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Juan Mora: “Mi casa era un abanico de melodías”

El pianista y compositor comparte como un flash de su vida. Cuenta cómo era su ambiente familiar, los estudios universitarios y su presente en tres proyectos musicales con Coqui Ortiz, Los de Imaguaré y Paloma Ortiz.

“Soy de Las Palmas. Crecí en este pueblo y desde chico mamé la música”, cuenta y prende un ventilador de anécdotas que llegan amables, ensueños de una cuna muy feliz. “Había mucha música, desde que me levantaba hasta el final del día”. Desde entonces las luces y la música siguen reinando su vida.

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“Mi abuelo era italiano, mi abuela libanesa, entonces había mucha música clásica en casa. Además mi tía, mi mamá, mi papá también amaban la música. Mi papá es paraguayo, él sumaba esos ritmos de guarania, polca y otros ritmos. Mi tía acercaba la raíz del folclore argentino. Así que mi casa era un abanico profundo de melodías. Además se escuchaba y se hablaba del tema, se analizaban las melodías, los ritmos, las canciones. Mi mamá tocaba el piano. Casi podría decir que era una explosión musical”, resume.

Nos encontramos en la redacción del diario. Instala el piano, afuera el cielo es completamente azul. En un día templado, él es dueño de una sonrisa blanca, afable. Extiende una cordialidad de viejos amigos. Se hace querer. Toca Volviendo en flor; y el momento se vuelve más cándido.

“Vos sabés que sin querer fui aprendiendo desde adentro de la canción y cómo es la música”, cuenta ya en tono amigable. “En la escuela primaria, recuerdo que cuando empecé el primer grado, en la escuela Carlos Hardy de Las Palmas había un piano vertical. La maestra de música, la profesora Graciela, tocaba y las clases de música se daban con las canciones que nos iba enseñando. Era un ambiente lleno de música”.

“Además en el pueblo hay carnaval. En vacaciones se generan espacios donde se comparte con músicos de adentro y de afuera. Otro punto importante fue que cuando era chico todavía estaba el ingenio azucarero. En tiempo de la zafra aparecían los festivales importantes donde había músicos de la zona y del resto del país. Recuerdo que cuando era chico había ido a tocar Falú”.

ADOPCIÓN MUSICAL

Con la profesora Silvia, de la escuela, aprendió a tocar el piano en su pueblo. Si bien su mamá también tocaba, él no sentía apego por aprender en el corazón familiar. Usó el método Violeta Gainza, que es una gran didacta en el aprendizaje del piano. “En el pueblo también había un cura que me fue tirando datos de armonías y acordes. Me enseñaba cosas de órgano. Así fui incorporando información. A comienzos de los noventa, no había YouTube y la única forma de aprender era encontrarse con alguien que compartiera sus conocimientos”, aclara.

Mientras charlamos, en el piano al alcance de sus manos, los dedos retozan en pequeños saltos entre las teclas negras y blancas del teclado. “Fui aprendiendo de todo”, cuenta, “canciones de película, cumbia y música bailantera. Después los amigos estaban ahí pidiendo más canciones. “Sacame este tema o este otro”, me decían. Así se fue armando mi camino musical".

MELODÍAS PROPIAS

Mora se mudó de Las Palmas a Resistencia para estudiar el profesorado de matemática. A instancias de su madre un día cualquiera ingresó en el instituto de música.

“Empecé a ir como oyente, ingresé a las clases de piano y armonía -audio perceptiva-; hice hasta quinto año. Tuve muy buenos profesores de música”, cuenta.

-Estás hoy en tres frentes importantes, con Coqui Ortiz, con Los de Imaguaré y con Paloma Ortiz, ¿qué representa cada proyecto?

- Coqui Ortiz fue una bisagra. Un día un amigo llegó a mi casa en Las Palmas con un CD de él en 2002. Esa música me cambió el panorama. Escucharlo me dio vuelta la cabeza. Sentí que eso quería hacer, me gustó ese mundo y esa estética musical. Después pude conocerlo y hacer un camino juntos, además junto a él pude conocer el mundo sonoro del Negro Aguirre, un músico completo e integral. Juan Quintero, Jorge Fandermole, Matías Arriazu. Entrar en ese mundo me marcó mucho. Fue un quiebre. Después de otro músico que aprendí mucho es Patricio Hermosilla, con el estamos juntos en Imaguaré.

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“Escuchar a Coqui Ortiz me dio vuelta la cabeza”, afirma Juan Mora. Hoy tocan juntos.

-¿Y con Los de Imaguaré?

- Imaguaré cumplió 42 años de historia. Ellos son referentes de la música indiscutidos. Reivindican mucho al chamamé e intenta posicionarlo bien alto haciendo música con profesionalismo. Tienen una coherencia de lucha de tantos años, con Julio Cáceres abrieron un proyecto cultural e ideológico muy serio. Para mí es un honor ser parte de este grupo. Hay canciones con las que crecí escuchando que me marcaron y ahora las puedo tocar con ellos, es sin dudas un honor. Avío del alma, Compadre qué tiene el vino y muchas otras canciones hermosas me marcaron un montón. Siempre me emocionaron y ahora tocarlas junto a ellos me emociona. Por ejemplo, había conocido un tema que se llama Qué triste y qué lindo. Lo había escuchado en mi pueblo y cuando le pregunté a Julio decidió incorporarlo en el repertorio. Fue el primer tema que compusieron Julio y Julián Zini en 1975. Ser parte de esto y encontrarse con estos referentes es un gran placer y un honor.

-Hace un año venís acompañando a Paloma, ¿cómo te adaptaste a un repertorio distinto?

- Recuerdo que cuando iba a la casa de Coqui ella era chiquitita. Paloma fue aprendiendo naturalmente un clima de música litoraleña. Sería lindo que eso suceda en todas partes, que en todos los hogares broten encuentros con la música. A veces los medios de prensa con sus aparatos definen un poco los gustos de la gente, esta música que interpretamos con Paloma es muy linda. Quizás algunos temas no tengan tanta prensa o difusión pero sus letras son muy lindas. En la casa de Paloma hay música de todo tipo. Ella también absorbió todo eso, y hoy canta con sentimiento. Hace una caracterización en cada tema muy bella, nos encaminamos hacia canción pura con sus melodías y sus poesías.

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Paloma Ortiz, hija del músico Coqui, cultora y joven voz del litoral. Foto de Érica Ferrer.

-También hay que sumar tus propias composiciones, ¿cómo y por qué surgen?

- Voy acompañando a diferentes grupos y a personas que quiero mucho. En este camino Coqui Ortiz es quien me incentiva a crear, a poner algo propio. Él con todo el mundo es así, es un ser muy generoso y busca incentivar a la creación. Así fueron naciendo en mí las melodías. En este mundo armónico, rítmico y melódico de este estilo me siento cómodo. La idea ahora es ir compartiendo mis creaciones para que alguien ojalá las disfrute.

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