Esperando el milagro
A los argentinos nos cuesta entender nuestra propia historia. En estas fechas tan significativas, esperamos el milagro. ¿Qué milagro?; ¿Qué haya más trabajo genuino?; ¿Qué los diputados muestren empatía con los que menos ganan y voluntariamente resuelvan aportar una parte de sus dietas a las Oenegé que ayudan los más carenciados?
¿Qué milagro esperamos?. ¿Qué Alberto toque la galera y que por arte de magia las heladeras estén llenas y que la gente tenga trabajo?.
Milagro sería que se respeten las leyes, que se piense en el conjunto, en lo comunitario y no en lo individual.

Milagro de carne y hueso
El milagro se produce cuando se trabaja para generarlo, sin odios, sin rencores. Y sería bueno reconocer que estamos equivocados, y que el fanatismo más fanatismo generó lo que denominan grieta. Resulta preocupante ver que en mesas de amigos, de grupos de whatsapp se rotule a las personas por “gorilas” o por “perukas”. Nada más insultante que eso. Ese cambio de actitud también debe ser un milagro.
Pero el milagro de carne y hueso, está dado en que los argentinos y los chaqueños, como sociedad, podemos generar eso que tanto esperamos. Nos quejamos de los dirigentes, pero los dirigentes, salen de la gente. Y no los cambia el poder, el poder les hace mostrar como siempre fueron.
Lo que esperamos
Los chaqueños, esperan algunos de estos milagros:
Que haya energía eléctrica en la zona Norte de Los Frentones. Ayer nos enviaron este mensaje: “Buen día, ... Sin luz otra vez en los campos del norte… ¿Una navidad sin luz?...” , se preguntaban.
Que el esquema de segmentación de retenciones (pedido por el gobernador del Chaco al presidente de la Nación) pueda beneficiar a los productores medianos y pequeños de manera efectiva. Muchos de ellos tienen problemas con la AFIP y el crédito fiscal no los alcanza a beneficiar.
Que se reactive la industria de la construcción: es la genera mano de obra directa e impacta en la economía local de los pueblos y ciudades.
Que se trabaje y se avance en materia de Salud Pública. Hay una imperiosa necesidad de que se recupere la prestación de servicios esenciales. Hay áreas que ni siquiera tienen insumos básicos.
Que la clase política de privilegio dé señales claras de acompañar este ajuste que se aplica y ha tomado al campo como el generador de divisas, pero que sin darse cuenta o no, empujan a que haya menos productores, y que se instale la desconfianza, cuestión que tendrá que recuperar el gobierno nacional con una mesa de diálogo permanente con las entidades del agro.
El milagro que los chaqueños esperan, finalmente, no es que venga Papá Noel, sino un mensaje conciliar dentro del propio seno familiar, en cada pueblo, en cada ciudad, y que volvamos a pensar en confiar en que una provincia se pone de pie por el esfuerzo y por el trabajo de su gente, no de regalos que después se tienen que pagar muy caro.










