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Segundo puente, un reclamo legítimo de toda la región

La amplia adhesión que logró la jornada por el segundo puente Chaco Corrientes, que se realizó en el salón auditorio de NORTE, confirmó el interés genuino por una obra de infraestructura que, a pesar de la importancia fundamental que tiene para el desarrollo de la región, sufre el vacío de respuestas de parte de organismos nacionales y que, hasta ahora, solo acumula promesas como las que hizo el propio presidente Macri, cuando en abril del año pasado aseguró que se estaba “a pocos meses” de poner en marcha los trabajos iniciales del segundo paso interprovincial.

La construcción de esta mega obra, hay que decirlo, fue una de las más promocionadas por el gobierno del presidente Mauricio Macri en 2015, y tanto es así que se anunció, incluso, que se iba a licitar bajo la modalidad de la participación público privada. El entusiasmo, lamentablemente, no duró mucho. En diciembre pasado se anunció que la licitación de las obras del paso interprovincial se había dado de baja por la suba del riesgo país. Después siguió el silencio de Vialidad Nacional, que no hizo más que acentuar la desazón por otro anuncio oficial que daba cuenta que por la situación macroeconómica del país también peligraba la ejecución de obras de infraestructura clave por más de 400 millones de dólares del corredor NEA.

Por todo esto es que debe reconocerse el enorme valor que tiene la iniciativa impulsada por el Rotary Club de Resistencia y que contó con el acompañamiento de sus clubes hermanos de las cuatro provincias del nordeste argentino y de la República del Paraguay, para volver a poner en la agenda pública la importancia que tiene la concreción de una obra fundamental para el desarrollo regional como es el segundo puente interprovincial entre el Chaco y Corrientes. Se trata de una movida que debe continuar y, lo que es más importante, llamar una vez más al compromiso de toda la dirigencia política, sin distinciones de ninguna naturaleza, y también de los representantes del amplio abanico de organizaciones sociales de ambas orillas del Paraná, porque de lo que se trata es de unir esfuerzos frente a un poder central que, tal como lo demuestra la historia política e institucional del país, se apoya en decisiones que se adoptan a mil kilómetros al sur de esta postergada región. Esa lejanía, no solo geográfica sino de intereses, sumada a la apatía de buena parte de la dirigencia con representación local (con honrosas excepciones, por supuesto) contribuyeron a mantener las postergaciones en materia de infraestructura regional y, en ese sentido, puede citarse como ejemplo además de la promesa incumplida del segundo puente- el hecho de que el NEA será la última región del país que va a contar con red de gas natural. Habría que hacer un ejercicio de imaginación para ver hasta dónde podrían haber avanzado las empresas industriales, los comercios y todos los emprendimientos chaqueños y de las demás provincias de esta parte del país si hubiesen contado en los últimos años con esta infraestructura.

En materia vial, hoy se sigue dependiendo de los buenos servicios que brinda, a pesar de todo, el puente General Belgrano, una obra de envergadura que mantiene unidas a las provincias de Chaco y Corrientes, pero que fue concebida a fines de la década del 60, cuando el movimiento vehicular entre ambas márgenes del Paraná estaba muy lejos de ser lo que hoy se puede ver a diario, con camiones que han duplicado su capacidad de carga y con unidades de transporte de pasajeros de corta, mediana y larga distancia que, lógicamente, también han evolucionado incrementando su peso y tamaño.

Como se ha señalado ya en otras oportunidades en esta misma columna, nadie hará más por los genuinos intereses locales, en este caso de Chaco y Corrientes, que lo que hagan los propios chaqueños y correntinos. Por eso es necesario que la iniciativa del Rotary Club para reiterar el reclamo por la construcción del segundo puente interprovincial tenga continuidad y sume el firme compromiso de personalidades, instituciones y entidades que representen a todos los sectores. Un papel central deben asumir los legisladores que, por su rol, tienen la posibilidad de hacer escuchar sus voces en el Congreso nacional y es de esperar que, en ese sentido, coincidan en una gestión conjunta y coordinada para que el segundo puente deje de ser una promesa y se transforme en una realidad.

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