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A 30 AÑOS DEL GRAN ASCENSO

Celso Antonio Freyre

Resistenciano (59); zurdo y polifuncional es a la fecha el jugador con mayores presencias (308 partidos) disputando en la primera y segunda división del fútbol argentino con la camiseta albinegra.

“El loro” (tal su apodo) es de apariencia tranquila pero cuando arranca a hablar de fútbol es imparable, recuerda su infancia en la populosa Villa Los Lirios. De allí eran los Freyre hasta que en 1968 se mudaron al barrio Las Malvinas donde fichó para el club Los Andes (ya desaparecido), comenzando allí un romance con la pelota que lo insinuaba como el gran jugador que luego fue. Sexta, quinta y tercera más un corto tiempo en primera división bastaron para que Sarmiento se fijara en él, no podía ser de otra manera. Solo dos años en el Decano y mudó sus sueños al club que lo haría más visible.

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Con la firma rubricada y sin debutar pasó a préstamo a Unión de Pinedo donde jugó el último de los campeonatos Nacionales. El flaco de organismo privilegiado podía moverse indistintamente por cualquier sector del medio campo o metido en el fondo de la zaga. Fue un jugador técnico con notable pegada y gran despliegue, correcto y de sobrada actitud cuando la hinchada reclamaba “poner lo que hay que poner”, identificado con esos que jamás se escondían cuando su equipo era superado.

Cuando los técnicos contrarios bajaban las persianas metiendo al equipo atrás aparecía “el Loro” con su pegada desde fuera del área grande, es que el zurdo no solo tenía capacidad de organizar el medio, también hacía goles. Sin referentes dentro del fútbol, como otros jugadores, dice que solo sintió admiración por el “Búfalo” Funes (Juan Gilberto) en las veces que le tocó enfrentarlo.

-¿Por qué fuiste a los Andes siendo que For Ever se caracterizaba por tener buenos formadores?

-Por cercanía, ya que desde Villa Los Lirios nos mudamos al barrio Las Malvinas donde mi viejo había comprado un terreno. En los Andes Manolo Benítez fue mi entrenador de inferiores pero no recuerdo el nombre del que me llevó a primera. Los Andes me cedió a préstamo a Sarmiento pero como Gronda (presidente) daba demasiadas vueltas para llevarme definitivo apareció For Ever que me negoció a cambio de dos jugadores y botines.

Sarmiento había sido mi vidriera y le agradezco siempre, como a Unión de Pinedo donde me conocieron a nivel Nacional. Y en el 85 con “Caña” Franco fuimos a préstamo a Unión de Santa Fe regresando al año siguiente para jugar el Nacional “B”. De Los Andes también salió Pepo (Fernández). En el barrio Las Malvinas quedó viviendo mi vieja ya que mi padre falleció hace tres años. Somos mi hermana Elizabeth, menor que yo, y el Roly que también jugaba muy bien. Me casé con Viviana Ayala y tuvimos dos hijos, la mayor, Johana, hace dos semanas nos hizo abuelos. Y Ulises de doce años que está dando sus primeros pasos en For Ever.

-Siempre mencionás a tu padre como alguien determinante en el momento en que tu desánimo atentaba contra la continuidad en el fútbol.

-Comenzó el proceso de For Ever (1986) para llegar a la “A” estaba muy entusiasmado asistiendo a todas las prácticas aunque el día del partido don Osvaldo (entrenador) no me llevaba ni al banco. Por eso agarraba la lancha y me iba a pescar sábado y domingo, hasta que un día mi padre me pegó una parada de carro que fue la mejor lección de mi vida. Le expliqué que el técnico no me llevaba porque decía que un zurdo jamás podía ser 5 (cinco). Entonces mi viejo me mostró que yo estaba equivocado, que debía seguir insistiendo y que a partir de ese momento no iría a pescar nunca más. Quería que esté bien a punto cuando me llegara la oportunidad, que en algún momento alguien podía enfermarse o que se podía ir el técnico. Y que ni piense en ir a otro club porque ahí tenía que ser dos veces mejor que el que estaba.

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Celso Freyre posa con su hijo: un zurdo con formidable pegada que quedó en la historia del Gigante de la Avenida.

Tuvo razón, For Ever viajó a Jujuy y me llevaron al banco donde reemplacé a Carril (Carlos) que era un emblema del club, hasta hice un gol y desde ahí no dejé más la titularidad. Mi viejo fue determinante en sus consejos, yo por caprichoso casi dejo todo. Cuando tengo oportunidad les cuento esa anécdota a los pibes, les digo que la perseverancia siempre tiene que acompañar a las condiciones. Nada es fácil para el que juega aunque de afuera lo parezca.

Después de unos años fuimos con For Ever a cancha de Ferro para enfrentar a San Lorenzo donde fui figura y, don Osvaldo Diez, que había ido a ver el partido se acercó para decirme que conmigo se había equivocado y me pidió disculpas. Esa vez San Lorenzo quiso llevarme, yo tenía 29 años, pero no arreglaron debido a que el club les había pedido demasiado.

