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Pagar la deuda con la infancia

Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), más de la mitad de los niños, niñas y adolescentes de la Argentina viven en una situación de pobreza. Son chicos que viven en hogares que no tienen agua potable, que ingresan al sistema educativo en forma tardía o que directamente no asisten a la escuela, que no cuentan con ningún tipo de protección social ni tienen acceso a los servicios de salud, por citar solo unas pocas privaciones de la larga lista de carencias que sufren muchos pequeños en todo el país.

Si bien es cierto que el problema de la pobreza no es nuevo en la Argentina, también es cierto que las políticas económicas de fuerte ajuste aplicadas en los últimos años por la administración Macri empujó a un mayor número de familias a situaciones de carencias extremas. Expertos de Unicef advierten que más de 1.5 millones de niñas y niños viven en hogares donde no se llega a cubrir el valor de una canasta básica alimentaria, aunque observan que se trata de un problema estructural que va más allá de la falta de ingresos.

Frente a este dramático escenario, que hipoteca el futuro de millones de chicos, Unicef acaba de lanzar la campaña #LaDeudaEsConLaNiñez para alertar sobre el fuerte impacto que la pobreza tiene en la vida de estos niños y la necesidad de adoptar urgentes medidas que permitan revertir esta grave situación. La iniciativa también hace un llamado a los candidatos de las distintas fuerzas políticas que pugnan para llegar a la Casa Rosada para que asuman el compromiso de incluir a la infancia y la adolescencia como un tema prioritario en sus propuestas electorales. Es que cada vez que la economía del país ingresa en un ciclo de recesión como el actual, los niños de las familias más desposeídas son los primeros que padecen con mayor dureza el rigor de las privaciones más básicas; y esto es así porque los recortes de las políticas de ajuste siempre se traducen en una menor inversión en salud, educación, infraestructura y servicios públicos, áreas que son fundamentales para garantizar derechos, sobre todo a la niñez y la adolescencia.

“Un país que le da la espalda a su infancia, le da la espalda al presente y al futuro. Por eso les pedimos a todas las ciudadanas y ciudadanos que se unan a la campaña #LaDeudaEsConLaNiñez y pidan a los candidatos que la infancia y la adolescencia sea un tema prioritario en sus propuestas electorales, y en la implementación de políticas”, sostuvo la representante de Unicef Argentina, Luisa Brumana, al presentar la iniciativa.

Por otra parte, el organismo de la ONU enumeró una serie de deudas que el Estado argentino mantiene con la infancia, como es el acceso al sistema de protección social a través de la Asignación Universal por Hijo (AUH), ya que cada año cerca de 300 mil niños y niñas pierden esa cobertura por no poder certificar el cumplimiento de condicionalidades. Sobre este tema, Unicef planteó que el próximo gobierno nacional enfrentará el desafío de asegurar una cobertura universal y mejorar los mecanismos de actualización para lograr que más familias salgan de la pobreza.

Además, advierte que el 21 por ciento de niños y niñas de entre 0 y 3 años no puede acceder a servicios de educación y cuidado, por lo que la próxima administración nacional deberá impulsar políticas públicas que amplíen la cobertura y, a la vez, avanzar con una nueva ley de licencias por maternidad y paternidad, que sea más equitativa en términos de género. Unicef también advierte que, en el caso de los adolescentes, se deberá garantizar la educación de calidad para los 500 mil jóvenes de menos de 18 años que actualmente no asisten a la escuela, un problema que es mucho más complejo si se tiene en cuenta que, según el organismo internacional, de los adolescentes que sí estudian solo el 50 por ciento logra terminar sus estudios en los plazos esperados.

Debe señalarse que solo con un escenario de crecimiento sostenido de la economía, a tasas altas y durante varios años, la Argentina estaría en condiciones de luchar en forma más eficiente contra la pobreza, de manera que será necesario el compromiso de todos los sectores para reactivar la producción, promover el trabajo y distribuir recursos, para poder comenzar a pagar la enorme deuda que el país tiene con los niños de las familias más pobres.

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