Caída generalizada de la producción
La combinación de altas tasas de interés, incremento de tarifas y suba de impuestos en todo el país se traduce en una caída generalizada de la producción en el marco de una crisis económica que, lejos de resolverse como afirman desde el gobierno nacional, sigue socavando las bases del sistema productivo.
La actividad industrial, una de las más perjudicadas por el modelo económico que impulsa la Casa Rosada, tuvo en abril una contracción del 8,8 por ciento con respecto al mismo mes del año pasado y, de esa manera, cumplió doce meses seguidos de caída, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) en base a cifras del Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM). Con estos resultados sobre la mesa, el recientemente reelecto presidente de la Unión Industrial Argentina, Miguel Acevedo, no dudó en cuestionar la política monetarista a ultranza que sostiene el presidente Mauricio Macri a pesar del deterioro que provoca en términos de producción y empleo con las ya conocidas consecuencias sociales. No es el único sector productivo que viene advirtiendo sobre la falta de medidas que, al menos, no castiguen al empresariado nacional que quiere generar riqueza en el país. Dirigentes de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios y de la Asociación de Empresarios Nacionales emitieron esta semana un comunicado de prensa alertando sobre la gravedad de la crisis, advirtiendo que se produce el cierre de 50 empresas por día. A este panorama debe agregarse la difícil situación que atraviesan fábricas que despiden trabajadores por la falta de ventas de sus productos, como lo muestra el caso (más reciente) de la fábrica de piletas de lona “Pelopincho”, de la firma Sonne, que despidió a 38 empleados que se desempeñaban en la planta ubicada en el parque industrial de la localidad de Merlo, San Luis. Un dato confirma la gravedad de la actual coyuntura: es la primera vez que esa empresa recurre a una medida tan drástica, como lo es la reducción de personal, desde la crisis de 2001. Pero eso no es todo. Según las últimas estadísticas del Sistema Integrado Previsional Argentino, en solo un año se perdieron 268.300 puestos de trabajo en todo el país, confirmando de esa manera el deterioro del mercado laboral provocado por la aplicación de políticas que generan una fuerte contracción de la economía y obligan al cierre, sobre todo, de pequeñas y medianas empresas. Por donde se mire no se encuentra otra cosa que una baja en la utilización de la capacidad instalada que, a esta altura de los acontecimientos, ya se encuentra en mínimos históricos.
Según señalaron las autoridades de la Unión Industrial Argentina, entre los años 2017 y 2018 se notaba que los distintos rubros industriales se movían a velocidades muy distintas; pero en estos días la cruda realidad muestra que están cayendo todos o casi todos a ritmos distintos. La industria automotriz, la construcción y la fabricación de maquinaria y equipos muestran caídas diferentes, pero que confirman el deterioro de la economía. En el caso de la producción de bienes de consumo masivo, el desplome es más marcado, como por ejemplo el que mostraron los sectores de productos textiles, de prendas de vestir, cuero y calzado, y alimentos y bebidas, que son una especie de termómetro más sensible de la evolución del mercado interno.
Si bien es cierto que hay realidades distintas en el país, que van desde las que tienen por un lado las grandes empresas de capitales trasnacionales y las pequeñas y medianas industrias de las economías regionales, por otro, común denominador es que, en mayor o menor medida, todas deben lidiar con los problemas propios de un mercado interno cada vez más debilitado, con usuarios y consumidores que han perdido -y siguen perdiendo- poder adquisitivo y calidad de vida. De acuerdo con un estudio global comparativo realizado por la consultora Ecolatina, el Producto Bruto Interno (PBI) por habitante de la Argentina tendrá este año una de las caídas más pronunciadas en el mundo, ya que con el 2,7 por ciento de retroceso solo será superado por Venezuela, Guinea Ecuatorial, Irán, Nicaragua, Sudán y Turquía.
La próxima administración que se haga cargo del gobierno nacional deberá adoptar medidas para revertir esta lamentable situación, y no seguir por la misma senda, de manera que el país vuelva a tener crecimiento y desarrollo productivo con inclusión social.










