Participación femenina en el mercado laboral
La igualdad y la diversidad en el mercado laboral pueden aportar beneficios tanto en el sector público como en el privado.
Así lo asegura un informe publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo, que explica que estudios realizados en distintos países del mundo confirman que cuando se cuenta con tres o más mujeres en una junta directiva, y con más presencia femenina y una mayor diversidad en la alta gerencia, se obtiene un mejor rendimiento ya sea en términos de rentabilidad, precio de las acciones, o prevención de crisis.
El documento al que aquí se hace referencia fue elaborado por la vicepresidenta ejecutiva y directora de operaciones del Banco Interamericano de Desarrollo, Julie Katzman, que advierte que en América Latina y El Caribe, solo el 4,2 por ciento de los cargos de dirección ejecutiva están ocupados por mujeres, y solamente el 7,2 por ciento de todos los cargos directivos están ocupados por ellas.
Un relevamiento realizado por el organismo indica, además, que de 14.412 empresas consultadas, solo el 21,4 por ciento tiene alguna mujer en puestos de alto rango. Pero eso no es todo. La misma fuente indica que la participación de la mujer en la fuerza de trabajo de la región ha disminuido desde 2002 y, con solo el 54 por ciento, se encuentra más de 30 puntos porcentuales por debajo de la participación de los hombres, una de las brechas más grandes del mundo.
En lo que respecta a la brecha salarial de género, las mujeres pueden ganar hasta un 40 por ciento menos que sus pares masculinos en condiciones similares y tienen solo el 33 por ciento de los trabajos mejor pagados.
Según datos del Índice Global de Brecha de Género que elabora el Foro Económico Mundial a partir de cifras obtenidas en 144 países, entre ellos la Argentina, el ritmo al que avanza la igualdad de oportunidades en el mundo del trabajo entre hombres y mujeres es tan lento que se necesitarán aproximadamente 100 años para alcanzar la paridad de género.
Por eso es importante que la ciudadanía reflexione sobre la necesidad de promover la integración igualitaria de las mujeres en el ámbito laboral a través de políticas públicas y de prácticas empresariales que sean más inclusivas.
En ese sentido, el documento del BID cita como ejemplos los casos de Noruega, donde después de casi diez años de que se aprobara una ley que obliga a las empresas que cotizan en bolsa a incluir al menos un 40 por ciento de mujeres en sus juntas directivas, el 42 por ciento de dichas posiciones son ocupadas por mujeres. En Francia, en tanto, las mujeres ocupan el 35 por ciento de los cargos directivos, una cifra que está muy por encima del 9 por ciento registrado hace unos pocos años atrás.
Katzman plantea además que la disponibilidad y accesibilidad a servicios para el cuidado infantil y de las personas mayores es otra pieza clave para aumentar la participación de la mujer en la fuerza de trabajo y promover su liderazgo en los sectores público y privado.
“En la actualidad, las mujeres realizan la mayor parte de las tareas domésticas y tienen mayor responsabilidad en el cuidado de los hijos y las personas mayores de la familia. Mientras no haya alternativas de cuidado de calidad, sus carreras se verán perjudicadas”, observa la especialista, tras remarcar que cuando los hombres dedican más tiempo a la crianza de los hijos y a las tareas domésticas, las mujeres pueden participar plenamente en el mercado laboral y desarrollar su potencial.
Es que la incorporación de las mujeres al mercado laboral puso en tensión las prácticas tradicionales en la organización de la vida familiar. En las últimas décadas, el rol de la mujer acotado al ámbito doméstico y privado también fue puesto en tela de juicio, dando paso a un reclamo para que se avance en una mayor corresponsabilidad de las tareas de cuidado entre varones y mujeres. En ese sentido, las licencias por paternidad fueron incorporados al debate público, aunque todavía siguen siendo una materia pendiente en la Argentina.
En esta nueva etapa institucional que vive el país se deben promover políticas públicas para la igualdad de género que permitan mejorar la participación femenina en el mundo laboral, ya que la desigual distribución de roles en los trabajos productivos tiene un fuerte impacto que afecta a la calidad de vida de las mujeres.










