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El desafío de generar ciudades más verdes

Según la Organización de las Naciones Unidas, para el año 2025 más de la mitad de la población del mundo en desarrollo vivirá en zonas urbanas. Por esa razón, los expertos proponen adoptar una serie de medidas que permitan transformar los paradigmas actuales de urbanización para crear ciudades más espacios verdes que ofrezcan nuevas opciones y más oportunidades a las personas que viven en ellas.

Un reciente documento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que las ciudades y los centros urbanos de los países en desarrollo se expanden a una escala y velocidad que no registra precedentes en la historia de la humanidad. En ese sentido, se señala que hace solo diez años un 40 por ciento de la población del mundo en desarrollo -es decir, cerca de 2.000 millones de personas- vivía en las zonas urbanas. Pero desde entonces, de acuerdo con diversos estudios realizados, esta cifra aumentó casi al doble de la velocidad que el total del crecimiento demográfico, esto es a más de 2.500 millones, lo que equivale a casi cinco ciudades nuevas del tamaño de Beijing cada año.

Los especialistas en la materia observan que mientras que en Europa y América del Norte, por ejemplo, los procesos de urbanización demoraron siglos, y en gran medida esos procesos fueron impulsados por la industrialización y el aumento constante de los ingresos per cápita de la población; en la actualidad en muchos países en desarrollo el crecimiento urbano no es impulsado por las mejores oportunidades económicas, sino por las altas tasas de natalidad y el flujo masivo de personas de zonas rurales que escapan del hambre, la pobreza y la inseguridad, tres flagelos que son, lamentablemente, muy conocidos especialmente en América Latina que es, como se señaló en otras oportunidades, la región más desigual del mundo.

Según la FAO, en las naciones de ingresos bajos los procesos de urbanización se explican en gran medida por factores sociales y económicos como los elevados niveles de pobreza, el desempleo y el grave problema de la inseguridad alimentaria. Para el organismo, estos grupos urbanos gastan la mayor parte de sus ingresos en alimentos, aunque eso no garantiza una adecuada nutrición para sus hijos.

En la Argentina, el problema de la urbanización también estuvo relacionado con los vaivenes de la economía, aunque debe señalarse que en este campo, como en otros de la vida en comunidad, la disponibilidad de recursos es una condición necesaria pero no suficiente para mejorar la calidad de vida de la población en los grandes conglomerados urbanos, para que nadie quede al margen del progreso social y el desarrollo económico. La FAO propone trabajar el concepto de “ciudades verdes”, es decir de ciudades con capacidad de recuperación, autosuficiencia y sostenibilidad social, económica y ambiental; aunque aclara que por lo general se asocia la planificación urbana en los países más desarrollados con la idea de una eco-arquitectura de alta tecnología, con rutas arboladas para las bicicletas e industrias que no producen desechos. Sin embargo, advierten los especialistas del organismo, esto tiene una aplicación especial y dimensiones sociales y económicas muy diferentes en los países en desarrollo de bajos ingresos, donde los principios centrales de las llamadas ciudades más verdes pueden orientar un desarrollo urbano que, en primer lugar, garantice la seguridad alimentaria, un trabajo e ingresos dignos y una buena gestión de los gobiernos.

Por otra parte, organizaciones no gubernamentales de América Latina vienen trabajando en proyectos para transformar las ciudades con un nuevo urbanismo que tenga en cuenta tanto los aspectos ecológicos de cada región, como las cuestiones sociales de la población. De lo que se trata, explican, es de formular un nuevo paradigma sustentable de los núcleos urbanos para dar respuesta a nuevos y complejos desafíos ambientales, económicos y sociales. En forma paralela, también cobra un nuevo impulso la denominada arquitectura amigable con el ambiente que promueve el uso de materiales de construcción más sostenibles, diseños que tengan en cuenta la eficiencia en el uso de los recursos con el mínimo impacto ambiental posible.

El desafío de crear ciudades más verdes va más allá del cuidado y reemplazo del arbolado urbano. Es de esperar que los grandes conglomerados que concentran la mayor parte de la población de la provincia puedan avanzar con propuestas de este tipo a fin de lograr ciudades con bajos niveles de contaminación y más espacios naturales que brinden una mejor calidad de vida a sus habitantes.

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