El escándalo Lamborghini en Paraguay
Un ciudadano mexicano está dando que hablar en Paraguay al afirmar que tiene “derechos” de la marca italiana Lamborghini y proyecta ensamblar autos en ese país.
El caso ya pasó a niveles hilarantes a medida que el hombre, considerado un impostor, sigue dando reportajes y presentándose como víctima de una conspiración sin que nadie lo tome seriamente.

Una investigación periodística reveló que el supuesto empresario se llama “Jorge Antonio Fernández García” y tiene cédula paraguaya porque se radicó en este país a mitad de la década del 90.
El documento de identidad fue expedido en noviembre de 1996, donde se revela que si bien tiene nacionalidad mexicana, su dirección está registrada en el barrio Loma clavel, de Pilar, en el Departamento de Ñeembucú. Fernández ganó los titulares del vecino país al conseguir la foto con el presidente Mario Abdo Benítez y la ministra de Industria y Comercio, Liz Cramer presentándose como “presidente del Consejo de Administración y CEO de Lamborghini Latinoamérica” radicada en Mexico legalmente, una división de la empresa que Volkswagen desconoce.
Las críticas y burlas al gobierno empezaron al día siguiente cuando Lamborghini confirmó al diario local Última Hora que no tiene vínculos comerciales con Fernández a quien incluso lo demandaron por utilizar la marca italiana.

Lo más curioso es que este personaje se presentó en un juzgado comercial de Capital Federal en Argentina solicitando mediación prejudicial obligatoria con VW de Alemania porque tiene un documento firmado por la marca italiana. De todas maneras, se dice, el documento autoriza al mexicano a usar el nombre en merchandaising y nada sobre fabricación de autos.
Doble o nada
Desde Ciudad del Este, en el que Fernández García dio un reportaje asegurando que posee las licencias necesarias, a nivel internacional, para producir automóviles de la marca italiana. En ese sentido el poderoso empresario guaraní Jorge Samaniego, presidente de Reimpex, confirmó en una entrevista que en 2017 recibió a Fernández que lo quiso involucrar en la importación de autos chinos a los que pretendía colocarle el logotipo de Lamborghini, maniobra a la que se negó.
Ante esa descabellada propuesta, Samaniego le señaló que “todos los paraguayos conocen la marca Lamborghini y no pueden ser engañados tan burdamente. Me dice: ‘Pero nosotros le vamos a poner la marca y va a ser legítima y yo tengo esos derechos y voy a registrar también esa marca en Paraguay’. Yo me di cuenta que era un engaño, a los 15 minutos se terminó la reunión y esta persona desapareció”, finalizó el empresario paraguayo.

Documentos caducos
Lo que aparentemente sustenta la fantasía del mexicano es ese documento que data de la época inmediatamente anterior a que Audi, filial de Volkswagen, comprara la marca italiana. Cuando aparece el mexicano/paraguayo en escena Lamborghini ya no era de la familia del fundador y administrativamente estaba en un caos.
A mediados de la década de los 70, sofocada por la crisis petrolera e industrial de esos años e incapaz de salir adelante, la familia del fundador vendió su participación a unos industriales europeos, Georges-Henri Rossetti y René Leimer.
En 1978, mientras la empresa ya estaba en la quiebra, los hermanos Mimram la compraron e invirtieron lo suficiente para sanearla y venderla de nuevo, esta vez a Chrysler. Luego, en 1993, la compró Tommy Suharto, hijo del ex dictador indonesio, y posteriormente se hizo con ella una filial del grupo alemán Volkswagen, Audi, que es la propietaria actual.










