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Argentina, un país con la economía estancada

Son muchas las variables que, a esta altura del año, confirman que la gestión del presidente Mauricio Macri llegará al final de su mandato sin lograr reanimar la economía. La lógica del ajuste, que fue el común denominador de las políticas económica, fiscal, monetaria y social de estos últimos años, no hizo más que profundizar una recisión que deja un saldo devastador, con una marcada caída de la actividad industrial, aumento del desempleo y el trabajo informal, inflación, pérdida del poder adquisitivo de los salarios y derrumbe del crédito al sector privado, por citar solo algunas pocas variables de una larga lista de indicadores negativos.

Con muy pocos resultados alentadores para mostrar, los actuales inquilinos de la Casa Rosada apelan al gastado truco de agitar fantasmas para tratar de disimular el impacto de ocho derrotas electorales consecutivas. Una gestión que comenzó presentándose ante la ciudadanía como el mejor equipo de los últimos 50 años sufrió estos años con corridas cambiarias que dejaron en evidencia el fracaso de un modelo que privilegió la especulación financiera por sobre la actividad productiva. Hay más datos que confirman la errática gestión de Cambiemos: en unos pocos meses, el Banco Central se vio obligado a cambiar en cuatro oportunidades la política monetaria, en una especie de ensayo y error que también se reflejó en la decisión de pasar, de la noche a la mañana, de un monetarismo extremo a los controles de precios. No es casual entonces que el índice de inflación que un país serio registra en un año, en la Argentina de la era Macri se registre en solo un mes, con todo lo que eso representa para los sufridos bolsillos de los argentinos. El gobierno nacional no logra detener la inflación y es muy poco probable que en el tiempo que le queda de gestión pueda hacer un milagro que permita revertir el deterioro de una economía que perdió solo en el último año 159.400 puestos de trabajo registrados del sector privado. Frente a estos datos contundentes, algunos economistas, que en un principio celebraron las primeras medidas adoptadas por el gobierno nacional, ahora advierten que los indicadores económicos negativos de estos días son bastante parecidos a los que precedieron a la crisis de 2001. Pero las luces de alerta no solo se encendieron en la Argentina; también lo hicieron en las oficinas de analistas de riesgo país que indican que el costo del seguro contra un eventual default de deuda argentina trepó a su nivel más alto desde que comenzó la gestión del presidente Macri, lo que ubica al país como el segundo acreedor soberano más riesgoso del mundo, solo superado por la Venezuela de Nicolás Maduro.

Los desaciertos en la gestión económica obligan a pagar un alto costo a muchos argentinos. Los adultos mayores y los niños de las familias más pobres son los que llevan la peor parte en estos tiempos de tremendos ajustes e inflación. Un reciente estudio elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (Cepa), advierte que los 50 principales medicamentos que se consumen en el país (muchos de ellos forman parte de tratamientos recomendados por médicos a personas mayores) incrementaron su precio un 8,6 por ciento sólo durante abril, alcanzando así un valor récord en ese mes al duplicar el promedio mensual de incrementos del último año. Pero eso no es todo. El mismo trabajo de investigación observa, además, que mientras que la jubilación mínima se incrementó 172 por ciento desde mayo de 2015 a la fecha, la inflación de los medicamentos a abril de este año trepó a 298 por ciento, llegando algunos medicamentos esenciales a superar el 710 por ciento. A esto debe agregarse otro dato: el mayor consumo de fármacos por parte de los argentinos adultos mayores es el de la medicación para enfermedades crónicas tales como cardiopatías, diabetes, hipertensión arterial, osteoporosis, entre otras; es decir que se trata de enfermedades que si no son tratadas en forma adecuada a lo largo de un tiempo prolongado pueden poner en riesgo la salud del paciente. Por otra parte, el último informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, “Pobreza, derechos e infancias en la Argentina” confirmó que entre 4.700.000 y 7.500.000 niños y adolescentes argentinos son pobres. Es de esperar que el gobierno nacional reconozca el severo deterioro que sufre la economía y el perjuicio que esto provoca a millones de personas, adoptando medidas que eviten mayores padecimientos a todos los argentinos.

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