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“Reprodujeron en Malvinas el trato que habían dado al pueblo en el continente”

Cuatro de los 23 militares acusados por maltratos, abusos y torturas contra sus propios soldados en la guerra contra los británicos serán indagados esta semana. Dos de los responsables de la querella hablaron con NORTE.

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El abogado Miguel Ángel Ávila y el profesor Héctor Ortega, representante legal e investigador de la querella respectivamente (Foto: Jorge “Punky” Flores).

   "Ellos dos eran los encargados del nido de ametralladora frente a la bahía en Puerto Howard, estaban apostados a pocos metros de una de las casas de los isleños. Tres días después de llegar se quedaron sin alimento. Sin embargo, tenían orden estricta de no tomar nada de los nativos. Tenían tanta hambre que aceptaron la comida que les alcanzaba una señora de otra casa cercana, un día y otro. Cuando el subteniente, en su ronda, los vio comiendo, mandó a enterrarlos en un pozo, de pie, hasta el cuello. Los dejaron toda la noche. Cuando ordenó que los sacaran, al otro día, estaban completamente rígidos de frío. Los metieron en una perrera y los cubrieron con cueros de oveja y algunas ropas. Tardaron tres días en desentumecerlos".

   Los que relatan son Miguel Ángel Ávila y el profesor Héctor Ortega, abogado e investigador de la querella en la primera causa que juzgará los maltratos, abusos y torturas cometidas por oficiales y suboficiales del Ejército argentino contra sus propios soldados en la guerra de Malvinas. Esta causa, iniciada en 2006, ha superado durante casi tres lustros infinidad de obstáculos, y Mariel Borruto, jueza federal de Río Grande, Tierra del Fuego, llegará por primera vez este 5 y 6 de diciembre a indagar a Miguel Ángel Garde, Belisario Gustavo Affranchino Rumi, Eduardo Luis Gassino y Gustavo Adolfo Calderini. Otros 19 acusados lo harán en próximos meses.

El inicio

   "Esto empezó en 2006, cuando Edgardo Esteban estrenó su película Iluminados por el fuego, en Corrientes. En el debate posterior, varios de los excombatientes que la vieron estuvieron conformes de que se mostraran episodios de su durísima vivencia en Malvinas, pero observaron: Se quedaron cortos, eso es solo una parte, y no la peor. Preguntados por qué, comenzaron a salir los testimonios de humillaciones, maltratos, hambrunas, vejaciones y torturas que los superiores infligieron a los soldados allá en las islas", cuenta Ortega. "Fue como en los casos de abusos contra los niños, que generalmente no saben ni pueden manifestar directamente lo que han sufrido ni quién les hizo daño, sobre todo si es alguien cercano y con algún tipo de ascendiente sobre él. Hay que pensar que aquellos chicos de 1982, hambreados y derrotados, fueron culpabilizados por sus jefes tras la derrota. Al llegar, los llevaron a Campo de Mayo para engordarlos y darles ropas un poco más decentes antes de devolverlos a sus familias. Y para poder salir, los obligaron a firmar documentos de confidencialidad en los que se comprometían a no revelar nada de lo sucedido. En el primer aniversario del inicio del conflicto, el coronel Ruiz Palacios les prohibió que realizaran un desfile, y los soldados chaqueños tuvieron que ir adentro del cementerio a homenajear a sus compañeros caídos. Fueron obligados a un pacto de silencio. Se tragaron sus experiencias, por miedo, por confusión, por amedrentamiento. Por cosas como esa fue que el asunto vino a explotar veintipico de años después, tras la proyección de esta película".

Los testimonios

   El entonces subsecretario de DDHH de Corrientes, Pablo Bassel, quien también estuvo presente en la proyección de la película, comenzó a recoger los testimonios de esos soldados, y luego continuó buscando a excombatientes en Corrientes y en el Chaco. Juntó más de un centenar de declaraciones y radicó la denuncia en el juzgado federal de Río Grande, por tratarse del que tiene jurisdicción sobre la Antártida, las islas del Atlántico Sur y Malvinas. La causa se inició en 2007 y sufrió numerosas trabas y parálisis hasta quedar casi muerta para 2015.

   Ávila y Ortega, que además son miembros de la Fundación Malvinas Chaco, tomaron contacto en aquel momento con exsoldados del Centro 2 de Abril de Sáenz Peña, quienes prestaron nuevos testimonios, más de doscientos, de los cuales se seleccionaron una decena que permiten establecer con mayor precisión los escenarios, las personas y los hechos. Los presentaron a la jueza federal Zunilda Niremperger, quien los indagó y remitió sus testimonios una vez más a Río Grande, esta vez con la carátula "crímenes de lesa humanidad". En 2017 la Fundación Malvinas fue aceptada en la causa como amicus curiae, es decir como colaboradora del juzgado en el aporte de pruebas y evidencias.

