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El alto costo de eludir la seguridad

El reporte comprende la información de los países firmantes del BPR: Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, México y Uruguay.

El Informe final del Proyecto Bien Público Regional (BPR), “Mejoras de los Estándares de Seguridad de los vehículos en América Latina y el Caribe a través de la adopción de Reglamentos de Naciones Unidas (ONU) y sistemas de información al consumidor”, liderado por el Banco Interamericano de Desarrollo, analiza los potenciales efectos en salud pública y el impacto económico en la región como consecuencia de la incorporación de tecnologías de seguridad en vehículos.

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Los ensayos de los organismos Ncap (en el caso argentino Latin Ncap) son vitales para orientar a las terminales pero las leyes se demoran.

Las tecnologías de seguridad vehicular evaluadas en el estudio fueron: Sistema de frenos antibloqueo (ABS en inglés), Control Electrónico de Estabilidad (ESC en inglés), bolsas de aire (airbags) frontales, bolsas de aire laterales, cinturones de seguridad, barras de impacto lateral en las puertas, protectores laterales, apoyacabezas y diseño frontal del vehículo para la protección de los peatones.

En el caso de darse una adopción total de las tecnologías analizadas, se estima una reducción general potencial para los países que comprende el informe de 33,000 (28%) menos fatalidades anuales, y un máximo de 53,400 fatalidades.

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Aunque su costo es muy bajo la adopción de los sistemas de control de estabilidad se siguen viendo como un accesorio de alta gama y no una parte fundamental de la seguridad.

Por otra parte, es importante tener en cuenta que los programas NCAP pueden llevar a los fabricantes a desarrollar diseños que brinden una seguridad que superen los requisitos mínimos de los reglamentos de ONU. Por ejemplo, este análisis demuestra que la región vería reducciones mucho mayores en el impacto lateral, otras 7,400 muertes, si se utilizaran mecanismos como el NCAP para alentar a los fabricantes a hacer los mejores diseños de vehículos disponibles en la región.

Para el efecto del ESC (incluidos los efectos del ABS) se obtendría como resultado la reducción de entre 10,000 a 37,000 muertes al año, con una estimación general de 22,800 (19%) menos muertes en la región.

En lo que atañe al aumento de la disponibilidad de bolsas de aire (airbags) frontales, las cuales son efectivas para complementar a los cinturones de seguridad en impactos frontales, permitiría una reducción de 2,700 a 5,100 muertes anuales, con una estimación general de 4,100 (3.5%) menos fatalidades en la región considerando la amplia presencia de estos elementos hoy en día.

Las bolsas de aire laterales que incluyen protección para la cabeza son la tecnología más importante para mitigar las muertes y lesiones en los casos de impactos laterales, pues la región podría observar de 2,500 a 4,000 menos muertes al año, con una estimación general de 3,300 (3%) menos muertes por la creciente disponibilidad de bolsas de aire laterales.

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Aún hay modelos en la región que carecen de una dotación eficiente de bolsas de aire. Las pérdidas humanas y económicas son cuantiosas y preocupantes,

 El diseño frontal del vehículo para la protección de peatones es especialmente importante porque los peatones representan una gran proporción de fatalidades en muchos países. La región de América Latina y el Caribe experimentaría una reducción de entre 4,400 y 7,300 muertes, con una estimación principal de 7,100 (6.0%) menos muertes al año, al aumentar la disponibilidad de vehículos diseñados para la protección de los peatones.

Impacto económico

Se debe considerar que decenas de miles de lesionados también se evitarían o mitigarían, pero no fueron cuantificadas en este estudio.

En el escenario más probable, se estima que la implementación de las tecnologías recomendadas en los Reglamentos ONU desarrollados por el WP.29 generaría un crecimiento económico regional del orden del 0.79% del Producto Bruto Interno (PIB), con efectos diferentes para cada país, según las características estructurales y de comercio exterior de cada uno de ellos.

 El crecimiento esperado en Argentina sería de aproximadamente 1.04% del PIB. En el mejor escenario el país podría generar un máximo crecimiento de 1.9%, mientras que en un escenario más conservador podría crecer 0.7%.

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