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Aseguran que “Gómez Sosa practicaba la firma de don Manuel”

Fuentes de la investigación policial dijeron a NORTE que más allá de las condenas logradas en la causa por el doble crimen de Roseo y Bartolomé y de la reciente detención ocurrida en San Luis del Palmar, aún queda un prófugo “para cerrar la historia”.

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Manuel Roseo

“Solo falta uno” aseguró la fuente que participa de las pesquisas desde el momento en que ocurrió el aberrante y conmocionante hecho en enero de 2011 en Castelli.

Aquel día, en la casa de Manuel y Nélida, además de ellos dos había cinco personas. Un secretario de Roseo que por milagro no se convirtió en la tercera víctima mortal y sobrevivió siendo un testigo clave, y cuatro criminales.

De esos cuatro, dos cayeron al poco tiempo y, junto a un tercer implicado, fueron a juicio recibiendo duras penas: Ellos son el “Gusano” Luis Menocchio y Salvador Borda (el tercero era Claudio Gómez, también sentenciado y muerto en un enfrentamiento tras fugarse de la alcaidía). Sin embargo a los otros dos se les había perdido el rastro. O eso parecía.

Lo cierto es que ayer sorprendió la noticia de la detención de Nidio Enrique Gómez Sosa  en San Luis Del Palmar. Y es que la investigación nunca se frenó.

Sobre esta detención las fuentes recordaron el dato clave que dio el único sobreviviente de la masacre: “Había uno con la voz afeminada”.

La reconstrucción entonces determinó que Menocchio cuando estuvo preso por el asesinato de Claudio Nozzi en Corrientes compartió celda con tres personas: Una de ellas era Salvador Borda, el otro era Gómez Sosa y un tercero. Cuando sale de la cárcel y planifica el golpe, el Gusano los convocó a los tres para llevarlo a cabo.

Entre todos los procedimientos realizados luego del crimen, en aquel momento los investigadores habían llegado a allanar un local comercial en San Luis del Palmar perteneciente a Gómez Sosa, y en el operativo secuestraron elementos utilizados en el hecho como una peluca y cinta de embalar, pero además hallaron unas 20 hojas con garabatos que al ser revisados resultaron ser diferentes y múltiples intentos de una firma.

Este tipo, Gómez Sosa, el de la voz afeminada, practicaba la firma de don Manuel (Roseo)” indicó la fuente, y se debe a que el horror se basaba en el intento de quedarse con las tierras del productor.

Sobre lo que queda, resta esperar que los investigadores logren hallar al “cuarto”. “Solo falta el morocho grandote, es el último” aseguraron a NORTE con la convicción de que pronto la historia tenga un cierre definitivo.

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