Soberanamente real
Soberanamente real, una mujer con sus luchas diarias, con momentos de felicidad y tristeza, pero siempre avanzando, así es la mujer actual.

Esa mujer pura sangre, que ya no se oculta como antaño, o disimula su físico vistiendo ropas que disfracen sus deméritos, se expone claramente y reivindica su derecho a decir que es bella a su manera. La mujeres reales, XL, gorditas, o como se las quiera nombrar, muestran su físico, y nos dicen que también son sexys con sus curvas naturales.

La mayoría de la gente no llega a comprender por qué hay una estética de asociar belleza y delgadez y fealdad con gordura. Lo cierto es que hay gordas bellas y feas, como hay delgadas bellas y feas, la belleza, en este caso la corporal, es indiferente de la talla y los kilos.

Hay mujeres especialmente bellas y con una talla ajena a los estándares de la moda, y en la mayoría de los casos si comparamos entre dos mujeres de parecida hermosura, siempre gana la que tiene un poquito más de peso.
En tiempos pasados la mujer rellena, de talla real, fue retratada como símbolo de vida, así como el pintor Luis Botero lo hacía en sus pinturas diciendo, “soy el pintor del volumen, no de las mujeres gordas”.

Todo esto es lo que el productor y diseñador Eduardo Sanova plasmó en esta producción realizada con una de sus Soberanas, Mónica Casañas, una mujer espontánea, ladrona de suspiros y miradas.

El equipo convocado en esta producción estuvo integrado por la diseñadora chaqueña Mariel Atucha, quien estuvo a cargo de la confección del vestido lucido por la modelo. En make-up Fátima Lange; manicuría y decoración de uñas Marylin Ojeda. En peluquería Johana Zacarías y Mahio Benítez. Y como asistente de vestuario, Paola Encina.
Las locaciones seleccionadas corresponden a diferentes lugares icónicos de la ciudad de Resistencia como la Peña Nativa Martin Fierro, el complejo cultural Guido Miranda, la avenida 9 de julio, la peatonal, entre otros.










