¿Y si votamos por la recuperación de la cadena de valores del algodón?
A estas horas, los empresarios algodoneros Alberto María, Javier Kohn, Paulo Vaquero, Mauricio Pochat, Fabio Moschen y Luis Kalbermater, además de los titulares de la concesionaria John Deere (que organizara el viaje), Gonzalo Parra y Javier Parra, están volando hacia el tradicional tour (ya en su octava edición) por el corazón de la cosecha del textil en EEUU, en pleno e implacable verano, pero también para actualizarse con los avances tecnológicos en mecanización, semilleros y otros matices que el mercado renueva.
Se cierra una semana donde la estridencia de un contrapunto electoral y de saturación de una confrontación mediática donde todo vale, tanto para prometer como para esconder la génesis de una crisis social agravada por un invierno implacable y desnudar ambiciones de poder sin medir sus costos ni para el país ni para esta provincia, quedó sellada en la opinión pública que una empresa textil como Alpargatas, con 139 años de historia, bajara la persiana.

Poco se dijo que, en realidad, cada una de las plantas industriales que operaban capitales brasileños (grupo Itausa) pasaron a manos de empresarios argentinos por un monto global de 14,4 millones de dólares, con un caso muy particular que hace al Chaco: Alberto María, presidente de Marfra SA, desmotador de Villa Angela y que ya había comprado la planta de Sáenz Peña, que controla desde enero (Alpargatas había dejado en calle a 30 trabajadores) puso más de tres millones de dólares y adquirió la textil de Bella Vista, en Corrientes, que abarca hilandería, tejeduría y la producción de jeans, en un mercado donde Santana de Puerto Tirol controla un tercio a pesar de las declinaciones de la demanda.
La planta de Florencio Varela fue vendida a Cadd Industrial Argentina y también se le transfirió la subsidiaria de Catamarca a Fibra Sur, preservando 112 empleos, tratándose de una pyme con 60 años de trayectoria con plantas en Quilmes y Ezeiza. La empresa brasileña sólo mantendrá su producción de calzados Topper en su planta de Tucumán, con 700 empleados.
EN MEDIO DE LA CRISIS
Estas patriadas de capitales argentinos deben valorizarse en medio de un crisis del sector textil argentino que pagó el altísimo precios de unas 300 pymes que cayeron bajo la política macrista, cuyas cifras oficiales acreditan 18.000 puestos de trabajo perdidos entre diciembre de 2015 (al concluir la gestión de Cristina Kirchner) y abril de este año. Pero se miran los empleos formales, no aquellos que, por ejemplo, pertenecían a los talleres de confección, donde en la actualidad hay 40.000 trabajadores menos.
No es ningún secreto que la liberación de importaciones generó una competencia devastadora en prendas terminadas, con la evaluación de que en los primeros cinco meses de este año el derrumbe se acentuó tanto que la sensación es que no hay piso.
Ni hablar de los factores combinados de la caída brutal del poder adquisitivo de la gente, el peso del aumento de tarifas de servicios sobre las economías familiares y el galope inflacionario que suma y sigue, raudamente, sin que las pymes puedan encontrar un salvavidas en el crédito bancario, intentando defender el empleo privado bajo un acoso impositivo considerado record mundial.
NOTICIERO ALGODONERO
No es casual que pretendamos que la dirigencia política se entere o aprenda, dicho sin jactancia alguna, de las noticias de un escenario de oportunidades algodoneras que vislumbra el destino que debe tener el mayor potencial productivo del Chaco.
El desastre climático no arrasó con todos los cultivos chaqueños y menos con los santiagueños, que en sus tierras renovadas después de un desmonte masivo, hoy lideran el volumen productivo y remiten a las desmotadoras chaqueñas el proceso de transformar el textil en bruto en fibra.
De 31 desmotadoras, están trabajando 29, se estima que aunque ingrese algodón, no tiene un nivel parejo de calidad. Hay lotes muy buenos, de alta cotización y otros afectados por la humedad, que también demoró la recolección mecánica al trabarse el ingreso de las máquinas.
El presidente de la Cámara Algodonera Argentina, Carlos Almiroty, describió en diálogo con NORTE, una situación compleja y aunque reconoce buenas expectativas para la nueva siembra, tiene sus reservas en cuanto al Picudo, la super plaga, porque el exceso hídrico influirá a pesar de la buena noticia de que investigadores del INTA lograron plantas que disminuirán la capacidad de daño, mediante el silenciamiento génico, definición del resultado de nueve años de investigaciones.
Y, por supuesto, todo el universo del textil espera el lanzamiento comercial, o sea al gran cultivo, de las variedades transgénicas Guazuncho, Guaraní y Porá, desarrolladas en la estación experimental de Sáenz Peña, con 60 años de fecunda trayectoria, donde ya entregó 25 variedades para el mejoramiento algodonero y bajo la dirección regional (Chaco - Formosa) de una mujer: la ingeniería Diana Piedra, que ha probado su capacidad como si le colocaran la Nº 10 de Maradona, en este caso heredando al gran genetista Aldo Ricciardi, que encabeza una galería de expertos algodoneros inolvidables.
EL VOTO POR LA CADENA TEXTIL
Esta figura periodística reproduce lo que alguna vez pudimos opinar en un foro del Senado nacional y en el congreso algodonero del año pasado en Sáenz Peña: Es imprescindible reconocer que más de un siglo conviviendo con el algodón, con todas las etapas de éxitos y fracasos, pero sin encontrar nunca un cultivo equivalente a la generación de trabajo, el gran déficit del Chaco como primera provincia productora fue su debilidad política para marcar presencia de una economía regional digna de pleno reconocimiento político y defenderla a capa y espada.
