma que la educación sea pertinente para todas las personas.
En el mismo documento, publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) con motivo de la celebración de la última Conferencia Internacional de Educación que se realizó en Ginebra, se remarca que una escuela inclusiva es, en rigor, aquella que no tiene mecanismos de selección ni discriminación de ningún tipo, y que transforma su funcionamiento y propuesta pedagógica para integrar la diversidad del alumnado favoreciendo así la cohesión social que es una de las finalidades de la educación.
Por todo lo expuesto, cabe preguntarse si, en el inicio de este nuevo ciclo lectivo, la provincia del Chaco podrá contar con un sistema educativo que siente las bases para la construcción de una sociedad más inclusiva, o, por el contrario, cometerá el error de reproducir prácticas de exclusión social, generando diferentes formas de discriminación al interior de las aulas. Frente a tan importante desafío merece destacarse, a nivel local, la puesta en marcha del Congreso Pedagógico provincial que, en una carta abierta del gobernador Jorge Capitanich, se define como “el gran acontecimiento de la política pública del año”.
Si bien el tema de la inclusión educativa es solo uno de los puntos que se abordarán en la agenda de este Congreso, es de esperar que este nuevo espacio de debate y reflexión, que llegará a toda la provincia, permita escuchar las opiniones de los distintos sectores de la comunidad educativa y se convierta, como señalaron las autoridades provinciales, en un ámbito de discusión y definición de políticas educativas de mediano y largo plazo, para avanzar hacia un nuevo contrato social y educativo que proponga la misión que debe tener la educación chaqueña en estos vertiginosos tiempos de avances tecnológicos y científicos que interpelan y, a la vez, presentan grandes desafíos a la escuela pública.










