Las protestas se extienden en Chile pese al estado de sitio
Manifestantes volvieron a salir masivamente a las calles. Protestas por abusos y acciones ilegales de fuerzas de seguridad. El gobierno asegura que lo sucedido no afectará la COP 25, la cumbre de la APEC, ni la final de la Libertadores.

Santiago, 21 (Reuters) - Miles de manifestantes salieron este lunes nuevamente, con especial masividad en la zona de los barrios residenciales de Providencia y Las Condes, donde considerables multitudes repudiaron al presidente Sebatián Piñera y al accionar de las fuerzas de seguridad y militares. Mientras, el gobierno trataba de sobreponerse a las protestas del fin de semana que dejaron 11 muertos y que el presidente Sebastián Piñera atribuyó a “un enemigo poderoso e implacable” con el cual “estamos en guerra”.
Ante el estallido de violencia, Naciones Unidas (ONU) llamó al diálogo y a investigar de forma independiente las muertes y numerosas denuncias por abusos policiales. Pese a los esfuerzos del gobierno para responder a las amplias demandas planteadas en las manifestaciones, había saqueos y barricadas este lunes, pese a que continuaba el estado de emergencia, con los militares al mando y vehículos blindados recorriendo las calles de varias ciudades del país.
Los habitantes de la capital intentaban retomar la rutina en medio de una tensión latente, con los servicios de transportes y comercio restringidos, con calles en que se veían los vestigios de las barricadas y ante la vigilancia de unos 8.000 soldados. Las personas hacían largas filas en gasolineras y supermercados. Desde el mediodía, en varios puntos de la capital se congregaron crecientes grupos de personas para protestar. Seguía ocurriendo hacia el anochecer, a pesar del toque de queda y el despliegue militar. Las manifestaciones se repetían en ciudades como Valparaíso y La Serena, donde también se extendió el control militar.
Piñera declaró la guerra
“Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta a nada ni a nadie, que está dispuesto a usar la violencia y la delincuencia sin ningún límite, incluso cuando significa pérdida de vidas humanas”, dijo hacia la medianoche del domingo el presidente Piñera. Pero el general Javier Iturriaga, a cargo de custodiar la capital bajo estado de emergencia y quien tiene la potestad de restringir la libertad de movimiento a los ciudadanos, fue tajante el lunes: “Yo soy un hombre feliz. La verdad es que no estoy en guerra con nadie”, dijo al ser consultado en una rueda de prensa en la que informó la apertura parcial del comercio y de servicios. Más tarde amplió: “Comprendo perfectamente mi cargo y la autoridad máxima que representa el Presidente”, al informar que hasta el mediodía se había detenido a 97 personas.

Quince muertos
La intendenta de Santiago, Karla Rubilar, confirmó que hasta ahora hay 15 fallecidos en la región de Santiago a consecuencia de los incidentes del fin de semana, tres víctimas el sábado, ocho el domingo, y otras cuatro este lunes. Autoridades sanitarias advirtieron que entre los numerosos heridos y hospitalizados hay algunos en grave estado, por lo que el número de fallecidos podría aumentar con el correr de las horas.

Bachelet quiere diálogo
La jefa de Derechos Humanos de la ONU, la expresidenta chilena Michelle Bachelet, llamó a las partes a buscar un diálogo inmediato y urgió una investigación independiente de las muertes en los disturbios, además de destacar el “uso excesivo” de la fuerza militar. “El uso de una retórica inflamatoria solo servirá para agravar aún más la situación, y se corre el riesgo de generar miedo en la población”, afirmó Bachelet, que precedió a Piñera en el gobierno.
Cotidiano
En Santiago, las autoridades de transporte reforzaron la dotación de buses y reabrieron parcialmente una de las seis líneas del metro, tras el cierre total del fin de semana. La mayoría de las escuelas y universidades estaban cerradas y varias empresas autorizaron a sus trabajadores a no concurrir este lunes. La capital de Chile, país mencionado como ejemplo de estabilidad económica y política en América Latina, no había estado bajo toque de queda desde hace más de 30 años, cuando gobernaba el dictador Augusto Pinochet (1973-1990).
El mandatario chileno había dado marcha atrás el sábado en la medida que detonó las protestas, un alza del precio del transporte subterráneo, pero los manifestantes dieron cuenta en sus pancartas y gritos de una serie de demandas de larga data sobre salarios, pensiones, salud y educación pública, en un país que es conocido por la aguda desigualdad.

Mineros en huelga
El presidente del sindicato de trabajadores de Escondida, la mayor mina de cobre del mundo en el norte de Chile, dijo que al menos uno de los dos turnos que opera la mina controlada por BHP irá a la huelga este martes, en apoyo a las movilizaciones. Chile es el mayor productor mundial de cobre.
Compromisos del gobierno
El estallido social ocurre semanas antes de que Chile sea sede de una cumbre de líderes de Asia-Pacífico (APEC) en la que el presidente estadounidense, Donald Trump, y el chino Xi Jinping firmarían un importante acuerdo. En diciembre, además, Chile acogerá la cumbre sobre cambio climático de la ONU COP25. La portavoz del Gobierno, Cecilia Pérez, dijo que ninguna de las conferencias se verá afectada por la situación.









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