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Crear ciudades más sustentables

Las ciudades, en todo el mundo, ocupan apenas el tres por ciento de la superficie del planeta. En ese ese espacio, sin embargo, se concentra el 70 por ciento del PBI global, se produce más del 70 por ciento de las emisiones contaminantes, se genera un porcentaje similar de residuos y se consume el 66 por ciento de la energía. Así lo advierten expertos del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos que, para revertir esta situación, proponen crear ciudades más sustentables que ofrezcan una mayor calidad de vida a sus habitantes.

Según la Organización de Naciones Unidas, actualmente la mitad de la humanidad, es decir 3500 millones de personas, vive en las ciudades; y se estima que al finalizar esta década más del 60 por ciento de la población mundial vivirá en zonas urbanas. En los países de América Latina las grandes ciudades no escapan a este serio problema, que se origina en la rápida urbanización y la falta de una adecuada planificación urbana en la mayoría de los casos. Argentina, lamentablemente, no es la excepción. Según datos oficiales, durante el período que va desde 1950 y hasta el año 2000 la población rural del país presentó tasas negativas de crecimiento, lo que hizo que en la actualidad cerca de un 72 por ciento de la población viva en el 20 por ciento del territorio.

Frente a este escenario, la solución pasa por evitar que la urbanización se vuelva cada vez más insostenible, y se comience a trabajar para que las ciudades sean más sustentables. Para eso, será necesario impulsar políticas públicas que permitan reducir de forma efectiva las emisiones de gases contaminantes, que fomenten un uso más sostenible de la energía y mueva a la ciudadanía y también a las empresas a optimizar sus patrones de consumo y producción. En distintos puntos del país ya se adoptaron algunas medidas para la mejora del funcionamiento del sistema de gestión integral de residuos sólidos urbanos, lograr una mayor eficiencia energética y un mejor aprovechamiento del espacio público. A esto debe agregarse la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria junto con un trabajo e ingresos dignos para los sectores más postergados.

Según la ONU, en muchos países en desarrollo lo que impulsa el crecimiento urbano son las altas tasas de natalidad y la llegada en forma masiva de personas de zonas rurales que huyen del hambre, la pobreza y la falta de oportunidades. De manera que revertir esa situación implica un desafío enorme. De hecho, el concepto de ciudades verdes o sustentables hace referencia a la sostenibilidad social, económica y ambiental, es decir a una serie de factores que deben ser tenidos en cuenta para asegurar una mejor calidad de vida a las familias que, en los últimos años, han sufrido la falta de este tipo de políticas públicas.

Estudios realizados por la FAO, el organismo especializado de la ONU que trabaja para erradicar el flagelo del hambre en el mundo, revelaron que las familias urbanas pobres gastan hasta el 80 por ciento de sus ingresos en alimentos, lo que los vuelve muy vulnerables cuando los precios de los alimentos suben o sus ingresos disminuyen. Por esto es importante destacar el valor que, en esta coyuntura difícil que atraviesa el país, se impulse el plan Argentina contra el Hambre, que el ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, lanzó esta semana en el Chaco con el gobernador de la provincia, Jorge Capitanich, junto con un acuerdo para promover el desarrollo y la capacitación de trabajadores de la economía popular. Se trata, por cierto, de una iniciativa que busca garantizar la seguridad alimentaria y nutricional, además de dinamizar las economías locales y potenciar todas aquellas propuestas productivas que ayuden a poner en marcha a la economía, como puede ser la horticultura urbana, que además de poner al alcance productos frescos, también mejora el acceso económico de los sectores urbanos más pobres a alimentos más nutritivos.

Sobre este tema, la ONU propone seguir el camino de China, que hace ya varios años decidió integrar la producción de alimentos en el desarrollo urbano, lo que hizo que en la actualidad más de la mitad del suministro de hortalizas de Beijing proceda de los propios huertos comerciales de la ciudad, y cueste menos que los productos transportados desde zonas alejadas. Todo un ejemplo para tener en cuenta.

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