Borrar el patrimonio no es construir
En las paredes de la plaza de la Inclusión de Puerto Tirol (ex Plazoleta de los Inmigrantes) existían hasta ayer dos murales que a partir de hoy fueron avasallados y tapados completamente para ser parte de otra obra en el contexto de la Bienal de Muralismo y Arte Público Latinoamericano.
Uno de los murales era una alegoría de la llegada de los inmigrantes y contaba la historia de Tirol, la fábrica y los obreros. Estuvo a cargo del artista plástico Carlos “Lito” Coronel (mi padre) junto a un grupo de jóvenes artistas y poetas de la comunidad en ocasión de un aniversario de la localidad.
El otro mural más reciente fue creado por la agrupación HIJOS, la Casa por la Memoria y La Cámpora, en el marco de un aniversario más del 24 de Marzo “Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia”.
La decisión de “tapar” ambos murales es inconcebible, pone en evidencia la falta de sentido común y de respeto por otros artistas que aportaron al patrimonio cultural de Puerto Tirol y dejaron su huella.
Estar a favor del arte como forma de expresión no debería incluir miradas “dictatoriales” de quienes conciben una obra con un criterio de belleza sesgado y seguramente político.
Después de esto podrán venir las disculpas pero el daño ya está hecho. La verdad se cuenta sola pero si se la expone ayuda para no repetir "horrores".
“El artista aporta al mundo algo que no existía antes, y lo hace sin destruir nada”, John Updike.











