Vivir con la inflación más alta del país
Con un registro de 57,6 por ciento en 2019 la inflación del NEA fue la más alta de la Argentina, que tuvo un promedio país del 53,8 por ciento. El dato confirma lo difícil que, con esos números, resulta llevar adelante proyectos personales, empresariales o sociales en una región que, lamentablemente, se mantiene en el furgón de cola del siempre demorado desarrollo nacional.
Estas cifras fueron dadas a conocer por la consultora Politikon Chaco, en base a los últimos datos oficiales difundidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). Según el análisis de la consultora, luego de haber tenido un incremento de precios del 4 por ciento en diciembre, la región del Nordeste Argentino (NEA) cerró el año el año pasado con un incremento total del 57,6 por ciento, lo que la ubica en lo más alto del podio inflacionario nacional.
Si bien las cifras confirman el estrepitoso fracaso en la lucha contra la inflación de la administración macrista, debe recordarse que el kirchnerismo también sintió en su último año de gestión los rigores de una economía escasa de dólares (con síntomas que ya se sentían en 2012). Aunque, claro, el remedio resultó peor que la enfermedad: Macri había asegurado que la inflación era un problema fácil de resolver. “La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar”, dijo durante la campaña y buena parte del electorado pensó que estaba frente al candidato que tenía la fórmula para resolver uno de los problemas recurrentes de la economía argentina. El tiempo demostró, una vez más, que una cosa son las promesas de campaña y otra, muy distinta, es lidiar con la realidad. Así, el bolsillo de los argentinos pasó de sentir un 25 por ciento de inflación interanual que dejó el cuarto año de Cristina Kirchner al 53,8 por ciento que hereda Alberto Fernández de su antecesor, Mauricio Macri.
Se sabe que uno de las aristas más sensibles del problema de la inflación es la suba del precio de los productos básicos que no pueden faltar en ningún hogar. En ese sentido, según los datos que arroja 2019, los consumidores del NEA fueron, como se dijo, los más perjudicados. Los remedios, por ejemplo, fueron los productos con el mayor incremento de precios observado a lo largo del año pasado. Los valores de los alimentos, en tanto, crecieron más en nuestra región que en el resto del país. Según el informe de la consultora citada, el sector de la salud fue donde más se incrementaron los precios para chaqueños, correntinos, formoseños y misioneros durante el año pasado, alcanzando un 75,1 por ciento de suba, siendo el precio de los medicamentos el que registró la mayor alza en ese período, con una suba del 87,3 por ciento.
Algunos economistas que criticaron el manejo de la economía durante la gestión de Cristina Kirchner, con medidas a las que calificaron de “inflación reprimida”, llegaron a decir que, durante la gestión del presidente Mauricio Macri, si bien estuvo presente una inflación alta, la supuesta ventaja pasaba por tener un sistema de precios libres que, de acuerdo a lo que dicen algunos manuales de economía, en algún momento se estabilizarían.
Pero eso no ocurrió y se volvió a poner en tela de juicio lo que sostienen los defensores de las teorías monetarias de la inflación que atribuyen su causa exclusivamente a lo que ocurre con la emisión de dinero. Con el cambio de gobierno nacional, ahora es el turno de las teorías económicas que algunos llaman “no monetarias” que explican la inflación, que plantean que se debe abordar este complejo problema teniendo en cuenta factores de la economía real, como son la estructura productiva, la siempre presente puja distributiva o la oferta y la demanda agregadas. Pero más allá de las teorías, con las que se puede estar en desacuerdo o no, la historia reciente de la Argentina demuestra que el país todavía no logró resolver el problema estructural de su economía, que es —para decirlo de una manera sencilla— la falta de dólares.
Ojalá la nueva administración nacional logre poner en marcha un programa productivo que, superando las restricciones del actual escenario, permita exportar más productos argentinos al mundo, para poder salir del círculo vicioso que no deja retomar la senda del crecimiento y, a la vez, controlar el problema de la inflación que, para colmo, golpea con mayor dureza a esta región.










