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El caso de la joven de Resistencia asesinada, mutilada y arrojada al río

El hecho más aberrante de 2019. Lorena Romero fue asesinada presuntamente por su novio. Luego tío y sobrino según el fiscal ayudaron a descuartizar el cuerpo y la arrojaron al río. Ellos dos siguen con prisión preventiva y Ezequiel Ramos pagó una fianza.

El femicidio de Lorena Romero (21) es uno de los casos aberrantes del calendario que está a punto de concluir. Hay cuatro imputados, pero el fiscal Héctor Valdivia consideró otorgarle la libertad al presunto autor material, novio de la víctima, Ezequiel Ramos y dejar presos a sus supuestos cómplices, el tío y un primo del principal acusado.

Para la defensa “hay muchas fallas técnicas”, entre las que menciona la falta de control a la “cadena de custodia” de las pruebas, pedidos de nulidades porque el fiscal no asistió a la audiencia de oposición a la prisión preventiva y un testigo “senil” que condujo a los sabuesos a allanar una casa en Villa Libertad.

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Lorena Romero desapareció el 10 de junio. Le dijo a su mamá que iba hasta el quiosco cerca de su casa. Dejó el celular que usó para enviarle varios mensajes a su novio Ezequiel Ramos (22) porque pasaban las horas y no había ido verla.

Ramos quedó demostrado había estado bebiendo con amigos en Villa Palermo II, a cinco cuadras del domicilio de Romero.

Los perros siguieron el olor de la chica hasta ese inmueble, pero la dueña del inmueble dijo que Lorena no estuvo ahí. Cinco días posteriores, su cuerpo fue encontrado desmembrado flotando en el río Paraná, a unos 80 kilómetros de Reconquista.

A partir de ese momento, el fiscal Valdivia ordenó detener otra vez a Ezequiel, a quién le dictó la prisión preventiva. Pero hace unas semanas, luego de pagar una caución de 10 mil pesos.

El joven es el principal sospechoso porque Valdivia sostiene que Lorena sufrió fisuras en las costillas, tal lo demostró la autopsia. Según los fundamentos del agente del Ministerio Público, Ramos se enojó porque su novia le recriminó que no le atendió el teléfono ese 10 de junio.

LA PISTA DEL FISCAL

Se supo que Lorena era asmática, cuadro que se agravó por las complicaciones respiratorias que sufrió la joven, al tener fracturadas las costillas. Luego, siempre de acuerdo a lo que sostiene Valdivia, el imputado llamó a su tío Ramón Ramos, quien lo habría ido a buscar con su auto y la trasladaron junto a Walter Ramos (hijo de Ramón) hasta el domicilio de Villa Libertad.

Desde ahí que parte la acusación contra padre e hijo que habrían colaborado con Ezequiel. Agrega Valdivia que la joven murió por una causa cardiorrespiratoria, los Ramos se asustaron y comenzaron el plan de deshacerse del cuerpo.

Tras la declaración del testigo Roberto Yunis de 82 años, quien reside en la casa donde dice que vio a Lorena en un estado delicado, porque no podía respirar, se dispuso un nuevo allanamiento en el domicilio de Ramos, donde los policías llevaron, dos amoladoras, una sierra de mano y una trincheta.

Valdivia sostiene en su acusación que se detectaron manchas de sangre, las que peritos no pueden determinar a quién pertenece al no tener material genético y tampoco el grupo sanguíneo, dijo a NORTE, el abogado defensor Miguel Barceló. Además, cuestionó la validez del testimonio del octogenario ya que varios exámenes hechos al hombre, indican que está senil.

TESTIGO EN DUDAS

“Está demostrado con varios informes médicos que el señor Roberto Yunis tiene demencia tipo Alzheimer, situación constatada por varios profesionales médicos, especialistas en el área de neurología y también por el médico psiquiatra forense Ramiro Isla”, afirmó el defensor.

Ramón y Walter Ramos hace días asistieron a la audiencia de oposición de la prisión preventiva, sin embargo la jueza de garantías espera algunos resultados más, para resolver aunque todo indicaría que sería luego de la feria. Barceló cuestionó: “Es contradictorio, el supuesto homicida le dieron la libertad y a los que acusan de cómplices, los mantienen injustamente detenidos”.

EL CUARTO INVESTIGADO

Hay un cuarto investigado, se trata de Gonzalo Gerardo Calizaya Medina (39), supuesto encubridor porque tenía un teléfono de la víctima. Pero, al parecer su coartada tiene sustento: admitió que previo a la desaparición acordó comprarle el celular a Lorena Romero, a quien contactó por Facebook, ya que ella ofertaba.

La transacción se realizó en presencia de la mujer del hombre oriundo de Bolivia. Al no haber contradicciones, Valdivia dispuso su inmediata libertad.

ESCENA FINAL

En noviembre, se realizó un allanamiento en una casa precaria de dos ambientes, ubicada a la vera del terraplén del barrio Coop, en cercanías al riacho de Puerto Vilelas, se secuestraron objetos y se extrajeron muestras biológicas de interés para la causa.

Cree el fiscal Valdivia que Lorena fue llevada hasta ese lugar, donde se realizó el desmembramiento y posterior descarte de los restos, apareciendo el cuerpo cinco días después en el río Paraná, a unos 80 kilómetros de la ciudad de Reconquista.

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