Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°
La página del Lunes

Educación, salud, seguridad

Los gobernantes, elegidos por el voto popular, deben velar por el respeto a los derechos humanos esenciales de los ciudadanos a los que se juramentaron cuidar. Esos derechos esenciales son, sin lugar a dudas, la educación, la salud y la seguridad. Y si se considera la situación de cada uno de esos sectores, hoy, en el Chaco, cada vez estamos más lejos de que se cumpla con lo que esos derechos implican.

LA SALUD

Quince días atrás explotó la situación sanitaria y los profesionales de la Salud debieron salir a pedir auxilio por la situación del principal hospital de la provincia donde nada funcionaba, más allá de la predisposición de los profesionales. Ni insumos, ni remedios, ni aparatología y miles de requerimientos. Situación que no aparece de repente y que viene de lejos. Es liviano pensar y decir que es “culpa de la gestión anterior” cuando si hay un sector que no debe tener color político, y menos caudillismo, es el de la salud. Además, uno supone que cuando se hace cargo de algo, verifica cómo está lo que recibe.

LA EDUCACIÓN

Hoy, lunes 24 de febrero, estamos a una semana del inicio de clases y, a ciencia cierta, no se sabe si comenzarán, como viene sucediendo desde hace por lo menos tres lustros, por el tira y afloje de gremios y gobernantes, sin importarles para nada los derechos de los alumnos. Es cierto que el lunes pasado hubo una reunión entre los gremios y el gobierno, encabezado por su jefe máximo, y que después de ese encuentro todo quedó más oscuro que antes.

La verdad es que, pasado mañana, miércoles, deberá hacerse efectivo un pago de lo adeudado en el último trimestre de 2019 y anunciar la política salarial de 2020, teniendo como prioridad, según los gremios, la aplicación de la “cláusula gatillo” establecida ya el año pasado, más un porcentaje para recuperar lo perdido, según el Frente de Unidad Docente. El decreto del viernes último se refiere a lo adeudado del año pasado, pero nada dice de este año. Todos quieren que así sea, pero el realismo dice que cumplir con eso será muy difícil. Una de las máximas referentes del gremialismo docente ya dijo que si el 26 de febrero no se cumple con lo pactado, el 27 empiezan las medidas de fuerza.

LA SEGURIDAD

La otra prioridad que deben tener los gobiernos además de la salud y la educación es la de la seguridad. No hace falta abundar para demostrar cómo han crecido los hechos que nos hacen sentir cada vez menos protegidos ante la delincuencia de todo tipo y la falta de cumplimiento de las normas, sobre todo para evitar accidentes. Sin embargo, ante este desolador panorama de la Educación, la Salud y la Seguridad, hay una incontrastable realidad: los maestros, los funcionarios de la salud, los agentes de la seguridad son los peores pagos, mientras que a los políticos que el pueblo votó parece que les interesa muy poco. Por el contrario, creen que se todo se arregla con anuncios, con la creación de ministerios, secretarías, subsecretarías, Institutos, Consejos, Comisiones de Emergencia, la mayoría conformados con gente inexperta, familiares o amigos, pero muy bien pagos, con sueldos exorbitantes, muy superiores a los de los trabajadores de la Salud, la Educación y la Seguridad. En esos sueldos están los remedios que faltan, los que no se les paga a los maestros, a los médicos y a los policías.

La gente vota, pero también se cansa cuando no le cumplen y solo se la quiere aquietar con promesas y con grandilocuencia, anunciando todos los días nuevas cosas que no se concretan nunca o que son pura cháchara. Los políticos deberían analizar que la paciencia tiene un límite y que el nivel de decadencia de nuestra sociedad también lo tiene. Deberían parar la mano y tomar conciencia de lo que sucede y adoptar decisiones para superar la situación. Basta de anuncios, de programas para la próxima década, de asesores personales y a ponerse a trabajar para que estas tres prioridades sean tales, como lo hacen los países serios y los políticos de vocación.

Hoy la urgencia es el inicio de las clases y su dictado por lo menos de 180 días. Ya llevamos varios años con pérdidas de alumnos de las aulas, con pérdidas de días, con docentes desactualizados y mal pagos y con autoridades, gremios y padres de alumnos que no son capaces de ponerse en serio a trabajar, a discutir, a pensar cómo hacer para superar este callejón sin salida, un clásico de todos los inicios de clases que se prolonga todo el año. Una iniciativa que puede ayudar es el convocado Congreso Pedagógico, en el que se traten en forma prioritaria estos temas. De lo contrario seguirán los fracasos.

Te puede interesar