Un Ford Fiesta diferente
Con estilo de SUV pero manteniendo el carácter de auto de familia tan exitoso.
El Ford Fiesta ya tiene 40 años cumplidos en el mercado europeo un auténtico veterano que atesora mucha historia y se ganó un nicho privilegiado. Es difícil personalizar al Fiesta porque tiene demasiada personalidad pero la marca del óvalo no podía hacer oídos sordos a esa necesidad de muchos clientes. No se trata de un modelo distinto, pero en Ford quieren acercarse a esa concepción.
Es asi que nace el Fiesta ST-Line con una imagen deportiva bastante diferenciada respecto al resto de la gama que con el Fiesta Active se pretende lograr esa imagen de crossover que tan de moda está en la actualidad. No es un SUV, para eso está el Ford EcoSport, pero tiene una personalidad más aventurera que no deja a nadie indiferente. Ese aspecto de crossover se logra en gran parte mediante su exterior.

Es muy posible que dependiendo de los factores económicos esta versión sea actualizada y levemente adaptada a la región a mediados del año que viene.
En el frente del Ford Fiesta Active se aprecia un paragolpes diferente, que en la parte inferior queda rematado por una moldura de aspecto metálico. Los faros también son ligeramente distintos, con los guiños en forma de lágrima muy llamativos. Justo por debajo de esas ópticas quedan los faros antiniebla integrados en una forma triangular. La parrilla es la habitual, colocada en una posición bastante baja y con un entramado en color negro.
Desde el lateral se hace más evidente ese estilo SUV. En busca de ese aspecto de crossover se han recubierto los zócalos con plásticos negros que van acompañados de algunos embellecedores que imitan al metal. Desde el perfil tampoco pasan desapercibidas las llantas de 17 pulgadas de cinco rayos, que son específicas de este versión.
Por detrás continúan las modificaciones. Aquí la más llamativas está en la zona de la patente, pues por detrás hay una especie de máscara negra que se lleva bastante protagonismo. Por encima quedan los faros traseros que no se diferencian del resto de versiones y por debajo un paragolpes rediseñado que adopta esa fórmula de plástico negro y gris que abunda en el modelo.
Interior
Por dentro el Ford Fiesta Active apenas difiere respecto al resto de versiones de la gama del utilitario. En la zona central sobresale pantalla 8 pulgadas táctil con el sistema multimedia SYNC 3. Lo cierto es que su funcionamiento no tiene mucho para criticarle, pues es bastante rápido e intuitivo y tiene un tacto preciso. Lo que no termina de gustar es su integración ya que con el diseño flotante da la sensación de que no está del todo integrada.

El interior también tiene algunos detalles “Active” el primero y más llamativo es la tapicería mixta “Ebony Active” de tela y cuero logrando un diseño llamativo y un tacto realmente bueno. Alrededor del tablero de instrumentos y en la zona del acompañante hay unas molduras plásticas que imitan a la fibra de carbono que no quedan mal y dan un toque diferente.
Motor
La gama de motores del Active se muestra bastante completa tanto en nafta como gasoil. En naftero el protagonista es el 1.0 EcoBoost de tres cilindros disponible en tres niveles de potencia: 85, 100 y 125 CV; quedando excluido el de 140 CV que sí está en otras versiones de Fiesta. Solamente el intermedio ofrecerá opción a cambio automático, los otros dos solo pueden ir con cambio manual. El 1.5 EcoBoost del ST con 200 CV aquí tampoco tiene cabida.
En diésel, una opción todavía interesante para los que recorran más kilómetros, se ofrece el 1.5 TDCi de cuatro cilindros con varios niveles de potencia. Está disponible con 85 o con 120 CV, en ambos casos con caja de cambios manual de seis velocidades.










