Las aves, prodigios emplumados
Iconos de libertad, musas de obras literarias y artísticas, personajes de historietas y caricaturas, admiradas y silenciosamente envidiadas por su capacidad innata de volar… Cuantos juicios podemos emitir al referirnos a las aves.
Este grupo de animales emplumados han ocupado siempre un sitial de honor en el interés y la curiosidad humana, percepciones que varían desde las míticas como el Ave Fénix que renace de sus cenizas, las simbólicas como la paloma de la paz o aquella que anuncia al Arca de Noé el fin del diluvio, las agoreras como cuervos y buitres en películas de terror o los símbolos de sabiduría y misterio como búhos y lechuzas, hasta las más terrenales y cotidianas, elogiadas y buscadas por sus coloridos y esplendorosos plumajes como pavos reales, aves del paraíso, guacamayos y flamencos o por sus cantos gloriosos como alondras, mirlos y calandrias, o sus capacidad de hablar como loros, cotorras y cacatúas, atributos que las llevan al triste fin de mascotas exóticas que mueven un millonario comercio ilegal y las ponen en las lista rojas de la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres).

Otras son célebres por haber sido extinguidas por la estupidez e irracionalidad humana como por ejemplo el Dodo de las Islas Mauricio, el Loro de Carolina en EE.UU. y muchas especies de rascones, aves zancudas de islas de los océanos Pacífico e Indico. Y ni que hablar de aquellas que, tempranamente en la evolución humana, fueron primero cazadas y luego domesticadas para consumo de su carne y huevos como gallinas, pavos, patos, gansos, faisanes y codornices.
Sin lugar a dudas ya sea desde lo artístico, desde lo económico, desde lo ambiental o lo puramente sentimental las aves son parte notables en nuestro diario vivir.
AHORA BIEN, ¿QUÉ ES UN AVE?
La primera respuesta que nos vendrá a la cabeza será… es un pájaro, un animal volador y, con esta afirmación, no cometeríamos un yerro pero no completaríamos efectivamente la idea, ya que por un lado los pájaros pertenecen a un grupo taxonómico de aves y, por otro, no todas las aves vuelan como por ejemplo el ñandú o los pingüinos que viven en algunas regiones de Suramérica, tampoco el volar es un atributo exclusivo de las aves, ya que los murciélagos (mamíferos) también lo hacen.

Una definición más acotada de ave sería: es un animal vertebrado cuyo cuerpo está cubierto con plumas. Posee un pico córneo sin dientes, dos alas (extremidades anteriores modificadas) y dos patas. Las aves para reproducirse ponen huevos que incuban hasta la eclosión, y por lo general son capaces de volar. La característica realmente única de las aves son las plumas, ya que no existe ningún otro animal con estas estructuras. Las plumas son verdaderos dispositivos especiales que les permiten la regulación de su temperatura corporal y la adaptación al vuelo.
Indiscutiblemente, una de las ventajas más evidentes de las aves sobre los otros animales es que pueden volar. Casi todas las aves son verdaderas máquinas voladoras: livianas, fuertes, potentes y aerodinámicas.
Las aves se parecen a los mamíferos, pues su cuerpo se mantiene a temperatura constante (homeotermos o de “sangre caliente”) y tienen un cerebro bien desarrollado. En efecto, la mayoría de ellas mantiene una temperatura constante cercana a los 40º C; esta temperatura las habilita para mantenerse activas en sitios muy fríos, lo que no obstante implica también una mayor inversión de energía.
Tienen una amplia distribución en todo el mundo, ya que están presentes en todos los continentes, incluso en el del territorio antártico donde anidan las colonias de petreles níveos, las aves más australes. Las aves viven y crían en la mayoría de los hábitats terrestres, solamente están ausentes en las montañas más altas y en el fondo del mar. Además, son componentes significativos y numerosos de los distintos ecosistemas terrestres. La mayor diversidad de aves se da en las regiones tropicales, y Colombia es el país con el mayor número de especies en el mundo, seguido por Perú y Brasil. Otras avifaunas destacadas por su número de endemismos son las de Nueva Zelanda, de Madagascar y de Australia, las cuales, a diferencia de las de países sudamericanos, cuentan además con un considerable número de taxones superiores endémicos.
En cuanto a su origen sobre la Tierra, los científicos conjeturan que las aves tuvieron alguna vez un ancestro reptil. La transición entre reptiles y aves se observa a través de los fósiles de un animal que parece ser el eslabón entre ambos grupos: el Archaeopteryx sp. A este animal que vivió hace unos 150 millones de años, muchos lo consideran la primera ave sobre la faz del planeta.

Entre los animales vertebrados, las aves son uno de los grupos más exitosos; existen algo más de 8600 especies en todo el mundo (la lista de James F. Clements publicada en 2007 incluye 9.792 especies vivas, más 86 extintas en tiempos históricos). Esta multiplicidad demanda una tarea de proporciones colosales para la Ornitología y quienes se dedican al estudio científico de las aves.
La ornitología es un campo científico de gran actividad a escala mundial y reúne ya varios miles los especialistas en el área. Sin embargo, es una ciencia que ha sido beneficiada considerablemente por la participación seria de aficionados, ya sea simplemente como observadores de aves en el campo, lo cual es muy común en Europa y Norteamérica o por su contribución activa en el conocimiento de la biología de las especies y su conservación.
Grandes y Diminutas, Voladoras y Corredoras
Evidentemente, todas las aves observan un esquema corporal similar, sin embargo existen variaciones importantes en el tamaño, peso y formas de desplazamiento.
El tamaño puede variar desde 5 cm. en el colibrí abeja cubano o colibrí zunzuncito (Mellisuga helenae) hasta 2,74 metros en el avestruz (Struthio camelos).Grandes o pequeñas, las aves se clasifican en dos subclases: Neomitas y Arqueomitas; éstas últimas, ya extinguidas, tenían rasgos parecidos a los reptiles (por la cola que poseían), y de las que solo se conoce la especie Archaeopterix.