Para hacerla corta, nos resignamos sin reaccionar a que la reparación histórica que el peronismo le concedió a La Rioja, Catamarca, San Luis y hasta posibilitó una hilandería en Trelew, nos cercenara oportunidades de inversión con beneficios fiscales equivalentes para seducir radicaciones donde estaba arraigada la mayor producción del país.
Entonces se fueron apagando Chacotex, Noblex que armaba televisores (hoy soporta 1.200 agentes pasivos del Ministerio de Educación), cayendo también Charala en Charata; la planta cooperativa “Lecherita”, en Resistencia, y como remate, UCAL Textil (regalo de la pujante Fandet del presidente Frondizi a través del gobernador Duca y que recibiera don Eloy Calvo junto a una hilandería de Santiago del Estero), ha desaparecido, como la propia federación surgida en 1934 que hoy dolorosamente vació su gravitación productiva y nadie hace honor a su liderazgo, que la llevó a proponer el primer presidente al fundarse Coninagro con don Floro Florencio Encina.
Así también perecieron las aseguradoras chaqueñas de gravitación nacional como Cosecha, Chaco Argentino y AETA. El fracaso de emprendimientos frigoríficos sería un largo capítulo.
¿SE HABLARÁ DE ALGODÓN EN PALERMO?
Toda la prensa nacional, especialmente la hegemónica, se enfocará en Palermo, desplegando el potencial cabañero de la Sociedad Rural Argentina, que cedió a su expresidente Miguel Etchevehere para cubrir la ahora Secretaría de Agroindustria de Macri, pero cabe preguntarse, como desde la tribuna palermitana, si al abordar al gran país productivo que hace patria con la exportación sojera, alguien ayudará a que se visibilice el potencial de la cadena de valores del algodón, no sólo la faz esencialmente agraria, sino todo lo que debe reportar para que Argentina no se resigne a importaciones que agreden a una gran oportunidad de fuentes de trabajos en todos los rubros de la confección y de la aplicación de los mayores avances tecnológicos en tal sentido.
En una modelo que luce en TV está presente el algodón aún combinado con hilados sintéticos. En el gran negocio de las camisetas deportivas hay algodón en la materia prima. En sábanas, toallas, camisas, pantalones y aún en esos jeans con el denim de Santana que se pagan un precio y vuelven triplicados al mercado.
Que nadie represente en Palermo si lo acepta como la expresión cabal de lo que se produce en la extensión territorial y no sólo en la Pampa Húmeda que pivotea sobre el puerto de Rosario, será porque el algodón no tiene ni siquiera los airbag parlamentarios si se trata de la defensa del azúcar, del tabaco, la yerba mate, del vino y cualquier otra producción regional como las frutas del Alto Valle.
LA GRAVITACIÓN QUE NOS FALTA
Cuesta descifrar propuestas de candidaturas testimoniales cuando lo que necesitan son voces fuertes y capacitadas para saber de qué se trata. El problema algodonero implica desarrollar toda una cadena motorizada por la industria textil argentina, que casi en agonía, pero bien estimulada, puede llegar a generar 500.000 empleos al decir del presidente de la Fundación Pro-Tejer, impulsada por el grupo Karagosian que cerró TN Platex en Puerto Tirol.
El presidente de la Cámara Algodonera Argentina, fundada en 1926 y que mantiene como una tradición su ronda de semaneros, donde se cantan operaciones para representar el nivel del mercado, ha disentido con Alberto María al opinar que se necesita otro enfoque y habló de federalizar a esa institución.
Mencionar a los integrantes de todos los sectores es lo mismo que citar a la lista de senadores, provincia por provincia, como para certificar que la representación está asegurada.
Y de lo que se trata es de un reconocimiento cabal de este vacío político que subsiste aunque nos afecte y advertir que el camino actual, con una comisión de política algodonera tan inoperante, a tal punto que con 200 millones de pesos se pueden restablecer los productores jaqueados por lluvias e inundaciones, que depende del secretario nacional que aludió la interpelación de los damnificados por el desastre en la visita de médico que hizo a Las Breñas.
El caso Alpargatas no puede ignorarse entre tanta intemperancia electoral. Está abriendo un cauce para advertir los intereses legítimos de una región que abarca al Chaco, Santiago el Estero, norte de Santa Fe y Formosa con fundamentos que podríamos ampliar pero donde también vimos encender la luz sobre un paradigma en estos días al rescatarse la figura y la obra fundacional del ingeniero Antonio Schulz, que abrió los primeros surcos desde la Escuela Agrícola de Colonia Benítez, fundada en 1908.
Votemos por hacer Chaco en serio, que de eso se trata.
Si Macri viene a Corrientes, ¿el segundo puente estará en agenda?
Se dice que entre el 1 o el 2 de agosto, tramo final de la campaña de las PASO, el presidente Macri vendría a Corrientes acompañado de su compañero de fórmula, Miguel Pichetto. Se trata de la provincia gobernada por el radical Gustavo Valdés, pero la agenda no está confirmada.
Pero citando a los interrogantes del administrador de Vialidad Provincial, Hugo Varela, bueno sería que el presidente traiga novedades sobre la promesa del segundo puente Chaco - Corrientes, emblema del Plan Belgrano.
Se dice que volvería el 23, después de las PASO, para reencontrarse con su colega paraguayo Mario Abdo Benítez, y habilitar el paso fronterizo entre Ituzaingó y Ayolas, en la zona de la binacional Yacyretá. En este caso, citando a José Tayara, presidente de Secheep, podría esperarse que algo diga sobre el retraso de la obra de Rincón San María - Puerto Bastiani, un enlace imprescindible en 500 kilovatios.
Como decía el general, “la única verdad es la realidad...”.










