Cuando comprar zapatos es un lujo, repararlos es la única opción
La crisis pega a todos por igual, ciudadanos y pymes, pero paradójicamente este rubro se ve levemente favorecido.
La crisis económica afecta a todo el país. A la mayoría de las personas ya no le alcanza para darse algunos gustos como recreación o simplemente renovar la indumentaria o el calzado.

En ese sentido, NORTE recorrió talleres zapateros y constató que efectivamente en los ciudadanos de Resistencia ya no es común comprar un par de zapatos cada tantos meses, sino que optan por repararlos.
Es así que, por ejemplo, en la zapatería Tip Top (José María Paz 382) la crisis propinó golpes a favor ya que ahora “gracias a Dios” –dijeron- tienen más trabajo, pero siempre deseando que el contexto económico mejore.

Franco Lugo, encargado del local, calcula –en diálogo con este medio- que los pedidos han aumentado un 70% con respecto al último año, y no sólo reciben calzados para reparar sino también camperas o valijas.
“Se viene el invierno, que es nuestro fuerte, la época que tenemos que aprovechar para tomar todos los pedidos posibles, porque con la llegada del calor se empieza a planchar un poco los trabajos”, comentó Franco.
Otro taller zapatero es Poly (avenida Nicolás Rojas Acosta 266), atendido por su dueño Alberto Mendoza y su secretario Hugo Fernández.
En la misma línea, coinciden que el invierno es su fuerte, y que en los últimos meses “los pedidos de trabajos se mantuvieron estable, quizás aumentó un poquito, pero prácticamente estable”.

Los pedidos más comunes que reciben estos talleres son los cambios de suela o de cierres, y aseguran en que la mayor afluencia de pedidos coincide con los primeros quince días del mes, en época de cobro de empleados privados y públicos.
El día a día
Hay otro punto en el que coincidieron estos emprendimientos, y es que por día realizan entre 20 y 25 trabajos, mientras que un día de alta demanda pueden llegar a realizar 40 encargos.
“Eso sí, hay días que tenemos cero trabajos, y aprovechamos para ordenar o hacer cosas que se van postergando”, señala Alberto.

Un cambio de suela, base y plantilla puede costar entre $750 y $950, “cuando un buen zapato nuevo no baja de $3.000, entonces los clientes prefieren reparar los que ya tienen. Sobre todo, los borcegos que nuevos no bajan de $4.000”, señaló Franco. “A veces notamos que los calzados tienen polvo de lo guardado que estaban”, completa Alberto.
Arreglar un cierre de campera puede costar $450, y el de una valija unos $1.000.
Otro dilema es el de los insumos, al que la inflación y el aumento desmedido y desproporcionado de los precios no consideran si se trata de pymes, ciudadanos o grandes empresas.
Una de las herramientas más usadas es el adhesivo de contacto o cemento de neopreno, del cual “el balde de 14 kilos costaba $800 hasta hace un año y era caro, y ahora cuesta $3.000”.
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