Animarse al trigo
No son tiempos normales para el productor agropecuario chaqueño. Mucho menos para quienes lo perdieron todo y, peor aún, los que tienen todavía sus campos llenos de agua como sucede en la zona de Du Graty y Santa Sylvina, mientras los predios al norte de Santa Fe cada vez reciben más agua a pesar de que hace bastantes días no llueve.
En medio de esta situación, y cuando el desánimo es grande por las deudas contraídas y que no se pueden pagar, porque la ayuda extraordinaria no alcanza para nada y cuando los créditos blandos solo muestran una faceta mediática y los productores se encuentran con el portazo cuando recurren al banco, muchos productores están sembrando trigo. Esto significa que el productor no se rinde. Se estima que se van a sembrar más de 65.000 hectáreas del cultivo.

EN BUSCA DEL CULTIVO
Aunque creciente y aunque algunos técnicos sostengan que el trigo no es agronómicamente aconsejable para el Chaco, va marcando un nivel de importancia en esta provincia.
El Chaco, en la campaña anterior, vale recordar que nuevamente fue primicia nacional de trigo, al confirmar la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales y Cámara de Cereales y Afines de Córdoba los análisis de laboratorio realizados de la muestra entregada por el productor Jorge Krazulak de La Tigra.
Los técnicos del grupo Agroperfiles consideran que “es una campaña que puede ser clave, porque comenzamos con muy pocas expectativas y sin embargo la intención de siembra creció mucho”, dijeron, y agregaron que el cultivo “se extendió por el mundo gracias a su capacidad de adaptación”, y que por esta razón vale la pena darle una nueva oportunidad al trigo en el Chaco.
LO QUE HAY QUE SABER
El cultivo que en el Chaco la mayoría de los productores utilizan para cobertura, en esta campaña ha vuelto a ser primicia nacional. Pero para conocer las particularidades de este cultivo, NORTE RURAL habló con Alejandra Weiss, especialista en cereales y oleaginosas de la E.E.A INTA Sáenz Peña.
“El trigo logró extenderse por todo el mundo gracias a su capacidad de adaptación”, comenzó diciendo. “Aunque el trigo es un cultivo de estación fría, en la actualidad se ha extendido ampliamente por todo el mundo gracias a su capacidad de adaptación. Las condiciones de crecimiento son muy variadas, no sólo por las regiones climáticas y altitudes ampliamente generalizadas, sino por la variabilidad de los tipos de suelo y el manejo de cultivo. Los requerimientos de vernalización y fotoperíodo son factores claves para seleccionar las variedades de trigo ya que, junto a la temperatura ambiental, determinan la duración del ciclo del cultivo”.
Explicó que al igual que todos los demás cultivos, el trigo también tiene un período crítico o período de crecimiento de la espiga, comprendido en unos 20 días previos a la antesis y siete días posteriores a la misma.
Durante ese período se define el componente de rendimiento más importante que es el número de granos. La estrategia productiva es entonces ubicar ese período en el momento en que mayor oferta de recursos ambientales (agua, radiación, nutrientes, etc.) se puede tener en los ambientes.
EL TRIGO COMO CULTIVO DE COBERTURA O SERVICIO
Weiss manifestó que es muy difícil ubicarse en el período de mayor oferta de recursos ambientales a la hora de pensar en trigo, debido a la estacionalidad de las precipitaciones en la época estival. El cultivo atraviesa el invierno casi sin ocurrencias de precipitaciones y en ese caso el manejo previo a la siembra juega un rol fundamental para el éxito de los cultivos invernales.
UN PASO DECISIVO
“Debido a esto los productores del NEA han dejado de utilizar al trigo como cultivo de grano y lo han trasladado a los cultivos de cobertura o de servicio, produciendo el secado químico del mismo posterior a la floración y previo al inicio de llenado de granos en busca de disminuir el consumo de agua del suelo. Aunque esta es una excelente práctica agrícola, los manejos de trigo para cobertura y trigo para grano difieren en algunas cuestiones que deben ser tenidas en cuenta como el ciclo del cultivar y la densidad de siembra”.
BUSCAR SIEMBRA TEMPRANA
La técnica del INTA Sáenz Peña aclaró que si se busca cobertura lo ideal es buscar una siembra muy temprana (principios de mayo) con algún cultivar de ciclo largo y con elevada capacidad de macollaje, esto posibilita disminuir la cantidad de semillas a utilizar y por lo tanto el costo de implantación.
Por otra parte, cuando el objetivo es la cosecha de granos, el manejo va a depender del contenido hídrico del suelo y de este factor depende el ciclo óptimo a utilizar.
“Cuando elegimos cultivares de ciclos cortos debemos aumentar la densidad ya que, en general, estos materiales tienen escasa o nula capacidad de macollaje y por lo tanto producen menor cantidad de biomasa necesitando altas densidades para cubrir el suelo y llegar a la máxima capacidad de captación de radiación previo al inicio del periodo crítico. Además, es importante respetar las fechas de siembra óptimas de cada ciclo en busca de disminuir el riesgo de ocurrencias de heladas durante el período crítico”.
BENEFICIOSO EN ROTACIONES AGRÍCOLAS
Por último sostuvo que está comprobado que el trigo es muy beneficioso en las rotaciones agrícolas, sin embargo no es muy adoptado en el NEA debido a que compite en espacio con cultivos de renta muy importantes como girasol y algodón. “No deja de ser una opción en los lotes destinados a soja donde el productor puede optar por el uso de trigo y postergar la siembra de soja a enero con cultivares adecuados en espera de las precipitaciones estivales que recarguen el perfil del suelo”, finalizó.