Por su parte las Neomitas (que integra las aves actuales) también incluye algunos grupos fósiles, como el superorden de las Odontognatas, llamadas así porque poseían dientes; el resto de aves con representantes actuales vivos se incluyen en los superórdenes Paleognatas o Ratites (rátidas o corredoras), son aves corredoras que perdieron la capacidad de volar y carecen de quilla, y Neognatas o Carenadas (aves modernas o voladoras), que poseen quilla y al que pertenecen la inmensa mayoría de las especies vivas.
Las aves actuales de mayor tamaño se encuentran entre el grupo de las rátidas, que aglutina alrededor de 60 especies, las cuales han perdido la capacidad de volar y poseen unas extremidades posteriores potentes para correr. En efecto, la mayoría de las ratites son fácilmente reconocibles por sus adaptaciones a la vida terrestre, especialmente por sus alas muy cortas, sus patas largas y fuertes, y sus huesos macizos como los de los mamíferos.
Las mayores de todas ellas son los avestruces (Orden Struthioniformes), que en su adultez se aproximan a los 2,5 m de altura y 167 Kg. de peso, aves habitantes de los desiertos y sabanas de África y la Península Arábiga. Estos gigantes se caracterizan por tener solamente dos dedos en las patas, lo que habla de una adaptación importante que les sirve para desplazarse corriendo, un plumaje laxo y llamativo, y un pico plano y fuerte adaptado a comer diversos alimentos, lo que les ha llevado a ser caricaturizadas como devoradoras de todo.
En América del Sur están los ñandúes o avestruces americanos (Orden Rheiformes), que habitan en las pampas y llanuras del sur de Sudamérica y tierras altas de los Andes. Externamente son muy similares a los avestruces, solamente que sus plumajes son de tonos pardos y grisáceos, su tamaño es menor y tienen tres dedos en las patas.
Por su parte, en la Región australiana habitan varios grupos de ratites de hábitos completamente distintos. Los casuarios y emúes (Orden Casuariiformes) tienen un plumaje fibroso semejante al pelo de los mamíferos, además de tres dedos en las patas; también se hallan aquí, aunque más chicas pero no menos llamativas, los kiwis (Orden Apterigiformes) pintorescos habitantes de las selvas de Nueva Zelanda.
No obstante, el grupo más numeroso de las ratites, y a la vez el menos semejante a las demás, es el conformado por los tinamúes o perdices de monte (Orden Tinamiformes), que habitan en las regiones tropicales y subtropicales desde México hasta Argentina. A diferencia de las otras ratites, los tinamúes tienen las alas bien desarrolladas y la capacidad de volar por lapsos breves, aunque predominantemente se desplazan caminando.
También dentro de las Paleognatas o Ratites se incluyen dos órdenes de aves extinguidas en tiempos históricos, las Diornitiformes (Moa de Nueva Zelanda); y Epiornitiformes (aves elefante de Madagascar).
Por otra parte, las Aves de Vuelo (Superorden Neognathae) son aquellas que pueden volar (algunas son nadadoras), aunque parezca obvio vale la distinción, ya que para poder realizar este atributo el cuerpo tiene que presentar ciertas características. Una de ellas es que los músculos de las extremidades superiores, las alas en las aves, deben de ser fuertes y a la vez flexibles. Lo cual requiere que el esternón, hueso en el pecho donde se unen las costillas, sea en forma de quilla; y por eso también se les llaman Aves Carenadas.
Otros nombres dados a estas aves son: Aves Voladoras y Aves Modernas. Neognathae es el grupo más numerosos dentro de la clasificación de las aves, ya que este superorden está compuesto por alrededor de 30 órdenes y casi 10.000 especies. La mayoría de las aves actuales pertenecen a este grupo.
De este taxón se destacan por su tamaño y peso el Albatros errante ó viajero (Diomedea exulans) que es el ave existente de mayor envergadura, midiendo de un extremo al otro de sus alas estiradas unos 3,6 m.
Por su parte, la Avutarda kori (Ardeotis tardi), que vive al sur y este de África, y pesa entre 12 y 18 kg. es el ave voladora actual más pesada. Finalmente, el Cóndor de los Andes (Vultur Griphus), muy próximo a ambas medidas en promedio, es evidentemente el ave voladora viva más pesada y grande, con 1,3 m de alto, 3,3 de envergadura, y hasta 12 kg de peso.
En contrapartida, las aves voladoras más pequeñas son los colibríes del hemisferio occidental, entre los que destaca el diminuto colibrí abeja de Cuba. Este pájaro mide solamente 5 cm. desde la punta del pico hasta la punta de la cola. Las crías recién salidas del cascarón no son mayores que las abejas obreras. Los colibríes son la única especie de pájaros que vuela hacia atrás (retroceden desde las flores de cuyo néctar se han estado alimentando), realizando verdaderas acrobacias aéreas. Sin embargo, sus patas traseras y sus pies son demasiado débiles para caminar o saltar y siempre deben volar de una posición a la siguiente.
Muchas aves, en especial las voladoras migratorias con forman una bandada, que es un conjunto de aves que vuelan juntas y que adoptan comportamientos similares. En algunos países, el término parvada se utiliza como sinónimo de bandada. Por ejemplos: gansos salvajes, garzas, golondrinas. emplumados
Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/ Aves
http://wapedia.mobi/es/ Aves
http://www.galeon.com/ home3/biologia/aves.html
http://www.mailxmail.com/ curso-observacion-identificacion- aves/que-es-ave