   Es por eso que el testimonio de los soldados chaqueños Oscar Torres, Oscar Frías, Jorge Diez, Carlos Rodas, José Suárez, José Sánchez, Emilio Niz, Raúl Encinas, José Yanvich, Horacio Gallardo y José Félix Díaz, ocho de ellos de Sáenz peña y dos de Resistencia, forma la base de la acusación contra Garde, Affranchino Rumi, Gassino y Calderini, además de los otros 19 implicados. La indagatoria a los militares se hará vía teleconferencia, desde el juzgado más próximo al domicilio cada uno de los acusados. Ese fue el recurso para superar el último obstáculo y evitar que certificados médicos u otras excusas volvieran a postergar lo que ya se ha postergado durante tanto tiempo. Una vez recogidas las declaraciones de los imputados, la jueza Barruto tendrá diez días hábiles para decidir si corresponde el procesamiento. Como las fiestas navideñas constriñen el tiempo antes de la feria judicial, es probable que la resolución se produzca en febrero próximo.

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La delegación de la Fundación Malvinas Chaco en Puerto Howard (Puerto Mitre), en julio de este año (Foto: Fundación Malvinas).

"Tenía miedo de romperles el hombro con la pala"

   Como parte de sus investigaciones para recoger testimonios y evidencias para la causa, Ortega y Ávila viajaron a Malvinas en julio de este año y se trasladaron a Puerto Howard. Allí entrevistaron a los isleños que fueron involuntarios anfitriones de las tropas del Regimiento de Infantería 5 durante la guerra de Malvinas. El vecino junto a cuya vivienda fue alojada la ametralladora antiaérea mencionada al comienzo de este artículo, fue obligado a empuñar la pala para desenterrar a los soldaditos castigados. "La turba estaba congelada y costaba muchísimo hacer entrar la pala. Yo tenía miedo de romperles el hombro. Cuando al fin pudimos sacarlos, estaban completamente rígidos, entumecidos. Tardaron tres días en descongelarlos", contó.

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Entre las evidencias que recogió la Fundación Malvinas Chaco en Puerto Howard (Puerto Mitre), hay latas de raciones vencidas en 1979 y 1980 que se entregaron a los soldados en 1982 (Foto: Fundación Malvinas).

"Daños colaterales"

   "Se sabe que los soldados chaqueños estuvieron entre los más expuestos durante la guerra. Junto al estrecho de San Carlos, recibieron solo ocho ataques, seis aéreos y dos navales. En uno, derribaron un Sea Harrier. Pero no los perjudicaron tanto las balas, como las terribles condiciones climáticas y la hambruna. En Puerto Argentino, el "pie de trinchera" (mal causado por mala nutrición, deshidratación, calzado inapropiado y medias mojadas, y que puede terminar en amputación), afectó al 2% de la tropa; en Puerto Howard, al 5%. Hubo pérdidas de peso de entre 15 y 25 kilos por soldado. El primer soldado caído en Malvinas lo fue por hambre: Juan Quintana, de Sáenz Peña. Salvador Caballero y Mario Sánchez, también del Regimiento de Infantería 5, murieron durante un bombardeo… enterrados en el pozo de castigo al que los había condenado el oficial jefe de su grupo", explican Ávila y Ortega. Por ello es que la acusación pretende que los militares responsables sean procesados por "lesiones gravísimas" y "tortura seguida de muerte", según los términos del artículo 144 del Código Penal. 

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En este sitio sufrieron enterramiento dos soldados chaqueños. Cuando el oficial ordenó sacarlos estaban semicongelados y los metieron en la perrera que se ve en el centro (Foto: Fundación Malvinas).

"Locos de la guerra"

   "Cuando volvieron, la mayoría quedaron a la buena de dios. Sin embargo, a algunos les dieron trabajo. Un centenar de ellos entraron en la Policía del Chaco. Imaginemos una persona que viene de la guerra, y le dan un arma y lo sacan a balearse con los delincuentes. El síndrome de estrés postraumático, lo que vulgarmente se identifica con la expresión locos de la guerra, hizo estragos. En menos de diez años la mayoría pidió la baja".

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Los soldados del Regimiento de Infantería 5 fueron destacados en Puerto Howard (Puerto Mitre, en la nomenclatura argentina), a unos 120 km de Puerto Argentino.

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