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Revitalizar pymes para volver al crecimiento

En la Argentina, las pequeñas y medianas empresas históricamente tuvieron un rol decisivo en la economía, por ser la base del entramado productivo del país.

En los últimos cuatro años, sin embargo, el sector padeció los embates de políticas económicas que fueron a contramano de la necesidad de promover un modelo de desarrollo y equidad. Se espera que el nuevo gobierno nacional revierta el difícil escenario heredado con medidas que permitan acceder a financiamiento con líneas de créditos blandas para pymes, entre otras medidas que deben alentar la reactivación.
Acaso sea necesario recordar que una pyme saludable ayuda a recuperar el tejido productivo de las economías regionales y el beneficio se extiende a toda la comunidad, con más puestos de trabajo y, a la vez, aportando mayor dinamismo al mercado interno, lo que no es poco para dar respuesta urgentes al preocupante nivel de pobreza que sufre el país, que -según datos aportados por la Universidad Católica Argentina- abarca al 40,8 por ciento de la población.
Como toda gestión que recién comienza, la del flamante presidente Alberto Fernández y su equipo económico ha despertado enormes expectativas en comercios y pymes que vienen planteando la necesidad de aliviar la pesada carga que sobrelleva el sector privado y de eliminar las barreras que dificultan el acceso al financiamiento.

Trascendió que, a tono con los nuevos tiempos, las entidades bancarias ya tienen en estudio el lanzamiento de líneas de créditos blandas para las pequeñas y medianas empresas, es decir préstamos con tasas bajas para reactivar la economía.

En rigor, se trata de propuestas similares a las que impulsó antes de 2015 el Banco Central de la República Argentina (BCRA), cuando al frente del mismo estuvo la economista Mercedes Marcó del Pont, quien había propuesto reducir los encajes a las entidades financieras que emplearan esos fondos en créditos más accesibles para las pymes. En esa oportunidad, además, la funcionaria había dado el ejemplo del Banco Nación que, incluso, ganó dinero con la entrega de 5000 millones de pesos en préstamos a cinco años con tasa fija.
Esta semana se supo que los bancos estarían dispuestos a ofrecer líneas de créditos blandas para las pymes, pero sostienen que el Gobierno nacional tendría también que poner énfasis en medidas que preserve la solvencia y liquidez del sistema financiero, para no repetir errores del pasado.

De todos modos, se reconoce que dieron buenos resultados las llamadas Líneas de Crédito para la Inversión Productiva (Licip) que se pusieron en marcha en 2012 y que estuvieron vigentes durante los tres primeros años de gestión del macrismo, pero que luego se dieron de baja en 2018 en el marco de una macroeconomía que estaba orientada más a la especulación financiera que a la producción.

Las Licip, hay que decirlo, nacieron con un paradigma distinto, que obligaba a las entidades bancarias a destinar un porcentaje de sus depósitos al financiamiento de proyectos de inversión que tenían como objetivo la adquisición de bienes de capital o a la construcción de instalaciones productivas.
No menos importante serán aquellas medidas que, es de esperar, alivien la pesada mochila que sobrellevan sobre sus espaldas las pequeñas y medianas empresas de todo el país, como por ejemplo una moratoria impositiva con quita de punitorios para aquellas empresas del sector que están atravesando un momento muy difícil (un pedido que se le hizo llegar al presidente Alberto Fernández durante la última conferencia que organizó la Unión Industrial Argentina, donde el mandatario reconoció la necesidad de combatir la inflación y apuntalar el sector productivo). El desafío es enorme, porque el país que recibió la nueva gestión nacional deberá resolver otras cuestiones fundamentales que, por supuesto, están relacionadas, como la pérdida de reservas, el default de la deuda pública y los altos niveles de desempleo y pobreza.
El rol de las pequeñas y medianas empresas no debe ser subestimado en un país como la Argentina. Se calcula que el conjunto de estas empresas radicadas a lo ancho y largo del territorio nacional aportan cerca del 40 por ciento del PBI. Las pequeñas y medianas empresas cumplen un importante papel en la economía de todos los países. Un estudio de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas muestra que la mayoría de los países del mundo suelen tener entre el 50 y el 90 por ciento de los empleados en este grupo de empresas. Por eso, se debe apostar por el entramado pyme para que la Argentina pueda retomar la senda del crecimiento.

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