Deutsche Bank despedirá a 18.000 empleados
Su plantel es de 91.500 trabajadores en todo el mundo, y echará prácticamente al 20%.

Berlín, 7 (AFP) - El consejo de vigilancia de Deutsche Bank aprobó este domingo los planes de reestructuración anunciados por el consejero delegado Christian Sewing en la asamblea general de accionistas del 23 de mayo. Habrá 18.000 despidos en un plantel de 91.500 trabajadores en todo el mundo, prácticamente el 20% del total. La sección más afectada por los despidos será la banca de inversión, que hoy tiene 17.000 empleados.
El plan de “transformación” del banco, como prefiere llamarlo Sewing, comenzó nada menos que con el despiido del vicepresidente de la banca de inversión, Garth Ritchie. El sudafricano estaba en la mira por su alto salario (8,6 millones de euros en 2018, casi 1,6 millones más que Sewing), y por haber otorgado créditos a clientes evasores de impuestos.
Pero lo decisivo fue la falta de rentabilidad de la banca de inversión: en el primer semestre ganó 20% menos que en el periodo anterior. En favor de Ritchie hay que decir que la contracción de beneficios en ese sector fue generalizada, lo que permitió al Deutsche mantener la octava posición entre los 15 mayores bancos del mundo. Pero a pesar de ello, su caída fue la mayor en lo que respecta a cuota de mercado.
Tendrá su propio “banco malo”
Sewing se propone cerrar o vender de las áreas de negocio en las que la entidad tiene peor desempeño, y hasta piensa crear un “banco malo” adonde desviar unos 50.000 millones de euros (u$s 56.150 millones) en activos y derivados “tóxicos”. El principal opositor a la creación de ese “banco malo” es EEUU, donde ciertas actividades dudosas del Deutsche han sido investigadas y multadas con cifras millonarias.
Sewing está en la dirección ejecutiva del Deutsche desde abril de 2018, y desde entonces viene aplicando planes de recorte de personal, incluida la reducción del número directivos de alto nivel. No obstante, el banco, que viene de reestructuración en reestructuración y de recorte en recorte desde la crisis financiera global de 2008, no levanta cabeza.













