Impulso federal para la hidrovía
La decisión del presidente de la Nación, Alberto Fernández, de poner la administración de la Hidrovía Paraná-Paraguay en manos de todas las provincias que utilizan esa vía fluvial generó nuevas expectativas en el Nordeste argentino, cuyos puertos habían quedado al margen, al menos en una primera etapa, del proyecto de licitación promovido por la administración Macri.
En el Chaco la noticia tuvo un impacto positivo y así lo remarcaron las autoridades provinciales al destacar las oportunidades que se abren con este nuevo escenario para los puertos de Barranqueras y Las Palmas ante el mayor protagonismo que asumirán las provincias de la región en relación con las decisiones que se adopten especialmente en lo relativo a las obras de dragado y acceso a las terminales portuarias, que tienen un enorme valor estratégico para el movimiento de cargas del norte argentino y, por supuesto, para todo el complejo agroexportador del país. También Paraguay, Uruguay y Brasil hacen uso de esta vía que es la mayor arteria de comunicación fluvial y de transporte de la región, y factor clave de la integración regional. Pero a pesar de la importancia que tiene para los cinco países que la comparten en los últimos años no hubo, de parte de Argentina, una firme decisión política para aprovechar este recurso que vincula a más de 80 puertos argentinos. La semana pasada, en una entrevista concedida al matutino La Nación, el representante en el país de la empresa belga de dragados Jan De Nul, el empresario Pieter Jan De Nul, dijo que el gobierno nacional anterior “perdió 4 años al no profundizar la hidrovía” y recordó que estudios de la Cepal revelan que se perdieron 500 millones de dólares por año por excesos de costos logísticos derivados de la falta de interés en lo que es la columna vertebral logística de las exportaciones argentinas, por donde circulan cada año cerca de 100 millones de toneladas de carga.
En la última edición del Encuentro Argentino de Transporte Fluvial que se celebró en Rosario en mayo pasado, la provincia del Chaco planteó con insistencia que asegurar el calado necesario para el movimiento de los buques de gran porte que mueven la producción es fundamental para las economías regionales, y por eso es de esperar que en esta nueva etapa se concreten las obras de dragado, señalización y balizamiento adecuado desde Santa Fe al norte que permitirán mejorar la eficiencia del sistema para disminuir los costos en el movimiento de las cargas.
Este nuevo impulso federal que se quiere dar a la Hidrovía es, sin dudas, una de las decisiones más importantes que tomó el gobierno nacional, que necesita reactivar la producción y mejorar el desempeño de los productos exportables. En ese sentido, la vía fluvial juega un papel más que importante ya que por allí se mueve casi el 80 por ciento de las exportaciones argentinas. Para las economías de la provincia y la región, el nuevo escenario se presenta como una oportunidad que no debe ser desaprovechada para potenciar la labor de los puertos locales. El ya citado Pieter Jan De Nul también planteó la necesidad de profundizar el canal principal de la hidrovía más allá de Rosario, con trabajos que lleguen también a los puertos de Diamante, Santa Fe y Barranqueras, hasta Confluencia. En opinión del empresario belga, todas estas terminales tienen un gran potencial que deben ser aprovechados para dinamizar el movimiento fluvial de cargas.
El Nordeste argentino es una región con enorme potencial productivo y ahora tiene una vez más el difícil desafío de disponer de los recursos suficientes que permitan mejorar su infraestructura y disponer de servicios logísticos cada vez más eficientes. Es de esperar que esta nueva impronta federal para la Hidrovía sea también un nuevo punto de partida para que el Chaco y las demás provincias del Nordeste cuenten con un renovado sistema que articule en forma eficaz el transporte ferroviario con el fluvial a través de esa verdadera columna vertebral que es la hidrovía, de manera tal que la región avance con mejoras concretas en términos de competitividad y eficiencia a partir de los trabajos que se lleven a cabo para lograr una razonable reducción de costos en el transporte de cargas.










