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Promover el aprendizaje para el mundo laboral

Según la ONU, en todo el mundo los jóvenes tienen casi el triple de probabilidades que los adultos de estar desempleados, de realizar trabajos de baja calidad y de enfrentarse a desigualdades en el mercado laboral. Por esa razón, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) puso en marcha una campaña para generar conciencia sobre esta problemática y, a la vez, promover la formación y la educación de chicas y chicos para que puedan contar con aptitudes y competencias que faciliten el acceso a un trabajo digno.

La Unesco con la ayuda de su Centro Internacional para la Educación y Formación Técnica y Profesional viene trabajando en distintos países para hacer frente al serio desafío que representa el creciente desempleo juvenil que se observa en sociedades tanto de países desarrollados como en desarrollo. En un reciente encuentro que se celebró en Santiago de Chile, expertos del organismo multilateral señalaron que los responsables de recursos humanos de empresas de América Latina manifestaron su preocupación por las dificultades que tienen para contratar personal que tenga una capacitación adecuada. Según los especialistas, más de un tercio de las empresas que operan en la economía formal enfrenta ese problema. Además, se explicó que los empleadores actualmente ponen mayor énfasis en contratar personas con habilidades laborales, tales como solución de problemas, pensamiento crítico, creatividad, capacidad de trabajar en equipo, y habilidades comunicacionales y de resolución de conflictos, capacidades que facilitan la actualización de habilidades continuamente a través del aprendizaje a lo largo de la vida.

Pero este problema no es exclusivo de América Latina. También en otras regiones del mundo se observa, según la Unesco, un desfase entre lo que requiere el mercado laboral y las habilidades y competencias de los jóvenes. Resolver esta cuestión demandará mucho esfuerzo, ya que, de acuerdo con cifras de la OCDE, se necesitarán crear al menos 475 millones de nuevos puestos de trabajo en la próxima década, en todo el mundo, para absorber a los 73 millones de jóvenes actualmente desempleados y a los 40 millones que ingresan anualmente en el mercado de trabajo.

Frente a este panorama y con el objetivo de generar conciencia sobre la importancia de invertir en el desarrollo de las habilidades de la juventud, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió designar el 15 de julio como el Día Mundial de las Habilidades de la Juventud, una fecha con la que se quiere remarcar que la educación y la formación son fundamentales para que los jóvenes puedan acceder al mundo laboral y obtener un empleo de calidad. Los programas de educación y formación técnica y profesional que promueve la Unesco son, en ese sentido, una propuesta valiosa frente a las necesidades de aprendizaje de muchos jóvenes. El organismo multilateral ofrece, a través de su Centro Internacional para la Educación y Formación Técnica y Profesional, guías para promover la formación que demandan los mercados laborables, cada vez más afectados por la innovación tecnológica. En la Argentina, especialmente, los esfuerzos que se deben hacer para asegurar empleo al segmento más joven de la población son mayores, debido a que el país viene padeciendo serios problemas como el incremento del desempleo y la informalidad laboral, que profundizan las situaciones de vulnerabilidad y pobreza. Debe tenerse en cuenta, además, que las mujeres tienen más probabilidades de estar subempleadas y recibir menos salario, así como de desarrollar trabajos a tiempo parcial o tener contratos temporales, de manera que se impone la necesidad de promover políticas públicas que protejan a las trabajadoras y les permitan salir de esas situaciones de mayor exposición a condiciones de empleo precarias.

Es necesario promover el aprendizaje de los jóvenes para el mundo laboral, con el fin de lograr sociedades más inclusivas, con políticas que permitan erradicar la desigualdad de género y reducir al mínimo los índices de desempleo y pobreza. También es importante que se reactiven programas nacionales que estaban destinados a promover la inclusión juvenil, tanto laboral como educativa, que en los últimos años fueron afectados por los recortes presupuestarios practicados por el gobierno nacional. A esto debe sumarse la generación de vínculos más fuertes entre escuelas de formación técnica y profesional, las universidades, los gobiernos, las organizaciones que agrupan a trabajadores y las empresas, a fin de mejorar la empleabilidad del segmento más joven de la población.

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