-Contanos de aquella vez que en el Nacional jugando para Pinedo tuviste que ir al arco.

-Fue contra Temperley en cancha de For Ever cuando me tocó ir al arco que da sobre la avenida. Esa tarde al “loco” Capitanich (Hugo) lo expulsaron por una falta alevosa al delantero. Yo ya había convertido el gol con que les ganamos uno a cero y cuando surgió esa inesperada oportunidad ya habíamos agotado los cambios, entonces sin dudarlo me calcé los guantes. Solo había atajado entre mis amigos como divertimento, nunca en un partido oficial, ni de inferiores, y ese fue otro desafío que como siempre lo enfrentaba con gusto.

Creo que la gente que estuvo esa tarde en la cancha recuerda más el foul y expulsión de Capitanich que mi momento en el arco. Aquel Unión de Pinedo estaba compuesto por changos sensacionales que tenían una sangre increíble que equiparaba cualquier diferencia con los profesionales. Tenían tanta actitud que en el partido contra San Lorenzo, allá en Buenos Aires, la noche anterior en el hotel jugaron a las cartas hasta la madrugada. Al otro día le hicimos un partidazo que todavía es recordado cuando Argüello les hizo el gol sobre el final.

-¿Cuánto de bueno era aquel For Ever campeón del Nacional B y qué crees que pasó para que en Primera División durara tan poco tiempo?

-Teníamos un técnico como el Pala que no regalaba nada, hacíamos un gol y después en defensa nos hacíamos fuertes. El Pala fue un técnico muy motivador que nos conocía a todos y que debió haber seguido para competir en la “A”, solo tenía que traer algunos refuerzos. También lo dejaron ir a nuestro pilar que era el “Gringo” Sperandío, nos desmembraron el equipo vaya a saber por qué.

Anteriormente al ascenso del 89 habíamos perdido contra San Martín de Tucumán solo porque ellos aprovecharon que nosotros veníamos de jugar 42 partidos y ellos solo quince ya que venían de otra categoría inferior. Jugaron con ventaja, lo que sí reconozco es que tenían un equipazo.

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Tiempos de jugador. Celso Freyre se destacó como marcador central en los tiempos de Primera División y Nacional B de For Ever.

-¿Y después del fútbol cómo continúa tu vida?

-Cuando iba a dejar el fútbol Mario Aimetta (jugador cordobés) me recomendó a Etchecopar (D.T. en Entre Ríos) donde me fue muy bien. Después fui con Palavecino (D.T) a jugar tres partidos de una copa de campeones, para retirarme en Formosa. Con Mauricio (Esquivel) dirigimos a Estudiantes, Central Norte y también For Ever pero no era como se ve de afuera, demasiada mala sangre nos hicimos con jugadores que si jugaban el domingo había que controlarlos para que no salieran los sábados por la noche. No se daban las condiciones que pretendíamos y por eso no seguimos. Yo desde hace 14 años soy becado en el Instituto del Deporte. Cumplo funciones en el Tiro Federal mientras sigo esperando mi pase a planta. Comencé con los chicos y actualmente soy Coordinador de actividades, también dirijo a Contadores en fútbol.

A For Ever voy a verlo, no muy seguido, pero voy. Tiene jugadores buenos aunque a veces lo veo desordenado pero no puedo hacer otro análisis más que el de un hincha. A treinta años de nuestro logro veo un For Ever nuevo donde Gómez (presidente) reconstruyó un club devastado al que levantó cuando nadie lo creía. Los resultados futbolísticos no se le están dando tal vez porque en estos torneos con procesos cortos hay que mantener la base por lo menos dos años. Cada vez que puedo juego con los veteranos y realizamos partidos solidarios tanto acá como en el interior y Corrientes.

-El día en que el “Pepo” Fernández llevó de pesca a los porteños...

-La anécdota es de cuando llegaron al club jugadores de otras provincias, y como se había formado un lindo grupo con el Pepo (Alfredo Fernández) los invitamos para ir en mi lancha a pasar un día en el río. Pepo les dijo que íbamos a ir a un lugar llamado el “Ancho” un lugar espectacular donde pasaríamos un día inolvidable. Los porteños, que ni idea tenían de pescar, le preguntaron ¿cómo tenían que ir? y éste les dijo que vayan livianos de ropa, que con un shorcito estaba bien y así de paso tomaban sol, que el asado, las cañas y líneas poníamos nosotros.

En ese tiempo no estaban de moda ni siguiera las bermudas, por eso los vagos aparecieron en pantaloncitos y remeras. No te imaginás, los mosquitos y las viuditas se hicieron una fiesta con ellos. Volvieron llenos de ronchas. Con Pepo dentro del grupo no nos aburríamos jamás, lo que sí, al momento de entrenar y jugar siempre rendía.

Información estadística: Es el de mayor presencias en partidos oficiales (308 en total incluyendo algunos de Liga local); 184 en el Nacional “B” Y 73 en Primera “A”. Convirtió 34 goles; 17 de ellos en el Nacional “B”. Con Chaco For Ever en la “A” estuvo presente en 41 encuentros faltando solo frente a Colón.

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