Ocho voluntarias y una obra benéfica para niños hospitalizados
Un grupo de mujeres organizó una red para reunir donaciones y llevar alimento, ropa y juguetes adonde hay múltiples necesidades.
“Ayudar a la comunidad, ésa es nuestra finalidad y prioridad. Dar de sí sin pensar en sí", asegura Vilma Romegialli, presidenta de la rueda interna de Rotary Club Resistencia Sur. Junto a siete compañeras comprometidas con las infancias organizan colectas con destinos precisos. Entre las actividades ‘más fuertes’ del año están la ayuda con ropa para bebés en Neonatología y niños en el Pediátrico.
Compran material para fabricar frazadas y sábanas para pequeños hospitalizados, reúnen alimentos y ponen en condiciones algunas prendas para cuando les den el alta.

“Visitando las habitaciones te das cuenta de la humildad de las personas. Hablamos con ellas y hay muchas historias emotivas y lindas. Por ejemplo en Navidad una mujer tenía una de sus hijas internada reponiéndose de una situación delicada. Ella es evangelista y no vive en Resistencia; nos pidió una ropa linda para cuando la nena salga y fuera a su iglesia a dar gracias”, cuenta Vilma.
En el ropero del Pediátrico organizan bolsas con lo indispensable. “Hace poco llevamos para las 21 camas de la pastilla (unidad) del hospital Castelán”, describe.
Mientras que en el ropero de Neonatología del Perrando el acompañamiento incluye la internación y el momento del alta, especialmente para las mamás que necesitan reforzar alimentos, entre otras necesidades. “En las bolsas que entregamos había pañales, leche en polvo, dentífrico, jabón, toalla y ropita lo necesario para el bebé y la mamá”-cuenta-“A las que regresan a su casa les damos alimentos, porque las que permanecen estables por 15 días nos piden pañales, que están carísimos”.
Las demandas son tantas que toda ayuda es bienvenida. En el caso de los pañales, en el sector de enfermería les pidieron especialmente ese producto porque la compra es limitada y además tiene fecha de vencimiento. Para tener un parámetro, los paquetes de unas 32 unidades valen cerca de $600 y los de 56 rondan los $1.000.

La contracara: los que donan comida en mal estado
En la vereda opuesta al altruismo de las impulsoras de campañas solidarias, Romegialli menciona a las sorpresas desagradables que le tocó vivir.
“Así como muchas personas dan en forma anónima, también hay otras que no te dan ni un caramelo o peor: donan prendas sucias, manchadas, rotas”.
Entre lo más lamentable recuerda que en una campaña para las mamás con nenitos en recuperación recibieron fideos que tenían siete años vencidos. También recuerda haber descartado latas de arvejas y de tomates o polenta con bichos. “¿Cómo le vamos a dar eso a nuestros bebés que tanto necesitamos cuidar?”, se indigna.
Las cruzadas por productos indispensables incluye al merendero San José en Villa Palermo 2. Ahí suelen llevar ropa y alimentos que provienen de un club hermano: los integrantes del Rotary Club de Caseros, en la provincia de Buenos Aires.
Con la ropa y los juguetes pasó algo parecido: por ejemplo, para Navidad, durante la clasificación encontraron muchos juguetes rotos o que no estaban en condiciones de donarse.
“Hay personas que envían remeras con marcas de pintura, o ropa interior usada y manchada”, describe.

Convocatorias y campañas
con el mismo fin benéfico
La cocción de pasta asciutta es un acontecimiento que hace años organiza Rotary Resistencia Sur a beneficio de alguna institución dedicada a la atención de infantes o poblaciones vulnerables como el banco de leche y el centro de enfermedades raras, entre otros.
El tradicional plato italiano se realiza en la Peña Nativa Martín Fierro y cada edición crece en convocatoria, volviéndose un hecho multitudinario.
Aunque no suelen pedir por los medios de comunicación, las mujeres de la rueda interna del Rotary Resistencia Sur construyeron una red de pequeños grupos de contactos con decenas de personas que conocen y a su vez invitan a otras a colaborar.

La necesidad de ropa para
integrantes de toda la familia
Con 25 años de experiencia en escuelas rurales Vilma Romegialli hace tiempo que acompaña las necesidades de varias comunidades con ayuda de una diversidad de fuentes.
Por su tenacidad recibió el reconocimiento Mujer del Año en 2014. “Ese premio me permitió construir una escuela sin pedirle un peso al gobierno”, dice de un edificio de cuatro aulas, con provisión de energía eléctrica y agua incluidos. Todo hecho con donaciones de empresas y particulares.
Hoy es la madrina de una escuela del paraje San Lorenzo a 28 kilómetros de Miraflores, adonde también lleva ropa a los alumnos. Y los de otra a mitad de camino entre Pampa del Indio y Tres Isletas. En los dos casos buena parte de la donación proviene de Caseros Sur de la provincia de Buenos Aires.
A partir de un pedido de ropa interior para mamás de bebés internados, Vilma cuenta que en tres días reunió una gran caja repleta. “Algunas de esas mujeres pertenecen a familias muy humildes y no les alcanza para un corpiño, por ejemplo”.

Las integrantes de la rueda interna de Rotary llevan ayuda también a la congregación de las pequeñas hermanas misioneras de la caridad son la comunidad de la obra de Don Orione en Barranqueras. Y en el balance de lo hecho en el último año se destacan también una charla sobre la polio con el médico Andreotti y haber participado de un encuentro con rotarias de distantes puntos.
A comienzos de cada año distinguen a las mujeres que contribuyen con su trabajo y en 2019 el premio fue para cinco bomberas de Barranqueras.
Las mujeres de la rueda interna, a medida de los pasos que van dando. NORTE consultó a Vilma una vía de contacto y pidió reserva, tanto ella como sus compañeras evitan la exposición y recibir excesivas demandas. Dan lo que pueden y en los tiempos acordados. Los integrantes de Rotary Resistencia Sur se reúnen una vez al mes para fijar agendas, tomar decisiones.
Hace ocho años que Vilma suma su voluntariado a varias cruzadas con Carlos Alabe: “Algunos ya estamos grandes”, dice al celebrar que haya una renovación generacional con más gente muy trabajadora. Su participación en acciones para la casa Garrahan Chaco -en relación casi 15 merenderos- acercó acompañamientos de más obras. Además como integrante de Ciudad Limpia también se dedica una vez a la semana a recolectar tapitas plásticas para reciclado.













