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“Sebastián tenía una enfermedad de difícil diagnóstico”, sostiene Bolaño

El médico asegura que la historia clínica del chico que falleció el 14 revela que tendría un mismo desenlace en otra situación de internación. El director del Hospital Perrando descarta desatención.

Ante la noticia de la muerte de Sebastián Sosa, luego de dos días de permanecer sentado en un sillón, el director del hospital Perrando admitió la falta de camas y aseguró que se instruye un sumario para determinar las causas del desenlace.

Después de leer la historia clínica José Bolaño conside ró que el desenlace se habría producido ‘en cualquier situación de internación’ porque el adolescente tenía una enfermedad rara y de difícil diagnóstico. 

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El clínico, que asumió este año la dirección del hospital, repasó los hechos y -aunque se sustancia un sumario- desestimó una desatención. Foto de Archivo

En una entrevista con Radio Libertad el clínico contó que se reunió con encargados de cada servicio para reunir información y repasó las medidas que se tomaron en el caso. ‘Acabo de firmar una instrucción sumaria para determinar la causa de la muerte, sobre todo para darle transparencia al hospital’, dijo.

SIN CAMAS

Un grupo de docentes del secundario al que iba Sebastián cuestionó las condiciones en que pasó sus últimas horas de vida, planteo que Bolaño reconoció: ‘Es cierto que el chico estuvo internado en un sillón por la demanda (de camas) del hospital‘.

El médico agregó que en sus recorridas ve todos los días personas internadas en silla de ruedas o en sillones porque la guardia, las terapias y las unidades coronarias están llenas.

Para ejemplificar la complejidad de la situación explicó que dentro de la guardia existe un área de shockroom donde -en caso de necesitarse- hay un respirador.

El chico recibía asistencia de oxígeno y mientras estuvo internado no tenía indicación de usarlo, pero en caso de necesitarlo el sector también estaba lleno.

‘Los pacientes no están en las condiciones ideales por falta de disponibilidad. La ocupación siempre está por encima del 90%‘-indicó‘Aunque más allá de esa situación, un sillón está muy lejos de ser la mejor condi ción de atención. Sí tengo la tranquilidad de que (el deceso) no fue por falta de atención‘.

PROYECTO TRUNCO

Bolaño aseguró que para resolver el problema de disponibilidad de camas en la guardia del Perrando la provincia presentó un proyecto para construir un edificio propio que permita mejorar la atención. ‘Hubo una mirada de la provincia para resolver el problema pero faltaron los fondos nacionales que no llegaron‘.

PASO A PASO

Bolaño indicó que la primera consulta se realizó el lunes 11 de noviembre con un cardiólogo. El cardiólogo pidió un ecocardiograma (ecodoppler) ambulatorio y el área donde debía realizarlo disponía de un turno para el 2 de diciembre. En una primera instancia ‘Sebastián fue evaluado por un especialista que consideró que su situación no era algo tan urgente‘.

Sin embargo, al día siguiente el adolescente volvió a sentirse mal y en el hospital Eva Perón, de Barranqueras una médica midió la saturación de oxígeno en sangre, le dio asistencia con oxígeno y dio derivación al Perrando.

A las 23.30 personal de enfermería le tomó los signos vitales y a las 23.50 el mé dico de guardia detectó un problema de insuficiencia cardíaca. En coincidencia con la médica de Barranqueras se advierte que los pulmones no funcionaban bien y se disponen estudios.

Con una radiografía, un electrocardiograma y un estudio de sangre, lo vio un especialista que descartó la insuficiencia cardíaca y pidió que se adelante el ecocardiograma, que se hizo el miércoles. ‘Sebastián siempre fue atendido. Iban a darle antibióticos, pero luego no se hizo pensando que era una neumonía; después le indicaron un diurético y también se lo quitaron a pedido del cardiólogo‘, describió.

“Tal vez la muerte de mi hijo sirva para

que otros chicos no pasen por lo mismo”

En el breve contacto telefónico que NORTE pudo mantener con la mamá de Sebastián, contó las muchas veces que intentó saber qué problema de salud tenía el segundo de sus hijos.

A dos semanas de ‘bañarlo y compartir unos sanguchitos‘, María Landeira casi no puede terminar una oración sin quebrarse: ‘Siempre fue un chico que hacía las cosas despacio, tranquilo‘ -dice-. ‘Le gustaba cocinar y era un buen estudiante‘. La aclaración es en reacción a un episodio que revive como un calvario: una vez un médico bromeó con que a su hijo le faltaban ‘unos cintazos para ir a estudiar‘, dando a entender que no tenía nada serio y que tal vez exageraba su malestar.

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Sebastián Sosa vivía en Barranqueras e iba a la escuela secundaria Nº 15 “José Hernández” de esa ciudad.

Sin una obra social, ni dinero para para pagar una consulta particular, María agradece a los docentes de la escuela porque le gestionaban algunos turnos que ella no podía por los paros o porque no había cupo o quién los atienda. Sin embargo dice que en el último tiempo no los atendieron bien; ‘siempre llevamos a nuestros hijos a la salita o al hospital, pero ahora se espera más‘.

A la pregunta de qué espera de las autoridades, responde: ‘Somos tan ignorantes que no sabemos qué hacer; mi marido -que es pescador- dice que tal vez la muerte de nuestro hijo ayude a que otros chicos no pasen por lo mismo‘. Esta semana es el acto de recepción del mayor y María no sabe si podrá ir, aunque piensa en voz alta: “Tengo que estar bien".

 

 

Señalan falta de empatía y de

sensibilidad en algunos servicios

En las dos intervenciones remarcaron que acompañaban a la familia compuesta por la madre, el padre y dos hermanos (uno mayor, también adolescente, y el más pequeño de apenas cuatro años) en tamaña pérdida.

Y señalaron especialmente un aspecto muy negativo de la experiencia: que tanto en la salita del barrio como en los hospitales Eva Perón y Perrando que ‘minimizaron la situación de Sebastián‘.

Además del desconcierto por desconocerse lo que Sebastián tenía, hubo profesionales de la salud que dejaron mucho que desear en el trato.

La carta de lectores que se publicó en la edición impresa del sábado reunía varias firmas de la escuela secundaria Nº 15 y el planteo llamaba a reflexionar por las responsabilidades de quienes trabajan en salas de atención primaria de la salud y en hospitales, especialmente en los servicios de guardia o emergencias.

La observación también estuvo dirigida a las autoridades del gobierno y a los sindicatos de la salud que impulsan medidas de fuerza en áreas tan sensibles para la vida de la población. Sobre todo porque en varias oportunidades la escuela medió para que Sebastián accediera a un turno médico, en una suerte de pedido institucional.

Sobre este punto el director del hospital Perrando también reconoció debilidades en el sistema en general: ‘En salud pública hay personal expuesto a una demanda muy alta y constante; también hay profesionales con una exigencia basada en la producción y no en lo humano. Mientras tengamos un sistema sobreexigido y sin recursos vamos a seguir teniendo algunos de estos problemas‘. No obstante aclaró que de ninguna manera fuera eso lo que haya pasado en el caso de Sebastián

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