El empleo, en terapia intensiva
Los últimos datos disponibles del Sistema Integrado Previsional Argentino revelan que en solo un año se perdieron 268.300 puestos de trabajo en todo el país, confirmando así el deterioro del mercado laboral provocado por la aplicación de políticas que generan una fuerte contracción de la economía y obligan al cierre de empresas.
Las cifras del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) fueron difundidas por el Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación y corresponden al período que va desde marzo de 2018 a igual mes de este año del mercado laboral comprendido por el sector privado y la administración pública. En porcentajes, la caída representó un 2,2 por ciento interanual. Por otra parte, según la Encuesta de Indicadores Laborales, el empleo registrado privado cayó en abril un 2,6 por ciento interanual, con bajas en empresas de todos los tamaños y casi en la totalidad de los rubros analizados.
Como bien señaló hace poco el empresario Teddy Karagozian, presidente de una de las hilanderías más grandes del país (TN&Platex), durante tres años se han perdido puestos de trabajo y cerrado miles fábricas, lo que significa también el alejamiento de mano de obra calificada que se formó durante años en aspectos fundamentales que hacen al funcionamiento de plantas industriales y de empresas de todo tipo y tamaño. Esta pérdida de conocimientos, del saber hacer de miles de argentinos, no siempre es cuantificada por las encuestas oficiales. La apertura indiscriminada de las importaciones de los tres últimos años y el achicamiento del mercado interno han contribuido a esta pérdida de puestos de trabajo. Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino también indican que en el sector privado en marzo pasado hubo 207.700 trabajadores menos que en igual mes de 2018. Pero eso no es todo, la Encuesta de Indicadores Laborales de abril mostró que el empleo registrado en empresas con diez empleados o más se redujo en todas las ramas de actividad con excepción de servicios comunales, sociales y personales, un rubro considerado de carácter estacional relacionado con el empleo docente.
En la construcción, en tanto, los indicadores muestran una caída de un 7,5 por ciento; en la industria un 4,5 por ciento; y en comercio, restaurantes y hoteles un 4 por ciento. Todo parece indicar que la administración del presidente Macri tiene como único objetivo llegar a las próximas elecciones presidenciales con el menor daño posible a la imagen del gobierno. La ausencia de políticas públicas que permitan, entre otras cosas, frenar la caída de la producción industrial y el deterioro del cuadro laboral, así lo demuestran.
Tampoco se advierten medidas para fomentar el trabajo decente en un mundo donde predomina lo digital y el concepto de empleo está en continuo cambio. En ese sentido, una investigación realizada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con el acompañamiento del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), reveló que más de 160.000 personas en Argentina trabajan en plataformas digitales. Según la investigación, sólo un 55 por ciento de los encuestados realiza aportes provisionales por su actividad en la plataforma (de los cuales casi el 90 por ciento lo hace a través del régimen de monotributo), y apenas el 40 por ciento posee una obra social a raíz de su trabajo. Esto es una clara señal del aumento de la precariedad en el mercado laboral argentino. Si bien ese fenómeno se inscribe en una tendencia global, eso no justifica la ausencia de medidas para contrarrestar el impacto negativo de ofertas laborales que están muy lejos de garantizar empleo decente. El informe del BID, que habla de modos “atípicos” de empleo, advierte que este tipo de trabajo conlleva “más inseguridad y volatilidad laboral y menor acumulación de capacidades”, para los trabajadores. “Llevada a un extremo, puede desembocar en una élite vinculada al desarrollo tecnológico y trabajadores poco calificados con salarios bajos y derechos laborales limitados”, advierte el estudio. Es necesario evitar un mercado laboral de esas características. Por eso, uno de los más importantes desafíos que tiene el próximo gobierno nacional es el de generar empleo de calidad de la mano de medidas que aseguren el crecimiento y el desarrollo económico en todas las regiones del país










