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La muerte evitable de un chico de dieciséis

La vida de Sebastián, con un final doloroso e injusto

Hace dos semanas Sebastián Sosa fue a clases; pero como se sentía mal, regresó a su casa. Al día siguiente empeoró y la familia lo llevó al hospital de Barranqueras donde no pudieron atenderlo por falta de recursos. Una vez en el servicio de guardia del Perrando, a pesar de que le colocaron oxígeno, dos días después falleció.

Una de las explicaciones es que sufrió una hipertensión pulmonar severa, una dolencia que se desarrolla con el tiempo y reduce la capacidad respiratoria, debilitando corazón y arterias.

Como la dolencia no se había identificado antes, terminó truncándole la vida a un chico de apenas dieciséis años. Y ahora su familia, compuesta por la mamá, el papá, un hijo de 17 y el más pequeño de sólo cuatro años, está desgarrada. En la escuela la situación no es mejor: la pérdida caló hondo en compañeros y docentes, especialmente porque el hermano mayor va al mismo establecimiento, cursa quinto año.

EL PROCESO

Una asesora pedagógica contó a NORTE que desde julio al chico se lo notaba distinto, como sin ganas, o debilitado: “Hablamos con él, organizamos algunas actividades para ver si había alguna razón dentro de la escuela; pero no identificamos ninguna de las razones que suelen generar cambios de conducta”, señaló Natalia Benítez.

Una vez que se descartó que sea un caso de bullying, otras situaciones abusivas o consumos problemáticos, se sugirió a la familia indagar causas en la salud.

A partir de septiembre Sebastián se realizó varios controles para seguir buscando el origen a su fatiga. Se descartó que esté anémico, problemas de visión y auditivos.

IMPOTENCIA

Benítez considera que un electrocardiograma pudo haber advertido un diagnóstico certero. “Como integrantes de la escuela a la que iban él y su hermano mayor, nos sentimos impotentes; sentimos que no llegamos, y que personal de salud pública no nos escuchó”, lamenta Natalia.

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Sebastián, en la plenitud de su adolescencia. La foto fue publicada en Facebook por un familiar.

Sebastián iba a cuarto año y era uno de los candidatos a la bandera de ceremonias de la EES 15 “José Hernández”. Su deceso fue un duro golpe para sus compañeros y para quienes trabajan en la escuela secundaria de Barranqueras.

“Esta semana trabajamos en la contención, hay varios proyectos que acercan a docentes, a tutores y a la familia en general de nuestros alumnos”, explica la asesora.

RESPONSABILIDADES

Benítez subraya que tanto los profesionales de la salud del hospital Eva Perón como del Perrando “minimizaron la situación”.

Al principio les dijeron que no había lugar para internarlo y le colocaron la asistencia respiratoria mientras permanecía sentado en una silleta. En esa condición estuvo los últimos dos días de vida.

Cuando el chico llegó allí no consideraron la gravedad de su cuadro: “No se nos escuchó; él no quería llamar la atención, estaba realmente muy mal; ahora falta que le den una explicación a la familia”, subrayó.

En una carta de lectores enviada a NORTE, varias firmas del plantel de la escuela acompañaron un planteo que pone el foco en las responsabilidades de quienes trabajan en salas de atención primaria de la salud y en hospitales, especialmente en los servicios de emergencias.

La observación también estuvo dirigida a las autoridades del gobierno y a los sindicatos de la salud que impulsan medidas de fuerza en áreas tan sensibles para la vida de la población

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