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El desafío de reconstruir el tejido productivo y social

El actual modelo económico impulsado por la Casa Rosada ha llevado a la Argentina a una nueva crisis que golpea con mayor dureza a los sectores más desprotegidos de la sociedad. Frente a este preocupante escenario, el grupo de economistas de la Universidad de Buenos Aires, reunidos en la Cátedra Libre Plan Fénix, presentaron un nuevo documento con propuestas para superar el fracaso de las políticas económicas del macrismo y avanzar en la reconstrucción del tejido social y productivo nacional.

Este grupo de académicos viene, desde fines del año 2000, elaborando propuestas alternativas para dar respuestas a los problemas centrales de la economía nacional que, hay que decirlo, no fueron resueltos por los principales ensayos de corte neoliberal que padeció el país durante la última dictadura militar, luego durante el menemismo y ahora con la gestión del presidente Macri. El último documento del Plan Fénix, que se publicó en estos días, advierte que hoy un tercio de los argentinos está excluido de gran parte de los bienes y prestaciones básicas que son necesarias para llevar una vida digna; y al mismo tiempo, el 20 por ciento de la población situada en el estrato de mayores ingresos goza de un nivel de vida comparable, por lo menos, al de la clase media alta de los países desarrollados. Con estos resultados a la vista, resulta imperioso sumar las voluntades de quienes entienden que se necesita iniciar un camino que deje atrás la crisis actual y avance hacia la construcción de un país más justo con desarrollo y equidad.

Los autores del documento remarcan que la experiencia internacional ha mostrado que el crecimiento de los países no surge en forma espontánea en sociedades libradas a las “fuerzas del mercado”; sino que debe existir “un proyecto convocante y orientador”. Aclaran que este proyecto no será el producto de “mentes empresarias centradas en negocios particulares, sino que debe organizarse en torno del Estado”. Para avanzar en ese sentido, proponen algunos lineamientos básicos, formulados en términos de un horizonte de mediano y largo plazo que, estiman, deben proyectarse para las próximas dos décadas. Destacan así la necesidad de contar con Estado activo, planificador y transformador, fortalecido en sus aptitudes organizacionales, con funcionarios responsables cuya gestión sea transparente, pública y controlable por la sociedad; además de promover un sistema de justicia consolidado, confiable y autónomo, con relación a la práctica política; asegurar la vigencia de instituciones e instancias de participación democrática; unir esfuerzos para lograr un país integrado, sin brechas sociales, económicas, culturales, de raza y género, manteniendo la actual diversidad, fruto de su geografía e historia.

En relación con el escenario internacional, proponen un posicionamiento abierto y autónomo, con pleno ejercicio de la soberanía. Además, plantean que la próxima gestión deberá impulsar una política proactiva en lo referido al desarrollo tecnológico, cultural y económico (algo que está totalmente ausente en las actuales políticas públicas), y trabajar para lograr un nivel de desarrollo alto, alcanzando índices de producción y bienestar comparables a los países que muestran hoy un alto grado de desarrollo humano. También destacan la importancia de generar una economía inclusiva, de las personas y de las distintas regiones del país. Por otra parte, observan que los excedentes del sector primario nunca serán suficientes para asegurar un nivel de ingreso compatible con los objetivos propuestos, por lo que el país debe avanzar en el desarrollo del sector industrial y el de servicios, en cuanto fuentes de sistemáticos incrementos de productividad por innovación tecnológica y aprendizaje. Los autores del documento sostienen, que también cobra central importancia la rediscusión integral de la Coparticipación Federal de Impuestos; y plantean que la eventual percepción de ganancias extraordinarias asociadas a circunstancias muy particulares deberá ser gravada adicionalmente.

Debe admitirse que superar la crisis de la economía macrista y comenzar a reconstruir el tejido productivo y social no será fácil. Por eso, los académicos del Plan Fénix entienden que resulta imprescindible alcanzar consensos entre los distintos actores interesados en elaborar ideas y propuestas alternativas al modelo vigente. De lo que se trata, en definitiva, es de acordar puntos de partida comunes que permitan avanzar en la construcción de un futuro mejor. Ese futuro, claro está, deberá orientarse al desarrollo y la distribución equitativa del ingreso y de la riqueza del país, y a la promoción de una calidad de vida digna para todos los argentinos.

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